Lunes, 13 mayo 2019

Docente, saca el máximo partido al dictado tradicional

Hace ya algún tiempo Francia sorprendía al mundo con la noticia de que “iba a recuperar los dictados y el cálculo mental”. Al leer ese titular cabría preguntarse: ¿es que se han abandonado en algún momento? Personalmente, creo que no. El dictado y el cálculo mental siguen estando presentes en nuestros centros educativos.

En gran medida, lo que sucede es que no se habla de ello, porque nos llenamos la boca hablando de innovación, de tecnología y de todas las micro revoluciones que llevamos a cabo entre nuestras cuatro paredes del aula. Si hacemos algo poco novedoso, no lo comentamos ni lo compartimos.

Pero se sigue haciendo, ya que no siempre estamos con drones, impresoras 3D, escapando de habitaciones o jugando a videojuegos. Las actividades de toda la vida continúan teniendo cabida. Algo a lo que yo le veo sentido, al fin y al cabo, los que ya peinamos canas tampoco hemos salido tan mal, dejando a un lado la modestia.

Beneficios del Dictado

El dictado, en su formato más tradicional, tiene muchos beneficios que, desde mi punto de vista, lo hacen imprescindible. Sirve para mejorar:

-La caligrafía.

-La ortografía y la puntuación.

-La gramática y la sintaxis.

-La comprensión oral y la expresión escrita.

-La memoria y la retención de palabras, frases u oraciones.

-La atención y la concentración.

-El conocimiento de ciertas temáticas.

El profesor también obtiene una retroalimentación importante, puesto que el dictado le servirá, entre otras cuestiones, para evaluar el dominio de todos los aspectos señalados.

A partir de un dictado básico y sencillo, en el que el profesor dicta y los alumnos escriben, podremos desarrollar infinitivas variantes, ampliando el sentido de la palabra dictado y siempre adaptándonos a los alumnos y a los recursos del centro. Obviamente, teniendo en cuenta esas variaciones, las ventajas y beneficios de los dictados también se verán multiplicados y salpicados por competencias y conocimientos transversales (autoestima, empatía, trabajo en grupo, pensamiento crítico, etc.). Dedicaremos nuestro siguiente artículo a los tipos de dictados.

Los componentes del dictado

La innovación en los dictados se basa en las posibles variaciones que se pueden ejercer sobre los diferentes elementos protagonistas que lo componen, adaptándolos a las necesidades del contexto educativo concreto en el que se desarrolle. Así, podemos distinguir:

El que dicta – no tiene por qué ser el profesor, puede ser un padre, un personaje famoso, un compañero de clase o de otro curso, un alumno de otro centro o de otro país, una grabación, un vídeo, etc.

El que copia – puede ser el alumno, el profesor, toda la clase, puede ser en grupos, etc. En este punto también influirá la edad de los estudiantes. Y no debemos pensar que el dictado es exclusivo de Primaria, dependiendo de cómo se use, puede ser un recurso interesante para todas las edades.

El texto que se dicta – puede ser un discurso famoso, el enunciado de una actividad que luego haya que realizar, pueden ser letras, sonidos, números, signos, emoticonos o instrucciones, entre otros.

Cómo se dicta (velocidad, entonación, repeticiones, pronunciación….) – puede tenerse el texto delante, puede tener que decirse de memoria, puede repetirse una única vez, puede ser un podcast en el que cada alumno haga las pausas y repeticiones que necesite, puede incluir diferentes hablantes, diferentes acentos, distintas velocidades, ruidos de fondo, etc.

Cómo se copia – puede ser en papel, en el encerado, en el ordenador o tablet, puede ser en el móvil, en Twitter o en un Whatsapp, puede ser un dibujo, pueden ser signos o colores, puede implicar realizar una receta o seguir unas instrucciones, por ejemplo.

Dónde y cuándo se realiza – podemos realizar un dictado en el aula, en el patio o en otras instalaciones, dentro o fuera del colegio. Puede ser un dictado sincrónico o diacrónico, si empleamos algún tipo de grabación. En este sentido, recuerda que el centro educativo no tiene que ser el único lugar donde los dictados tengan lugar. Podemos animar a las familias de los más pequeños a realizar actividades de dictado de forma lúdica.

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Simplemente realizando algunos cambios en esas variables, ya estaremos ofreciendo variedad a nuestros alumnos.

Consejos para realizar un dictado

Cuando comencemos a hacer dictados tradicionales a edades tempranas, al leer el texto debemos intentar vocalizar cuidadosamente, mantener un ritmo adecuado, hacer las pausas necesarias, empezar con textos cortos, sin palabras complicadas y de temas que resulten familiares a los más pequeños. Debemos tener en cuenta que los niños aún están desarrollando la lectoescritura, y esa es una circunstancia que tendremos que tomar en consideración a la hora de pensar en el número de repeticiones, el tipo de texto, el vocabulario que incluye, el tipo de oraciones o la gramática y la velocidad de lectura, entre otros aspectos.

También es importante que el tema sea atractivo para ellos: si les interesa, el dictado tendrá más posibilidades de no resultarles aburrido. Como en cualquier actividad en el aula, la observación de los alumnos resulta fundamental para adaptar nuestro ritmo, nuestras repeticiones o incluso nuestro texto, a las necesidades que vayamos detectando.

Y recuerda: el dictado no es exclusivo de las primeras etapas educativas. Si hoy en día asumimos que los adultos cada vez descuidamos más nuestro lenguaje, quizás es cuando, más que nunca, puede ser fundamental practicarlo. Y eso se puede hacer a todas las edades y en todas las asignaturas, mediante adaptaciones.

Pongamos un ejemplo sencillo: en vez de pasarle a los alumnos una hoja con unos ejercicios para resolver o con preguntas para contestar, dictémosles algún enunciado. Quizás no tengamos tiempo para hacerlo todo, pero sí puedes dejar el hueco de la pregunta tres o la cuatro y dictarlas. Habrá quien tenga faltas, eso seguro, y les obligará a fijarse más en las propias instrucciones que si únicamente las leyesen y, probablemente, escribirán nombres propios incluidos en la asignatura que, de otro modo, quizás no fuesen a escribir hasta el día del examen.

Importancia del feedback

Una vez se haya realizado el dictado, habrá muchas formas de corregirlo: entre todos en el encerado, individualmente, en grupos, en parejas, mediante coevaluación de los compañeros, etc. La propia corrección del dictado se puede convertir en una actividad muy productiva.

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Debemos recordar que la corrección es parte del aprendizaje y que el hecho de que los niños presten atención a lo que escriben, reflexionando sobre la gramática, la puntuación o la ortografía es lo que les va a conducir a la mejora. Cuando dudamos en una palabra, nos fijamos más en ella, si la retroalimentación está bien construida, nos ayudará a que ese aprendizaje sea duradero.

Más información

Si buscas recursos online con dictados para tus alumnos, estos son algunos enlaces que te recomendamos visitar:

Playlist de Dictados en YouTube, agrupados por cursos.

Libro completo de la Comunidad de Madrid, con dictados para Educación Primaria, por ciclos.

Dictados clasificados por temas y en tres idiomas (inglés, catalán y español). Divididos en diferentes niveles, siguiendo el Marco Común Europeo de las Lenguas (A1, A2, B1, B2, C1,C2). Con información sobre el vocabulario más relevante, transcripciones y posibilidad de imprimir en PDF.

Post de Educación 3.0 con enlaces a otros recursos sobre dictados.

Dictados en PDF, desde los cinco años hasta cuarto de la ESO.

Recopilatorio de más de 500 dictados para Primaria y Secundaria.

Dictados divertidos para niños, con ortografía y gramática incluida.

Dictados en Power Point, de carácter interactivo.

Dictados con reglas ortográficas incluidas.

Más de 300 dictados para Educación Primaria.

Igualmente, te recordamos que, en breve, tendrás acceso a un segundo artículo sobre el tema, en el que presentaremos diferentes posibilidades para hacer el dictado más atractivo para nuestros alumnos y poder exprimir todo su potencial, con creatividad e imaginación.