Miércoles, 10 junio 2020

Discalculia, ¿qué es y cómo abordarla desde el aula?

La discalculia es la dificultad en el aprendizaje de las Matemáticas y cualquier tipo de ejercicio relacionado con esta materia. ¿Quieres saber más sobre la discalculia? En UNIR abordamos en qué consiste, qué tipos existen y cómo estimular en clase a aquellos alumnos con discalculia.

Este tipo de dificultad también es conocida como DAM y tiene semejanzas con la dislexia, con la diferencia de que en lugar de tratarse de los problemas que enfrenta a un niño para expresarse correctamente, se trata de la dificultad para comprender y realizar cálculos matemáticos.

Este tipo de impedimento en el aprendizaje puede llegar a afectar a alrededor de entre el 3 y 7 por ciento de la población, aunque no está aún tan investigado como la dislexia. Existen varios tipos de discalculia que se pueden englobar en seis tipos (Gómez, Mora, Soria, Betancourt & Herrera, 2016).

  • – Discalculia léxica: se da una dificultad para leer símbolos matemáticos, ecuaciones e, incluso, números. El niño puede ser capaz de realizar las operaciones, pero no de leerlas.
  • – Discalculia verbal: problemas para enumerar cantidades, símbolos, operaciones… cuando se trabajan de forma verbal. La persona afectada no reconoce los números cuando son enumerados por otros.
  • – Discalculia practognóstica: dificultad para entender conceptos abstractos. Estas personas pueden ser capaces de comprender los conceptos matemáticos, pero el problema surge cuando se pasan a la práctica o se manipulan como, por ejemplo, comparando operaciones matemáticas o descomponiendo cifras.
  • – Discalculia gráfica: se produce cuando el niño tiene problemas para escribir símbolos matemáticos, cifras, operaciones… (aunque las entiendan).
  • – Discalculia ideo-diagnóstica: el niño es incapaz de realizar operaciones mentales sin usar los números (o contar con los dedos). A esto se suma la dificultad para recordar conceptos matemáticos una vez aprendidos.
  • – Discalculia operacional: corresponde con la dificultad para ejecutar operaciones y cálculos, tanto de forma escrita como verbal. Aunque sea capaz de entender los números y sus relaciones le costará el proceso asociado al cálculo.

 

 

La discalculia se suele detectar con claridad entre los 6 y 8 años de edad. Existen algunas pruebas para diagnosticar este tipo de dificultad en el aprendizaje:

  • – Cálculos no estructurados mediante juegos o gráficos
  • – Dictados de números
  • – Copiados de números
  • – Resolución de problemas lúdicos
  • – Resolución de problemas con una o varias variables

Actividades para tratar la discalculia en el aula

Este problema en el aprendizaje puede derivar en fracaso escolar. Por eso, es importante que los docentes sepan detectarlo a tiempo para implementar los mecanismos correctores necesarios antes de que la situación se agrave.

Hay varias actividades que se pueden poner en práctica en el aula para fortalecer la comprensión de problemas, el cálculo y, sobre todo, la materia de las Matemáticas.

 

 

Se recomienda:

  • – Respetar los distintos estadios del desarrollo de los niños. Para esto hay que ir de lo concreto a lo abstracto y de lo experimental a la numeración y las operaciones matemáticas. Es fundamental seguir este orden y hacerlo poco a poco.
  • – Pensar y ejecutar actuaciones de aprendizaje que lleven al escolar al descubrimiento mediante la experimentación y los sentidos.
  • – Enfocar la clase y los conocimientos relativos a las Matemáticas desde una perspectiva global y secuencial.
  • – Basar la comprensión desde los conceptos. Esto es lo primero y después vendrán los procesos de mecanización y automatización.
  • – Aportar en el aula toda la práctica que se pueda, además de fomentar el aprendizaje en equipo.

Además de estas actividades, existen otras aún más específicas para escolares con discalculia:

  • – Enseñanza personalizada e individual.
  • – Estimular la memoria constantemente.
  • – Sesiones más intensivas en la práctica del sentido numérico.
  • – Dedicar más tiempo al aprendizaje de los conocimientos básicos.
  • – El uso del ábaco será de gran ayuda en las operaciones de cálculo.
  • – Aportar al alumno ejemplos concretos de números grandes y pequeños.
  • – Trabajar constantemente conceptos básicos como proporción y cantidad o, lo que es lo mismo, trabajar el entendimiento de mucho, poco, bastante, más o menos, mayor, menor, etc.
  • – Insistir en la asociación de número con la cantidad que representa y, para ello, es muy recomendable usar ejemplos visuales o que se puedan manipular.
  • – Emplear mucho tiempo en realizar ejercicios de series como puede ser mostrar series de números y ordenarlos de mayor a menor, completar los que falta, etc.
  • – Realizar cálculo mental todos los días, siendo el orden ideal primero sumas y restas simples y, según avance el alumno, realizar multiplicaciones y divisiones.
  • – Utilizar las TIC y programas informáticos específicos sobre Matemáticas.

El papel del maestro y de especialistas, como el de los psicopedagogos, es clave para la detección precoz de la discalculia y la pronta intervención.