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Cómo ser director financiero

Por Administrador | Desarrollo Directivo 29-10-2020

¿Quieres conocer cómo ser Director financiero o Chief Financial Officer? En este post hablaremos de las funciones de este cargo y qué estudiar para serlo.

El director financiero o ‘Chief Financial Officer’ (CFO, por su siglas en inglés) de una empresa u organización es el ejecutivo responsable de la gestión financiera. Es decir, el profesional que se encarga de planificar, ejecutar e informar sobre la evolución del plan financiero trazado para la entidad, reportando de la situación directamente al director general o CEO (‘chief executive officer’). ¿Quieres conocer cómo ser director financiero o Chief Financial Officer? En este post hablaremos de las funciones de este cargo y qué estudiar para serlo.

Formación para ser director financiero

El director financiero de una empresa desempeña su trabajo en plena coordinación con la gerencia general y con las demás áreas clave de la compañía: comercial, producción, recursos humanos, legal, tecnología… El área de Finanzas realiza un control de los ingresos y gastos para garantizar que los presupuestos asignados a cada área son los correctos para el funcionamiento de la empresa, ayudándoles a optimizar sus recursos. También se ocupa de gestionar y controlar la financiación de terceros, inversiones en activos, los flujos de fondos, pago a terceros, reinversión, y la remuneración del capital.

Por lo tanto, es una pieza clave, pivote entre las necesidades de la organización, los accionistas y el gobierno de la empresa, así como con los mercados financieros y entidades bancarias. Esta interacción con las demás áreas hace necesario que el CFO conozca en profundidad el negocio al que se dedica su compañía.

¿Qué hay que estudiar para ser director de finanzas? El perfil profesional de un CFO implica conocimiento y pericia tanto en contabilidad como en finanzas. No solo debe ser capaz de leer e interpretar las cifras de la compañía, sino de realizar los cálculos para trazar estrategias y proyecciones hacia las que dirigir el negocio. Debe de contar además con determinadas habilidades, soft skills, tales como capacidad de negociación y comunicación, gestión del riesgo y visión estratégica. Estos profesionales suelen contar con formación universitaria del ámbito de Economía y Empresa, bien sea con el grado en Administración y Dirección de Empresas (ADE), con el de Finanzas y Contabilidad o con la combinación de ambos.

Durante los años de carrera podrá optar por especializarse en finanzas y al terminar los estudios de grado profundizar en los conocimientos con un programa de posgrado, como el Máster oficial en Dirección y Gestión Financiera, que le permita adquirir las herramientas necesarias para ejercer como directivo capaz de gestionar la tesorería de una empresa, analizar las inversiones y detectar ventajas fiscales o prevenir posibles riesgos.

La senda laboral para acceder a un puesto de alta dirección, como es el de CFO, requiere compromiso y esfuerzo para ir asentando la experiencia en el área. En función del tamaño y negocio de la empresa se necesitará un perfil y unas competencias más específicas. Contar con experiencia como interventor financiero, director de contabilidad o de control de gestión servirá para pavimentar el camino hacia posiciones de mayor responsabilidad en grandes compañías. 

Para aquellos profesionales del área de las finanzas y la contabilidad que desean dar un salto en su estatus existe otra posibilidad: cursar un máster en Dirección y Administración de Empresas o MBA. Este programa se adapta a la experiencia laboral y a los objetivos de sus estudiantes y permite desarrollar una visión estratégica, global e internacional del funcionamiento de una compañía, algo clave para desarrollar la labor de CFO en estrecha colaboración con el CEO y las demás áreas clave de una firma. Además, existe la posibilidad de cursar este programa con la especialización en Finanzas Corporativas Internacionales, una opción de gran relevancia si lo que se pretende es acceder a puestos de dirección en multinacionales. 

Las funciones del director financiero o CFO

La labor del director financiero consiste, fundamentalmente, en utilizar los recursos monetarios de la empresa de la mejor manera posible, detectando oportunidades para generar ahorro y valorando las opciones de inversión o desinversión para garantizar la buena salud económica de la compañía.

En general, las áreas de las que se encarga el CFO de una compañía son: 

  • La contabilidad: se encarga de elaborar las cuentas anuales conforme a la normativa vigente y supervisa que las diferentes filiales o áreas de la organización reporten de la manera debida.
  • Control de la información financiera y bancaria: gestiona tanto la tesorería como las vías de financiación y la relación con terceros (bancos, auditores, accionistas e inversores…), supervisa y valida presupuestos e informes, controla las operaciones de balance, etc. Entre sus funciones está la de elaborar estimaciones de ingresos y hacer balances periódicos de los principales indicadores financieros de la compañía para tener controlada su situación.
  • Gestión, supervisión y toma de decisiones: como ejecutivo de primera línea de una empresa, el director financiero participa en la definición de la estrategia de la compañía, vela porque cada área que depende de su mando cumpla con sus objetivos y analiza los resultados para tomar las decisiones correspondientes. Además, supervisa la realización de auditorías internas y el cumplimiento de los deberes legales (fiscal, recursos humanos, etc.) que le corresponde a la compañía. 
  • Detección de oportunidades y riesgos: realiza un seguimiento profundo de la situación del mercado que afecta a la compañía para detectar tanto posibles inversiones útiles para la empresa como para alertar de situaciones que puedan suponer un riesgo para el negocio, bien por las inversiones ya realizadas o bien por cambios en los precios que puedan afectar a las materias primas que se utilizan para producir. Debe optimizar el binomio riesgo-beneficio, buscar una adecuada y óptima estructura de financiación que mejor encaje en la inversión, teniendo en cuenta el coste de oportunidad existente en cada momento y teniendo muy presente las particularidades de la relación financiación-inversión, según su espacio temporal a largo y corto plazo.
  • Generación de valor: tanto para el accionista como para los stakeholders.

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