Entrevista a José Fernando Calderero

Miércoles, 08 octubre 2014

El buen profesor no deja nunca de aprender, recuerda José Fernando Calderero

José Fernando Calderero es profesor. Tiene un larguísimo currículum siempre ligado a la enseñanza pero su principal ocupación sigue siendo la docencia. Es doctor en Ciencias de la Educación y Licenciado en Ciencias Químicas. Directivo universitario, de instituto y de colegios privados. Investigador y autor de una decena de libros educativos. En el último que acaba de publicar, “Educar no es domesticar”, pretende “alertar contra tantos adoctrinamientos que sutil, pero poderosamente, se aceptan hoy día de forma acrítica”.

¿Por qué un título tan poco convencional como “Educar no es domesticar”?

Algunos amigos y colegas me han dicho que es un título no apropiado a la época actual en la que si algo hace falta en los centros educativos es autoridad del profesor, más orden, exigencia y menos “coleguismo”.

Una de las mejores cosas que podemos hacer por nuestros alumnos es contagiarles nuestras propias inquietudes intelectuales

Tienen razón, pero solo en parte. Urge que el profesor tenga autoridad moral basada en sus competencias de liderazgo que le lleven a “ganarse” a los alumnos. Los muchos años en las aulas me han enseñado que el profesor que pretende conquistar a los alumnos a base de permitir lo que no se puede permitir logra lo contrario de lo que pretende; los alumnos no son tontos y en el fondo (lo he visto muchas veces) desprecian al profesor que no sabe “hacerse con la clase”. Pretender enmascarar la falta de profesionalidad de algunos profesores dotándoles de una “potestas” externa creo que no es la mejor solución; es mejor diagnosticar la causa de las enfermedades que limitarse a paliar los síntomas.

El título va en otra dirección. El gran objetivo de la Educación debe ser, es, ayudar eficazmente a que cada persona pueda desarrollar esa maravillosa capacidad que tenemos los seres humanos de diseñar nuestra propia y original respuesta a los diferentes estímulos. Todo adoctrinamiento es nefasto, aunque se haga bienintencionadamente para el “bien” de los alumnos o hijos. Pretendo alertar contra tantos adoctrinamientos que sutil, pero poderosamente, se aceptan hoy día de forma acrítica.

¿Pensando en qué tipo de lectores lo has escrito?

En toda persona relacionada de algún modo ¿quién no lo está? con lo educativo, padres y madres de familia, profesores, comunicadores, miembros de ONG’s, etc. y los propios alumnos o educandos de una cierta edad.

¿A qué te refieres cuando afirmas que es necesaria una “cosmovisión” en la educación?

A que la actualmente necesaria interdisciplinariedad es un concepto que se queda corto. No se trata de ver cómo nos arreglamos para “casar” diferentes materias sino de captar que la realidad es una y que las distintas “asignaturas” son aproximaciones a ella desde ángulos diferentes. No es solo la necesidad/conveniencia de que los profesores trabajen en equipo sino de que cada profesor se esfuerce para hacer su trabajo con visión global, holística.

¿Cómo actualizar los contenidos educativos ante una realidad en continuo movimiento? O dicho de otra manera ¿Cómo no quedarse desfasados?

El buen profesor no deja nunca de aprender. Una de las mejores cosas que podemos hacer por nuestros alumnos es contagiarles nuestras propias inquietudes intelectuales y nuestro afán investigador y de mejora social. Un profesor que se “estanca” es un contrasentido. Lo que nos debería llamar la atención es el inmovilismo.
La Escuela, la Universidad no debería ir a remolque de la sociedad, limitándose a transmitir conocimientos más o menos desfasados.

¿Cómo eras ciberteacher en 1979?

Dando clase de Matemáticas y Física con un “ordenador”, el mítico Spectrum de 16 K, utilizando como monitor el televisor en B/N de mi casa y enseñando a mis alumnos a programar en Basic sus propias aplicaciones para la asignatura.

¿Pueden las TIC disfrazar la escuela de innovadora y sin embargo mantener un modelo convencional no participativo?

Sí, en muchos casos la disfrazan. Las TIC son sólo unas herramientas, pero con un enorme potencial para fomentar las singularidad, la interactividad, la participación… Para fomentar la participación lo verdaderamente necesario es que los profesores crean que es algo valioso. Es una verdadera pena que algunos crean que ya son “modernos” por hacer en soporte informático lo mismo que hacían “analógicamente”.

Las TIC son sólo unas herramientas, pero con un enorme potencial para fomentar las singularidad, la interactividad, la participación…

¿Podemos hacer de las redes sociales una herramienta “educadora”?

Las redes son “neutras”, son simples vehículos que transportan información. Muchas personas las usan para perder miserablemente el tiempo, otras para hacer el mal y muchas, muchas, muchas las utilizamos para ayudar a mejorar la sociedad, en mi caso mediante la educación.

¿Cómo educar en el “sentido crítico” ante la avalancha informativa en Internet?

El sentido crítico es imprescindible para poder llevar una vida humana con un nivel mínimo de dignidad. Si se carece de él, o no se tiene en grado aceptable, no queda otra salida que depender de los demás para todo.

La educación incluye necesariamente el ejercicio diario del sentido crítico en toda actividad teórica o práctica. Otra cosa es “pseudoeducación”. Desde luego ante la gran cantidad de información en Internet, la situación de las personas con poco criterio es lamentable. Por eso es muy importante ayudar a los alumnos a que aprendan no ya a aprender sino a pensar por sí mismos.

¿Escuela pública o privada?

¿Hay que escoger? El problema está en plantear el dilema. Las autoridades pertinentes han de ser conscientes de que tienen el deber de velar por la educación de todos. Es un mal planteamiento que se consideren la patronal de los centros públicos en competencia con los “privados”. He sido profesor por oposición en institutos públicos y he trabajado en centros de iniciativa social (no me gusta llamarlos “privados”) y he visto magníficos profesionales en unos y otros; también he visto en ambos tipos de centro algunas personas que harían bien dedicándose a otra profesión de menor trascendencia.

¿Cuáles son los principales valores que debe inculcar todo docente?

Creo que todos los valores son importantes, unos son universales apreciados por todos los seres humanos de todas las razas, épocas y culturas; otros especialmente valorados por algunos grupos sociales y otro solo por algunas personas. Un problema que considero grave es la relativamente extendida creencia de que cualquier cosa puede ser un valor por el mero hecho de haberlo decidido. Los antivalores existen y son perjudiciales. Por otro lado, lo de “inculcar” no me parece correcto. El buen educador ayuda al educando a que sea él quien descubra lo valioso.

El buen educador ayuda al educando a que sea él quien descubra lo valioso

¿Qué tres cualidades destacarías para ser un buen maestro?

Inteligencia, laboriosidad y afán de servicio.

¿Con tu larga experiencia, hacia donde crees que va, o debe ir, la Educación actual?

Hacia un “nuevo renacimiento” en el que el ser humano – cada ser humano –sea considerado como lo que es, un ser dotado de una especialísima dignidad, y por tanto valiosísimo. También los signos de los tiempos apuntan hacia el reconocimiento de la gran importancia del autoconcepto, la autoestima y la responsabilidad personal. En un reciente trabajo científico hemos acuñado un nuevo, y muy interesante, concepto: las NEP (Necesidades Educativas Personales); ya hay profesores universitarios que lo han incluido en sus temarios. Hemos de dejar atrás los planteamientos en que las personas sean consideradas como meros recursos para…

Otra cosa bastante distinta son los sistemas escolares y académicos (no me gusta nada llamarlos “educativos”) que, en la mayoría de los países, apuntan hacia otros objetivos más institucionalizadores.

Y por último ¿cuál es la idea más importante del libro?

La resumo en mi definición de Educación, presentada en un congreso profesional y publicada en una revista especializada: “Educar es ayudar a cada ser humano a establecer y mantener vínculos valiosos con la realidad”, a la que ahora añado “…, especialmente con las personas.”