Lunes, 09 marzo 2020

La importancia de la oratoria en Derecho

La oratoria es una habilidad muy útil en el entorno laboral y fundamental para aquellos profesionales que se relacionan a diario con clientes o con otro tipo de públicos. En el caso de los abogados es, además, vital para el buen desempeño de su labor. Descubre en UNIR la importancia de la oratoria en Derecho y la abogacía, y cuáles son los puntos clave para su mejora y desarrollo como profesional.

Además de la motivación y la vocación de servicio público, para ser un buen abogado es necesario contar con habilidades personales y profesionales que permitan desempeñar la labor. Junto con la capacidad de análisis, un abogado debe ser capaz de argumentar adecuadamente cada situación, tanto a sus clientes como en los tribunales, y es aquí donde la oratoria juega un papel fundamental.

Como dice su definición, la oratoria es el arte de hablar en público con elocuencia y la finalidad es persuadir o conmover al auditorio. Pero, ¿para qué sirve la oratoria en Derecho? Esta capacidad es de gran utilidad para los abogados ya que, como negociadores, deben valerse de su capacidad de persuasión para inclinar la balanza hacia sus pretensiones.

Así pues, la comunicación es clave para que un abogado tenga éxito en su labor. Ya sea con un cliente, en una reunión de trabajo o en los tribunales, la capacidad de comunicar de forma clara y estructurada ayudará al abogado a reforzar sus ideas y debilitar los argumentos contrarios. Las habilidades comunicativas no sólo potencian el liderazgo de un profesional, sino que sirven también para estrechar el vínculo de confianza con el cliente, algo fundamental para que el abogado pueda hacer su trabajo.

Las claves de la oratoria jurídica

Si bien algunas personas cuentan con dotes comunicativas naturales, la oratoria es una herramienta que se puede trabajar y mejorar. Los abogados que deseen llevar su oratoria a un nuevo nivel deben tener en cuenta las siguientes claves:

Dominio del tema. El abogado debe conocer en profundidad el caso que va a tratar en todas sus vertientes, desde la personal hasta sus implicaciones jurídicas. Es ese conocimiento el que apuntalará su confianza y le permitirá construir un discurso estructurado y claro y con vocación de persuadir para lograr los objetivos marcados.

Experto jurídico. Más allá del caso concreto, un abogado debe mantenerse al tanto de los cambios jurídicos que afecten a sus sectores para saber cómo reaccionar ante cada situación.

Estructura e improvisación controlada. La clave de un buen orador es construir el esquema de un discurso claro que será capaz de seguir al tiempo que improvisa las palabras concretas evitando leer directamente un documento. Para esto es necesario tener un claro dominio del tema que se aborda y ser un experto en la materia jurídica que le afecta.

Habilidades argumentativas. El orador debe ser capaz de construir argumentos sólidos para defender su posición y, a la vez, debilitar la postura del rival refutando sus ideas y argumentos.

Atención a la comunicación verbal y no verbal. Más allá de las palabras que configuran un mensaje, el orador sabe y domina los gestos y el tono de voz con los que debe desarrollar su discurso en función del público y el objetivo que persiga.

La atención a estas claves ayudará a que un abogado mejore su retórica, pero la maestría solo se logra con práctica y más práctica. A la hora de preparar una intervención o un discurso, el profesional tendrá que trabajar en privado para pulir las palabras que mejor se adapten a su forma de expresarse y que no le supongan una traba para lograr su objetivo. Otra recomendación que hacen los expertos para mejorar la oratoria jurídica es acudir a los tribunales para ver cómo se desenvuelven otros profesionales y aprender así de su experiencia.