Jueves, 03 enero 2019

Experimentos sociales sin rigor científico: cámara oculta con niños para la reflexión educativa

Lo que es un experimento social, psicosocial o psicológico no es lo que se vende en los medios. Un experimento propiamente dicho supone una investigación realizada por expertos, con un grupo control y un gran trabajo de fondo, tanto teórico, como práctico, en el que se estudia los efectos de una intervención en un aula, en una empresa o en un entorno controlado. Actualmente se habla muy alegremente de estudios, expertos o experimentos, y parece que simplemente nombrándolos ya se abalan nuestras palabras: “muchos estudios dicen”, “como dicen los expertos”, entre otros modos de encabezar nuestras frases para defender nuestras posturas y darles validez y respaldo científico.

Experimentos sociales famosos

Nos tenemos que ir al siglo pasado para encontrar el gran auge de los experimentos sociales propiamente dichos, con algunos controvertidos ejemplos como los siguientes:

Experimento de la Prisión de Stanford – conducido por Philip Zimbardo, acerca de la influencia del ambiente extremo en la conducta humana, considerado un experimento límite, en relación a aspectos éticos y del propio concepto de método científico.

Experimento del muñeco Bobo –Albert Bandura investigó la influencia del comportamiento de los adultos en los niños, en concreto en referencia a la agresividad.

Experimento de la cueva de los ladrones – llevado a cabo por Muzafer Sherif, relacionado con los prejuicios en los grupos sociales.

Experimento de Milgran – llevado a cabo por Stanley Milgran, de la Universidad de Yale, relacionado con la obediencia y las órdenes.

Experimento Asch – conducido por Solomon Asch, sobre el poder de la influencia de los grupos.

Experimento Hawthorne – en muchas ocasiones se considera que Elton Mayo era el investigador detrás del este experimento, que buscaba comprobar las diferencias en el comportamiento cuando los sujetos se saben observados.

Casi todos los nombrados despertaron mucho recelo en torno a sus criterios éticos, en relación al respeto a los implicados, pues en vez de con probetas y tubos de ensayo, estamos investigando con seres humanos, sujetos de los experimentos sociales, que no siempre parecen tratados de un modo correcto y adecuado.

Cámara oculta con los más pequeños para la reflexión educativa

Todo lo demás no debería ser llamado experimento, vienen a ser cámaras ocultas más o menos elaboradas. Eso no impide que puedan resultar curiosos, interesantes e incluso invitar a la reflexión sobre el comportamiento humano y sobre nosotros mismos cuando sabemos, o no, por ejemplo, si somos observados.

En este sentido, para el ámbito educativo, las reacciones de los niños suelen resultar especialmente reveladoras, además de graciosas y, en la mayoría de las ocasiones, muy sorprendentes.

Programas de televisión, como el Hormiguero, incluyen un espacio especial con cámaras ocultas como la siguiente:

Otro programa, La Vida Secreta de los Niños, se dedica en exclusiva a ver las reacciones y comportamientos de los más pequeños, incluyendo los comentarios de expertos que intentan explicar el desarrollo de las acciones:

Y por terminar con una última referencia a los niños, el YouTuber Joey Salad también se dedica a este tipo de experimentos que él mismo denomina, erróneamente, sociales. En algunas ocasiones incluye a los más pequeños de la casa, poniendo el foco en su seguridad, aspecto que algunos podrían considerar útil para la reflexión de los padres:

Hoy en día, sobre todo con el auge de las nuevas tecnologías, de YouTube y de otras plataformas, parece que todo vale para conseguir seguidores, likes o subscriptores a nuestros canales, sin ningún tipo de conciencia o valores implícitos, o rozando los límites éticos de un modo muy sospechoso o peligroso, otorgando, además, el grado de experimento a simples cámaras ocultas más o menos elaboradas, más o menos espontáneas y más o menos respetuosas con los sujetos implicados.

¿Dónde se debe poner el límite? Quizás es que creen que, por llamarlos experimentos sociales, todo vale en el nombre de la ciencia y eso, afortunadamente, hace tiempo que no es así.