Miércoles, 08 agosto 2018

Cómo gastar talento, tiempo y energía: el rol vital de RRHH para potenciar un equipo

El capital humano, no el capital financiero, es el recurso más escaso en la actualidad. Puede medirse de tres maneras: tiempo (las horas que los trabajadores dedican a su trabajo), talento (las habilidades, aptitudes y el ingenio que aportan en sus funciones), y energía (el nivel de compromiso, pasión y concentración que aplican a sus labores).

Un artículo reciente publicado por Harvard Business Review sostiene que la combinación de los mencionados factores (tiempo + talento + energía) y las interacciones entre ellos representan la manera en la que el capital humano se convierte en productividad y valor económico de las compañías.

Un estudio de ese medio, en colaboración con el departamento de investigación de The Economist, aporta conclusiones categóricas. Las mejores empresas generan un 40% más de fuerza productiva que las otras tres cuartas partes de compañías analizadas. En las mejores compañías, este beneficio se multiplica con el tiempo, lo que permite obtener una gran ventaja de productividad frente a sus rivales.

La mencionada investigación avanza hasta llegar a un punto central: dónde y por qué las áreas de RRHH tienen un rol vital que desempeñar. Ayudar a las empresas actuales a dejar de malgastar tres factores tan valiosos, sobre todo en un momento en el que la productividad resulta difícil de conseguir, es el objetivo prioritario.

Para ello, el trabajo apunta hacia estos tres ejes definidos:

El tiempo

La empresa promedio pierde el 21% de su fuerza de producción por interacciones que suponen una pérdida de tiempo. Las mejores compañías reducen esta pérdida en casi un 50%. Las causas fundamentales de la pérdida de producción por razones de tiempo son en parte estructurales y en parte conductuales.

RRHH tiene un papel clave para ayudar a los directivos de empresas a desarrollar formas de organización eficaces que disminuyan la pérdida de tiempo

Desde un punto de vista estructural, RRHH tiene un papel clave que desempeñar para ayudar a los directivos de empresas a desarrollar formas de organización eficaces que aborden todos los elementos estructurales relacionados con la pérdida de tiempo dentro de sus procesos, incluida la jerarquía de la empresa.

El talento

En las mejores empresas, el talento impulsa un 29% de la productividad. Prácticamente no hay diferencias en este ítem con respecto al resto de las compañías analizadas.

Las empresas top que fueron evaluadas –un 25% del total- valoran como talento de primer nivel al 16% de su plantilla. Eso quiere decir que el talento marca la diferencia.

Según la investigación, las empresas top que fueron evaluadas –un 25% del total- valoran como talento de primer nivel al 16% de su plantilla. Eso quiere decir que el talento marca la diferencia. En las otros tres cuartas partes de las compañías estudiadas (de menor jerarquización que las Premium) es del 14%, sólo dos puntos por debajo.

La energía

Para la empresa media, la energía supone la principal fuente de su fuerza productiva. La investigación indica que los trabajadores más enérgicos –aquellos que muchos llaman “inspirados”– son más del doble de productivos que un trabajador meramente “satisfecho”, y un 50% más productivos que uno simplemente “comprometido”.

Tres claves

El estudio aconseja administrar estos recursos bajo tres premisas:

-Erradicar de manera sistemática los factores que roban tiempo a los trabajadores e impiden que hagan su trabajo.

-Redefinir la forma de trabajar y generar un entorno que logre un equilibrio razonable entre los objetivos, para mejorar la productividad.

-Ayudar a los trabajadores a vincular su papel con la misión de la empresa de cara a los clientes. Esa misión debe ser fomentada y modelada por líderes inspiradores. El liderazgo inspirador está al alcance de todo gran mánager: se puede aprender y practicar.

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