Jueves, 28 marzo 2019

Método Kumon: cómo desarrollar el autodidactismo y el potencial de los niños

El método Kumon es un procedimiento educativo basado en diferentes niveles de aprendizaje. A través de un material didáctico personalizado que incluye, entre otras cosas, unos cuadernillos de los distintos niveles, consigue desarrollar el autodidactismo y extraer el potencial que los niños poseen.

Debe su nombre a Toru Kumon, un profesor japonés de matemáticas, que originalmente creó este método para desarrollar todas las capacidades que veía en su propio hijo.

El pasado jueves tuve la suerte de asistir a la Openclass sobre el método Kumon que impartió el Director de Coordinación del instituto de Educación Kumon, Antonio Campoy. La sesión fue dirigida por Rafael Hernández Carrera, nuestro coordinador del departamento de Didáctica y Organización Escolar de UNIR.

Antonio Campoy explicaba que el autodidactismo sigue siendo el pilar cardinal que sostiene la metodología de Kumon en la actualidad. En una de las diapositivas, se recogía un mensaje claro y directo de lo que quieren conseguir: “Formar personas responsables y competentes descubriendo el potencial de cada individuo, desarrollando al máximo su capacidad para así contribuir a la sociedad.” El mismo mensaje se ha defendido durante 60 años por todo el mundo y en la actualidad, lo viven cuatro millones de alumnos.

Individualización de los procesos

Es una sistemática educativa que promueve la individualización de los procesos, la especificación de los contenidos por niveles y la atención personalizada según situación, edad, desarrollo y características de cada alumno.

Antonio nos comentó un ejemplo de una actividad que realizaron con un niño de 3 años en la cual, tenía que localizar un número en concreto. Explicaba que ellos observan al alumno: si recorrían diferentes caminos para localizar dicho número, si seguían la secuencia numérica o hacían una localización directa, por ejemplo, entre las muchas posibilidades. Este apartado en concreto, generó controversia en el foro puesto que algunos profesionales opinaban que un niño de tres años no tiene la destreza o los conocimientos para contar hasta 100. La cuestión es que no se trataba de un ejercicio realizado a un grupo de niños o un nivel u objetivo que se impusiera a un grupo de alumnos de esa franja de edad, sino que fue un ejercicio realizado por un niño, con su propio desarrollo cognitivo.

Método Kumon para todas las edades

Nos mostró como un chico de India de quinto de primaria, consiguió superar las matemáticas de bachillerato. Otra niña de Filipinas, con una capacidad extraordinaria, consiguió concluir el método Kumon con tan sólo siete años. En el caso de nuestro país, el alumno más joven en finalizar el método Kumon, es un niño de nueve años de Sevilla que contrastaba con otro alumno que lo había concluido con dieciséis.  Dentro del método, los alumnos que culminan se denominan concluyentes y el abanico de edades es muy amplio.

No hay pizarra ni imposiciones, el orientador aprende de cómo aprenden sus pupilos.

Los alumnos tienen que acudir dos veces por semana y después realizar trabajo en casa. Nos reveló una fotografía de una clase del sistema educativo japonés. En dicha clase, convivían alumnos de diferentes edades y con distintos niveles y modos de aprendizaje. El docente no actúa como profesor, sino como orientador que observa minuciosamente a cada alumno para poder atenderles de manera individualizada. No hay pizarra ni imposiciones, el orientador aprende de cómo aprenden sus pupilos.

Los compañeros del foro no entendían por qué estas nuevas pedagogías alternativas no fomentan más el esparcimiento libre o el juego como método de aprendizaje. El director de Coordinación del instituto de Educación Kumon, nos explicó que no son clases en las que se desplieguen contenidos que los alumnos tengan que absorber o memorizar, sino que el objetivo principal es que trabajen 30 minutos todos los días para ser cada vez más autosuficientes.

No son deberes, son herramientas para desarrollar la rapidez mental. Que exploten su capacidad de concentración y el tiempo que utilicen sea el justo y necesario para que focalicen el resto de las energías en disfrutar del tiempo libre.

Sacar el potencial de los alumnos

Explotan al máximo el término “Educere”, que como bien explicó Rafael Hernández, consiste en sacar el propio potencial de los alumnos. No son un recipiente que hay que llenar de contenidos si no que, debemos darles enseres para que exporten el potencial que albergan.

Este método, puede parecer que está orientado para niños con altas capacidades, pero Antonio Campoy dilucidó que no se discierne de ese modo, es una educación abierta a cualquier niño. No se rechaza ni juzga a ningún alumno según su rendimiento o condición. No hay que seguir una senda marcada ni acumular contenidos, es un reto en el que hay que superar cada escalón para poder alcanzar ser un individuo preparado para resolver o afrontar cualquier situación de la vida real.

Puede parecer que el método Kumon está orientado a altas capacidades, pero  no: es un método abierto a cualquier niño

No es un refuerzo extraescolar en el que se obligue a niños de cinco años a hacer divisiones, sino que si un niño tiene la capacidad de hacerlas, que pueda conseguirlo. Si otro niño en cambio, tiene dificultades con la comprensión lectora, se adaptará el método para que consiga herramientas con las cuales mejorar y poder comprender una lectura ignota sin problemas.

230 centros Kumon en España

Ya son 230 centros en nuestro país. Hay muchas pedagogías alternativas que están de rabiosa actualidad. Los progenitores no saben si seguir el método Smartick, Kumon o bien el método Suzuki dentro del mundo de la música. Lo que sí está claro, es que cada vez hay más opciones y diversidad de modelos educativos en nuestro país.

Logo de la la Academia Kumon

Se palpa el sedimento del aprendizaje significativo de Ausubel o del constructivismo de Piaget. Metodologías que en su tiempo fueron consideradas vanguardistas y extremadamente disímiles, se convirtieron en las espiras sobre las que gira la pedagogía moderna.

Disfrutemos estas corrientes que emergen con el fin de adaptarnos a cómo aprenden los niños y disfrutar del proceso. Como dijo Antonio Campoy, cuando ves a un niño saborear la satisfacción de haber superado un reto por sí mismo, te das cuenta de que este método funciona y vale la pena.