Martes, 17 marzo 2020

¿Qué es el método KiVa? Consejos para aplicarlo en el aula frente al acoso escolar

Empujones, insultos, aislamiento de compañeros, mensajes ofensivos o violentos… no son cosas de niños. El acoso escolar es una problemática desde edades tempranas que afecta en diferentes ámbitos en el desarrollo de una persona. Si eres docente o trabajas con niños y quieres profundizar en herramientas útiles para intervenir en estas situaciones, en UNIR te contamos qué es el método KiVa y cómo aplicarlo en el aula frente al acoso escolar. 

El método KiVa frente al acoso escolar

Nueve de cada diez víctimas de acoso sufren algún tipo de problema psicológico como depresión, ansiedad o miedo permanente, según el último Estudio sobre el bullying y el ciberacoso elaborado por la Fundación Anar y la Fundación Mutua Madrileña. Los expertos abogan por la necesidad de aceptar que el acoso existe, que es un problema que afecta dentro y fuera de las aulas y que, por lo tanto, es necesario tomar medidas para prevenirlo, reducir los casos y minimizar sus consecuencias. 

El método KiVa es un programa contra el acoso escolar creado en 2006 gracias a la alianza entre el Gobierno de Finlandia y la comunidad educativa para afrontar esta problemática. Pese a que el sistema educativo finlandés está reconocido por su excelencia a nivel global, sus estudiantes se enfrentan a las mismas situaciones de acoso que en otros países. La preocupación por el incremento de casos de acoso llevó al Ministerio de Educación finlandés a encargar a un grupo de expertos en psicología infantil y acoso escolar el desarrollo de un programa específico para abordar la situación. 

Actualmente, el método KiVa está implantado en prácticamente todos los centros educativos del país y ha sido evaluado en ensayos con más de 30.000 alumnos de intervención y 30.000 de control, demostrando que el programa reduce de forma significativa los casos de acoso, ayuda a motivar a los alumnos y a obtener mejores resultados académicos. 

Las claves de KiVa

El método KiVa propone una forma distinta de abordar el problema del acoso escolar: actuar sobre quienes, por acción u omisión, colaboran en la violencia, en lugar de centrarse en la relación entre víctima y acosador. Es decir, se implica en la resolución del problema a los testigos del acoso: compañeros y compañeras que ríen o fomentan las situaciones de confrontación y aquellos que evitan implicarse por miedo o por cualquier otra razón. El objetivo principal es evitar que las situaciones de acoso se normalicen, sean algo hasta divertido y, por tanto, se permitan. Al evitar que los testigos sean cómplices, el acosador pierde la posición de poder con la que siente que su conducta queda avalada en el grupo.

El éxito del método KiVa se apoya en seis claves:

Metodología

Es un programa estructurado y con una implementación sencilla para los centros educativos. Se divide en tres unidades, según las horquillas de edad de los alumnos: entre 6 y 9 años; de 10 a 12; y una última etapa diseñada para la etapa posterior a la enseñanza secundaria. Incluye una serie de materiales concretos disponibles para los docentes para realizar juegos, dinámicas y trabajos en los que se abordan diferentes aspectos del conflicto.

Formación de los docentes

Se ha desarrollado una serie de materiales y herramientas para que los profesores identifiquen los casos de acoso escolar y puedan intervenir e influenciar en los alumnos para que se rechacen estos comportamientos.

Inclusión de la comunidad escolar

Uno de los ejes fundamentales de KiVa es que aborda la problemática de forma transversal e implica a todos los grupos que componen la comunidad más allá de la víctima y el agresor: los docentes, los alumnos y las familias están alineados con el rechazo al acoso. 

Prevención

Pone el foco en evitar que la violencia sea la vía de resolución de conflictos y empieza a trabajar esta forma de actuar desde que los alumnos son muy pequeños. Se desarrollan juegos, actividades y trabajos, en función de la edad de los alumnos para sensibilizar sobre el acoso y sus consecuencias.

Intervención

Cuenta con acciones concretas para los casos en que un alumno está sufriendo acoso escolar. Se dirigen tanto al acosador como a la víctima e integra a un pequeño grupo del entorno de la víctima para que le den apoyo y se resuelva la situación. 

Supervisión

El método implica también un seguimiento de los avances que se vayan logrando en cada grupo y cuenta con una herramienta de supervisión online para dejar constancia de las actividades implementadas y de su impacto.

La efectividad para reducir el acoso escolar ha hecho que otros países, tanto europeos como de otras partes del mundo, se interesen en su metodología y comiencen a implantarlo. En España ya hay colegios en Madrid o Valencia, por ejemplo, donde se ha comenzado a seguir este programa, siendo el grupo Brains International School el pionero en su implantación.

El acoso escolar en España

Los datos de la Fundación Anar sobre la situación en España son claros: en 2017 registraron más de 36.600 llamadas a través de sus canales de atención a niños y adolescentes y se gestionaron un total de 590 casos de acoso escolar y “ciberbullying” a nivel nacional. 

acoso-escolar

Madrid y Cataluña concentran la mayoría de los casos, con un 29,1% y un 10,9% del total, respectivamente; les siguen otras comunidades como Castilla-La Mancha (9,8% de los casos) y la Comunidad Valenciana (8,2%). Este estudio señala, además, que los niños empiezan a sufrir acoso en torno a los 10 años y a los 13, en el caso de “cyberbullying”. Aunque la proporción está igualada, son los varones los más afectados (53,2%). 

El estudio evidencia que los chicos que sufren acoso escolar y/o “cyberbullying” tardan mucho tiempo en contárselo a sus padres, sufriendo las consecuencias casi en solitario. Y aunque cada vez hay más víctimas que se enfrentan a sus agresores (54,5% en 2017, frente al 51% de un año antes), el rol de los centros escolares en la prevención, detección temprana y la gestión de estas situaciones es clave para su resolución