Martes, 24 abril 2018

Neuropsicología educativa: así potencia el rendimiento escolar el Colegio Europeo de Madrid

La Neuropsicología educativa es la especialidad pedagógica que enlaza el conocimiento del cerebro y su relación con el aprendizaje. El período que abarca entre los 0 y los 6 años de una persona resulta clave para el desarrollo de sus procesos neuronales. Por ello, la etapa de la educación infantil es fundamental: el cerebro recibe la información a través de las vías sensoriales que le convierten en el gran director de todos los actos humanos. Pero no todos los niños aprenden ‘a la misma velocidad’.

La también denominada ‘Neuroeducación’ encuentra en esta fase un campo vital para optimizar el rendimiento escolar, desarrollar el talento y garantizar la diversidad de aprendizaje de todos los alumnos en el aula.

Así lo ha expresado Emma Pérez, directora del Colegio Europeo de Madrid (CEM). Invitada por UNIR, el pasado 19 de abril impartió una Openclass en la que analizó la experiencia y presentó los resultados de los programas neuropsicológicos que se aplican en ese centro educativo.

Sus docentes allí desarrollan las técnicas enseñadas en el Máster en Neuropsicología y Educación de esta Universidad. La directora del CEM desglosó las metodologías y procedimientos trasladados desde los bebés hasta estudiantes de Secundaria de ese colegio.

La neuropsicología educativa es transversal de ese centro. “El balance es sumamente positivo”, aseguró. En el CEM, recién nacidos realizan cada día ejercicios de gateo y técnicas en el suelo que favorecen su motricidad, niños de 3 años ‘juegan’ con piezas de ajedrez para estimular su memoria visual, pequeños de 5 utilizan tabletas como herramientas de trabajo didácticas e intuitivas, y alumnos de tercer grado de Primaria aprenden con pizarras digitales interactivas que fomentan sus conocimientos en aritmética. Por su parte, chavales de Primero de la ESO trabajan en proyectos solidarios reales que, a su vez, favorecen sus ansias de conocimiento y curiosidad.

Todas estas son algunas de las técnicas y elementos de la Neuropsicología educativa. Su objetivo principal es perseguir la máxima calidad de la enseñanza a través de herramientas que proporcionan innumerables ventajas: mejoran el rendimiento escolar y la superación del fracaso escolar, dan respuesta educativa actualizada a las demandas sociales y permiten diseñar intervenciones orientadas al desarrollo potencial del cerebro de los alumnos.

Avanzar al propio ritmo de cada alumno 

En palabras de Pérez, “la neuropsicología favorece considerablemente los procesos neurológicos de aprendizaje y permite a los estudiantes avanzar con sus propios ritmos educativos. Todo ello optimiza su rendimiento y potencia su talento. Facilita la prevención e intervención de las dificultades del aprendizaje, a través de un camino innovador. Los maestros siempre hemos innovado en el aula, y de esto se trata a la hora de llevar adelante este programa”, manifestó.

La neuropsicología educativa favorece considerablemente los procesos neurológicos de aprendizaje y permite a los estudiantes avanzar con sus propios ritmos educativos”. 

Además, agregó: “El objetivo de la Neuropsicología aplicada al aula es que ningún alumno se quede sin aprender. Apunta a mejorar, desde las fases más tempranas, los procesos visuales, auditivos y de memoria, entre otras líneas pedagógicas. Los niños aprenden, a través de diferentes técnicas, a desarrollar destrezas básicas, tales como el proceso de lectoescritura, habilidades visuales y auditivas y otros aspectos como la lateralidad y creatividad en el aula”. 

Durante su exposición, la profesora mostró imágenes y detalló los trabajos que se realizan en el colegio situado en el municipio madrileño de Las Rozas. Explicó, por ejemplo, que “niños de 3 años utilizan tabletas en ejercicios que favorecen el desarrollo de estructuras visuales. Esta es una generación muy visual y ‘pantallera’. Eso hay que aprovecharlo para enseñar”, dijo.

También hay aulas sensitivas para niños de 4 años, masajes a bebés que refuerzan los vínculos afectivos con los maestros, talleres sensoriales en los que escolares (con los ojos vendados) identifican instrumentos a través del oído para desarrollar sus canales auditivos, y programas individualizados para alumnos.

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“Estas actividades se realizan de manera grupal. Pero pueden ser individuales en los casos que se requiera”, señaló la directora. Describió el de una niña de 4 años. La pequeña mostraba dificultades puntuales en el aprendizaje de lectura e iba a un ritmo más lento que sus compañeros. Recibió clases personalizadas.

“Los ejercicios con ella se centraron en fortalecer los músculos visuales en vertical y horizontal. El resultado fue muy satisfactorio. La atención individualizada marca la calidad y los proyectos diferenciales mejoran el aprendizaje. Eso también lo aporta la neuroeducación”, subrayó. De hecho, en el Máster de Neuropsicología y Educación de UNIR los estudiantes aprenden un traje a la medida de cada alumno.

“Esta especialidad integra los elementos que los docentes necesitan para atender la diversidad educativa. Con estos programas, trabajar en la diversidad en el aula no es difícil”.  

La docente agradeció a UNIR “por las técnicas y herramientas proporcionadas en el Máster. Aprendimos cómo integrar los elementos que necesitábamos para atender la diversidad educativa. Con estos programas, trabajar en la diversidad en el aula no es difícil”.

Dejó en claro que, cuando programas como éste muestran resultados tan satisfactorios, cada vez más centros escolares apostarán por impartirlos. En el caso del CEM sus docentes continuarán aplicándolo y formándose, como cuando realizaron el posgrado. “Realizar este Máster de UNIR es fundamental. Los resultados positivos en las aulas están científicamente comprobados. Lo mejor es que se seguirá investigando para avanzar en el terreno de la neuropsicología educativa. De cara al futuro, resultará esencial”, concluyó.