Lunes, 27 marzo 2017

La excelencia educativa de Singapur

En un post anterior, veíamos como, en los últimos años, PISA había relegado a Finlandia a la sexta posición de una lista que llevaba liderando mucho tiempo y se indicaba que esto no parecía deberse a una disminución de su calidad educativa, sino a una creciente emergencia de diferentes países asiáticos. En 2015, siguiendo la lista PISA, los 10 países que la lideraban eran los siguientes:

1.Singapur

2.Hong Kong

3.Corea del Sur

4.Japón

5.Taiwán

6.Finlandia

7.Estonia

8.Suiza

9.Holanda

10.Canadá

En todo caso, analizar los aspectos positivos en estos sistemas educativos, ya sería otro tema diferente. De ellos, de forma genérica, se destaca la importancia y prestigio otorgados a sus docentes, pero cabría preguntarse si todos estos países han llegado a esos puestos por decisiones similares o por procedimientos y caminos diferentes. Probablemente no haya un único sistema exitoso.

Centrándonos, en esta ocasión, en el caso de Singapur, veremos algunas de las características que componen su sistema educativo.

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Desde que Singapur consiguió su independencia en 1965, ha intentado mejorar su educación, subrayando la importancia de la misma para el desarrollo del país, que se encontraba en un período complicado, con una pobreza extendida. El modo de educar al país de un modo rápido fue centralizando el sistema, como se comentará a continuación.

 

En cuanto a los docentes, algunas de las características de su planteamiento educativo son las siguientes:

Todos los profesores tienen que acudir al mismo centro para ser formados, el National Institute of Education. Es la centralización que adelantábamos arriba.

Los profesores son escogidos entre el tercio de notas más altas y, dentro de ese tercio, se escogen, después de una entrevista y un proceso de selección, a los que demuestran vocación docente y pasión.

-Una vez han terminado sus estudios, son derivados a un centro educativo, donde contarán con un mentor, un profesor con experiencia, que les guiará. En este primer momento, no imparten tantas clases como el resto de profesores y siguen aprendiendo. Tienen 2/3 de la docencia de un profesor normal.

Sitúan al profesor como la clave del funcionamiento y de la modernización de su educación. En este mismo sentido, tienen claro que: “ningún sistema educativo puede ser mejor que sus profesores”.

-La colaboración entre profesores, así como una formación continua son fundamentales en el sistema educativo de Singapur, hasta el punto de que, de las, aproximadamente, 37 horas de trabajo de un profesor a la semana, solo unas diez o doce están dedicadas a la docencia. El resto de horas se dedican a la investigación metodológica y la colaboración entre compañeros, así como a una formación continua que se les ofrece en sus propios centros de trabajo. Todos los profesores son responsables de, al menos, una actividad que denominan cocurricular, asignaturas dedicadas a mejorar la escuela o la comunidad, como, por ejemplo, cuidar el jardín del colegio (esta idea recuerda a la metodología Aprendizaje-servicio de la que se está hablando bastante en la actualidad).

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Todos los profesores forman parte de algún grupo de investigación enfocado a mejorar la docencia. Cada departamento está involucrado en un proyecto de investigación. La colaboración entre docentes les aporta confianza con los compañeros y en clase. Se sienten respaldados.

-Los docentes tienen reuniones por Skype con profesores de todo el mundo e investigan para tener la información más reciente en referencia a tecnología y a avances metodológicos. Una profesora indica que “El aprendizaje mejora compartiendo. Siempre hay algo nuevo que aprender, un nuevo modo de enseñar, tecnologías y modos de proponer retos a los estudiantes”.

El profesor ya no es transmisor de información, sino facilitador. Adrian Lim, director de un colegio, lo explica muy bien cuando dice: “los profesores no pueden pretender enseñar hoy del mismo modo que ellos fueron enseñados hace 20 años”. Añade que ha habido un gran cambio a ese respecto a partir de los años 90: “el alumno ya tiene la información, ese ya no es el papel del docente”. Ahora el profesor debe enseñar a los alumnos aspectos como: de dónde obtener la información, cómo sintetizarla, cómo discernir la información buena de la mala, entre otras cuestiones. Los docentes, prosigue, tienen que enganchar a los alumnos, adaptándose al mundo actual, a sus tecnologías y a los nuevos modos de aprender, así los alumnos avanzan.

Los profesores no deambulan de asignatura en asignatura, se centran en un campo y mejoran todo lo posible en él, intentando ser un buen profesor para los estudiantes y para la asignatura.

 

En cuanto a la metodología y a los alumnos:

La tecnología es una parte básica de su sistema educativo, así como la voluntad, por parte de los docentes y los centros, como se acaba de ver, de estar siempre informados de las últimas tendencias en tecnología y metodología, teniendo en cuenta los avances de cualquier parte del mundo.

-La metodología, aspecto que ya se ha comentado también, ha ido evolucionando de un sistema memorístico a un sistema práctico.

Existen cursos para los padres, para que puedan ayudar a sus hijos con los estudios.

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-En un centro concreto, explican que, antes de entrar en clase, los alumnos están 15 minutos leyendo, para entrar calmados, después de escuchar el himno nacional que les aporta un sentimiento de unidad, según sus propias declaraciones.

-Los exámenes no son un tema de conversación entre los alumnos y se pretende, así mismo, que la educación después de secundaria sea para todos los alumnos, no solo para los mejores.

-Intentan que todos los niños, independientemente de los ingresos de sus familias, reciban la misma educación.

-Los debates son importantes en el aula, para dar a los alumnos la posibilidad de hablar. Para ello, usan, en gran medida, el aprendizaje cooperativo. Así, por ejemplo, en una clase de 40 alumnos tendríamos seis grupos, tres para defender el sí y tres para defender el no, sobre un tema en concreto.

-Entre las nuevas tecnologías, los profesores usan Second Life, por ejemplo, para visitar una exposición de artistas locales, chateando unos con otros para comentar las obras. En ese mismo sentido, se usa Twitter para que los alumnos respondan preguntas. Hablan de lo buena que es esta red social para poder atender a 40 estudiantes, siendo, a la vez, muy motivador para los alumnos, porque usan unas tecnologías con las que están familiarizados y que son muy buenos usando.

-El uso de Wikis, Facebook o blogs supone una metodología muy participativa que crea mucha colaboración: no solo consumen contenido, sino que lo producen, creando conocimiento. Cuando tienen una pregunta en la que se atascan, ponen un post y reciben respuestas de los compañeros, por ejemplo con Facebook.

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Desde mi punto de vista, hay varios aspectos básicos que deberíamos empezar a aplicar, pero es, simplemente, una apreciación personal:

Los profesores no deberían variar de asignaturas. De este modo, podrían centrarse en mejorarlas. Hacerlas cada año mejor, viendo lo que funciona y lo que no funciona con los estudiantes, actualizando su contenido y su metodología. Debemos hacer a los profesores expertos en sus asignaturas.

Debería haber menos horas de docencia y más horas para la colaboración docente, la formación continua del profesorado y la investigación. Pero no una investigación fundamentada en la publicación, que también puede ser, pero no es la única, sino también una investigación docente, para mejorar las metodologías, los contenidos o las tecnologías.

Sin duda, para llegar a esos objetivos, creo que queda mucho camino por andar, pero como se dice, hay que ir paso a paso, ya que desde el estancamiento y la repetición no se avanza.

 

En todo caso, una vez más, como en charlas anteriores, espero que podamos reflexionar sobre el tema, para ello propongo el hashtag #charlaseducativas, con la finalidad de poder debatir sobre el tema y sobre las preguntas planteadas, tanto en Twitter como en este mismo espacio, en forma de comentario, ya que intercambiando ideas, todos aprendemos. Las preguntas propuestas son las siguientes:

-¿Sería posible en España que los profesores impartiesen únicamente 12 horas de docencia a la semana?

-¿Podemos hacer a los profesores expertos en una o varias asignaturas? ¿lo verías positivo?

-¿Cómo podríamos implementar la colaboración entre docentes y la investigación metodológica en todas las etapas educativas? ¿Crees que esto podría ayudar a mejorar nuestro sistema educativo?

-¿Sería interesante o factible tener un único centro de formación del profesorado?

-¿Es factible cambiar la metodología docente?

-¿Es posible cambiar los métodos de evaluación?

-Y todas las preguntas anteriores ¿son necesarios esos cambios? ¿Algunos ya existen? ¿Podrían ser negativos en nuestro sistema?

-¿Cómo deben llevarse a cabo los cambios y de dónde deben partir? ¿Son realistas y alcanzables? ¿En cuánto tiempo?