Martes, 04 agosto 2020

El estrés térmico en el trabajo: causas y cómo prevenirlo

Trabajar en la cocina de un restaurante, en la construcción de un edificio en agosto o en una fundición puede llegar a ser realmente agobiante (y peligroso) por las altas temperaturas que se alcanzan. Cuando hace calor —o en determinados procesos de trabajo, como en un horno— desempeñar ciertos empleos afecta de pleno a los trabajadores, pudiendo dañar su salud por el llamado estrés térmico. En el otro extremo, cuando el termómetro marca temperaturas muy bajas, se complica realizar ciertas actividades, especialmente si son al aire libre.

¿Qué es el estrés térmico?

El estrés térmico se puede definir como el malestar que se produce en el cuerpo humano por desajustes en la temperatura, bien por acumulación o por pérdida excesiva de calor. Una de las principales causas del estrés térmico es la existencia de ambientes de trabajo desfavorables, es decir, que el ambiente no es el adecuado para desarrollar una determinada tarea/servicio.

Debemos tener en cuenta que hay ciertos factores que influyen en el estrés térmico, entre los que se destacan los siguientes:

– Edad avanzada: las personas de mayor edad son más propensas a sufrir complicaciones, suelen ser más vulnerables y tienen menor capacidad de mantener la hidratación.

– Obesidad: el sobrepeso también afecta al estrés térmico, así como las deficiencias cardiovasculares y la baja condición física.

– Hidratación: es necesario beber agua para hidratarse de manera continua.

– Medicamentos y bebidas alcohólicas: tomar ciertos medicamentos o bebidas con alcohol también influye en el estrés térmico.

 

Estrés térmico por calor

Las altas temperaturas pueden ocasionar graves consecuencias en los trabajadores. Para evitar llegar a casos graves, es importante tener presente que hay una serie de síntomas o señales que alertan de un posible estrés térmico:

– Dolor de cabeza

– Debilidad

– Fatiga

– Calambres musculares

– Náuseas

– Abundante sudoración

– Confusión

¿Cómo prevenir el estrés térmico por calor?

Las empresas deben tomar medidas para prevenir el estrés térmico. Es fundamental que, tanto desde el equipo directivo como por parte de los trabajadores, se tome conciencia de la importancia de contar con una buena aclimatación, que el ritmo de trabajo se adapte a la temperatura ambiente, que se realicen descansos frecuentes o que cada trabajador vaya hidratándose durante toda la jornada de trabajo.

Entre las medidas que el empresario debe adoptar estarían:

– Informar y formar de los riesgos, factores de riesgo, efectos y medidas preventivas a implantar en la organización.

– Limitar el tiempo o la intensidad de exposición, haciendo rotaciones de tareas siempre que el trabajo lo permita.

– Permitir al trabajador, en la medida de lo posible, adaptar su propio ritmo de trabajo.

– Habilitar locales de descanso, instalar aire acondicionado, etc.

– Si es un trabajo al aire libre, evitar las horas de mayor exposición solar.

 

Ejemplo práctico

A continuación, se detalla un ejemplo para ver cómo llevar a la práctica estas recomendaciones:

Día 12 de julio: Analizamos el nivel de confort térmico de una consultora digital ubicada en la parte baja de un edificio del centro de la ciudad de Huelva, trabajando todos los días con una jornada partida.

Lo primero que debemos realizar es un análisis de las condiciones termohigrométricas: la temperatura, la humedad y las corrientes de aire, teniendo en cuenta la ubicación, el clima de la ciudad y los cambios de temperatura. En este caso habría que tener muy en cuenta las altas temperaturas que se alcanzan en verano en esta zona. También analizamos si hay olores desagradables, irradiación, la orientación del espacio y la radiación solar a través de ventanas o cristales.

Para poder tener un buen espacio de trabajo y reducir al máximo el estrés térmico por calor, debemos tener en cuenta, además, las condiciones generales que deben cumplir las oficinas:

– Temperatura comprendida entre 20º y 26º.

– La humedad relativa tendrá que estar entre el 30 % y el 70 %, excepto los locales donde existan riesgos por electricidad estática, en los que el límite inferior será el 50 %.

– Una adecuada renovación del aire en los locales de trabajo.

– Un correcto mantenimiento y limpieza de los sistemas de ventilación y climatización.

 

Para llevar a cabo el cumplimiento de estas medidas debemos implementar medidas de protección adicionales, como pueden ser:

1.Instalar barreras (persianas o toldos).

2. Colocar equipos de ventilación.

3. Utilización de áreas de descanso con aire acondicionado.

4. Considerar aquellos trabajadores que sean susceptibles al daño sistémico por el calor.

5. Información a la plantilla sobre la carga de trabajo y el nivel de estrés por calor, así como sobre la necesidad de reponer las pérdidas de líquidos mediante hidratación.

Estrés térmico por frío

El estrés térmico por frío se produce cuando se desempeña un determinado trabajo en un ambiente con temperaturas muy bajas. Las cifras que se tomen como referencia dependerán del tipo de actividad y condiciones individuales, ya que no es lo mismo estar en una oficina sentado a 12 grados que en la calle podando unos árboles.

El estrés térmico puede provocar problemas respiratorios, circulatorios, enfermedades de diferente índole, hipotermia y, en los casos más graves, congelaciones de extremidades u otras partes del cuerpo.

 

¿Cómo prevenir el estrés térmico por frío?

Entre las medidas para evitar el estrés térmico estarían:

Si el trabajo es en interior disponer de un sistema de calefacción adecuado, siempre que sea posible, así como buenos aislantes en los elementos constructivos.

Si el trabajo es en exterior o donde no se pueda instalar calefacción:

– Utilizar ropa adecuada, prestando especial atención a las extremidades, la cabeza y los pies.

– Ingerir líquidos calientes.

– Realizar reconocimientos médicos con periodicidad para detectar posibles problemas que se podrían agravar con un trabajo habitual a bajas temperaturas.

– Planificar el trabajo para las horas con menos frío.

– Realizar descansos periódicos (en un espacio a más temperatura).

– Medir la temperatura periódicamente, prestando atención tanto a los grados como a la velocidad del viento, ya que puede influir en la sensación térmica.

Para conseguir la efectividad de las medidas preventivas, es importante verificar las condiciones meteorológicas de forma frecuente, informar a los trabajadores y poner en práctica los procedimientos establecidos para las condiciones térmicas adversas, si fuese necesario.