Viernes, 12 junio 2020

Estimulación vestibular: qué es y cómo ayuda en atención temprana

La estimulación vestibular es un conjunto de ejercicios que ayudan a regular el sentido del movimiento y del equilibrio. Descubre cómo contribuye la estimulación vestibular en el desarrollo del equilibrio y del sentido del movimiento en los niños.

La información vestibular proporciona al niño referencias que serán muy necesarias para su desarrollo y para la adquisición de futuros aprendizajes, de ahí su importancia en la Atención Temprana.

¿Qué es el sistema vestibular?

El sistema vestibular es uno de los primeros sistemas sensoriales en desarrollarse en el transcurso de la fase prenatal y entra en función desde el nacimiento. Es el encargado de regular el sentido del equilibrio y del movimiento y permite situarnos dentro del espacio, así como tomar conciencia de los desplazamientos que realizamos y los que realizan los objetos de nuestro entorno.

 

 

Para entender la relevancia del sistema vestibular, debemos señalar que es el responsable de aspectos básicos como que nuestra mirada se oriente de forma anticipada a nuestro movimiento. O, por poner otro ejemplo, que una escena que miremos se estabilice mientras vamos en coche o corriendo.

La mayor parte de nosotros vivimos sin darnos cuenta de que poseemos un “sexto sentido”: el sentido del equilibrio o el sentido vestibular.

Los receptores del sistema vestibular están situados en la zona del oído interno y son los encargados de permitir que la imagen sobre la retina sea estable, debido a su actividad sobre el ojo. Esta estabilidad es fundamental y una de las claves del equilibrio. Por lo tanto, toda anomalía del sistema vestibular perturbará una de las competencias más importantes en el proceso de maduración motriz de un niño: el desarrollo del equilibrio.

Actividades de estimulación vestibular

Los problemas ocasionados por un sistema vestibular imperfecto son los que sentimos cuando nos mareamos en una barca o intentamos leer en un coche: torpeza, mala evolución de las distancias, coordinación de movimientos difíciles, náuseas, etc.

 

 

El sistema vestibular se puede estimular con movimientos de rotación como los balanceos, los remolinos, los giros, etc., ya que este tipo de movimientos ayudan a nuestro cerebro a mejorar en la organización de las informaciones sensoriales, contribuyendo de esta forma al equilibrio.

Algunas ideas de actividades que se puede hacer para estimular el sentido vestibular de los niños:

  • – Tumbarlo boca arriba para que gire sobre sí mismo.
  • – Hacer balanceos como si fuera una barca.
  • – Sentarlo sobre un cilindro o la barriga de un adulto y balancearlo para que controle el cuerpo y no caiga.
  • – Sentarlo en una gran pelota y moverla para que busque su postura y no caiga.
  • – Jugar en el parque, ya que está lleno de propuestas muy estimulantes del equilibrio y del sistema vestibular.

La estimulación vestibular aporta al niño unas sensaciones, emociones y efectos muy satisfactorios que le inducen de forma inconsciente a repetirlos, contribuyendo de esta manera a ejercitar y desarrollar unos objetivos muy concretos, entre ellos el equilibrio y la coordinación.

 

 

La estimulación vestibular en la Atención Temprana

En sus primeros años de vida un bebé está en constante evolución y avance de su control postural. Por eso, es necesario pasar por distintas fases, como el control de la cabeza, el volteo, la sedestación, el gateo, la bipedestación, la marcha rápida, correr, trepar, etc.

Es importante tener en cuenta los tiempos para actuar precozmente en la Atención Temprana. Si un bebé no tiene un adecuado funcionamiento de su sistema vestibular, se apreciarán dificultades para mantener la cabeza erguida, para mantenerse sentado sin ayuda, se retrasará en el gateo y en la marcha independiente, etc. Entre los dos y cuatro años se presentarán dificultades a la hora de sortear obstáculos, gran número de caídas, problemas de equilibrio y coordinación… Un especialista determinará si es necesario intervenir o no, ya que cada menor tiene su ritmo y evolución.

Los profesionales que quieran formar parte un equipo de Atención Temprana deberán contar con una formación especializada para adquirir las herramientas necesarias para favorecer el desarrollo global de los pequeños con los que trabajen. Una opción para obtenerlas es el Máster Universitario en Atención Temprana y Desarrollo Infantil que ofrece UNIR.