Jueves, 25 octubre 2018

Por qué los técnicos en Prevención de Riesgos Laborales (PRL) deben saber comunicar

¿Has oído hablar de Noam Chomsky? Sabías que según Chomsky, los niños nacen con una capacidad innata para el habla. Son capaces de aprender y asimilar estructuras comunicativas y lingüísticas. Es decir, que de alguna manera hemos nacido para comunicarnos .

¿Alguno de vosotros se ha parado a pensar por qué? La respuesta es muy sencilla: necesitamos comunicarnos para decir que estamos bien, que estamos mal, para interactuar, etc… de una u otra manera.

Hasta tal punto necesitamos comunicarnos, que el propio Chomsky nos dice que el lenguaje es anterior al pensamiento. Es decir la palabra condiciona nuestro pensamiento.

¿Cómo se relaciona la seguridad y la comunicación?

La comunicación es una disciplina que todo buen prevencionista tiene que dominar. En mi opinión hay un gran número de técnicos de prevención de riesgos laborales que no dominan ni la comunicación oral ni la escrita. Hace casi 25 años, mi profesor de la asignatura de proyectos, D. Manuel Luna, me dijo que “la Memoria de un proyecto, más pronto o más tarde, termina delante de un juez”.

¿Saben dónde termina una evaluación de riesgos, un plan de seguridad o lo que es peor un informe de investigación de accidentes? Efectivamente, más pronto o más tarde, pueden terminar delante de un juez y saben lo qué pasa. Que no se entiende. Si dedicamos cinco minutos a leer un informe de investigación de accidentes lo podemos comprobar.

He aquí nuestra tragedia. No sabemos comunicarnos, no sabemos transmitir lo que realmente estamos pensando y de esta forma perdemos un arma poderosísima: la fuerza de la palabra. Con ellas podemos cambiar conductas. podemos trabajar y pasar de tener trabajadores inconscientemente inseguros a inconscientemente seguros.

Evolución en el proceso de modificación de conductas de un trabajador

Pero sabemos de verdad cuál es el problema de los técnicos de seguridad y salud. En mi humilde opinión, tenemos los siguientes problemas:

1- Somos el oráculo de Delfos.

2- Nadie tiene tiempo para nosotros.

3 – No sabemos hablar.

4 – No sabemos escribir.

Lo cierto es que estamos en un cambio de era y vienen tiempos modernos. ¿Habéis visto cómo ha cambiado el mundo? Yo aún recuerdo aquellos tiempos en los que cuando llevábamos malas notas a casa, nuestros padres nos pedían explicaciones a nosotros. Hoy en día le pedimos explicaciones a los profesores si nuestros hijos suspenden. Todo ha cambiado y está cambiado aún más deprisa.

Debemos ser conscientes que el mundo, la sociedad actual, no busca gestores. Busca líderes. Y nosotros necesitamos líderes en Prevención de Riesgos Laborales. En mi modesta opinión, todo buen técnico de prevención debe de dominar lo que Antonio Moar define como las 5-H:

1 – Aprender a Hacer.

2 – Hacer.

3 – Enseñar a Hacer.

4 – Hacer Hacer.

5 – Dejar Hacer.

Y si tenemos identificado el problema, por qué seguimos cometiendo los mismos errores. Para mí, sin ningún tipo de duda, el responsable de todo esto es el azúcar. El cerebro necesita azúcar y para cambiar cualquier hábito necesitamos consumirlo. Lo que ocurre es que el cerebro es tan traidor, tan miserable, que está todo el día pidiéndonos hidratos de carbono y es justo aquí cuando se niega a consumir azúcar. Alguno de vosotros se preguntará para qué quieres consumir azúcar. Para salir de la zona de confort.

Prueba a salir de tu zona de confort y verás que ocurren cosas mágicas.

Victor Kupper, uno de los grandes magos de la comunicación, nos dice que la fórmula del éxito es (C+E)∗A (Conocimiento, Experiencia y Actitud)

Como puedes ver, la actitud multiplica. Todos hemos visto alguna vez que alguien tiene ‘ángel’ que tiene algo especial. Ese algo especial es la actitud con la que se enfrenta a la vida, a los problemas, a las alegrías y a las penas de la vida. Pero para comunicar hace falta algo más que actitud.

¿Cuál es la fórmula del éxito en la comunicación?

Solo debemos evolucionar la fórmula de lo que nos da Victor y encontraremos el éxito (C+E)∗A+T (Conocimiento, Experiencia , Actitud y Trabajo).

El Trabajo de cada uno de nosotros en el proceso comunicativo es el 50% del éxito de la comunicación. Es cierto que hay que saber de lo que hablamos, pero por mucho que sepamos, si no trabajamos lo que vamos a decir, cómo lo vamos a decir y a quién se lo vamos a decir, fracasaremos. Hay que tener claro que no es igual hablar a un operario que a un director general.

¿Alguno se ha parado a pensar como es el proceso de aprendizaje del ser humano? Sabéis que cuando nos preparamos para enseñar algo a alguien es cuando más aprendemos. Es decir el Trabajo que necesitamos para conseguir una comunicación efectiva hace que aumentemos de forma y manera directamente proporcional nuestro conocimiento.

Pirámide de aprendizaje activo, adaptado de Edgar Dale (1946)

Tal y como dice el profesor Ángel Lafuente en su guía para hablar siempre con eficacia, debemos trabajar el proceso de comunicación desde la libertad y siempre bajo la premisa que “nadie mas que yo; nadie menos que yo” Siempre debemos:

1 – Saber lo que vamos a decir. Es importante recordar que llegado este punto, nunca la palabra ha de anteponerse al pensamiento.

2 – Estructurar el mensaje. Piensa a quién vas a dirigirte y cómo se lo vas a decir

3-  Utilizar frases breves. Lo bueno, si breve, dos veces bueno (Baltasar Gracián)

4 – Aprender a utilizar el silencio. Si no puedes mejorar el silencio, cállate.

5 – Vocalizar.

6 – Trabajar y ensayar lo que se va a decir. Practica delante de un espejo.

7 – Desterrar el miedo escénico.

8 – El miedo escénico es absurdo e irracional. Disfruta de tu momento.