Viernes, 20 diciembre 2019

Cómo ser abogado de empresas: requisitos y consejos

La especialización en alguna de las ramas del Derecho es clave para que el abogado o futuro abogado ofrezca a sus clientes un servicio diferenciado. Si quieres saber cómo ser abogado de empresas, desde UNIR te detallamos las claves para desarrollar tu carrera en torno a esta especialidad.

Las funciones del abogado de empresas

El abogado interno es un experto jurista con vocación generalista capaz de resolver y asesorar a una empresa en las diversas problemáticas a las que se enfrenta en el entorno competitivo y cambiante actual, que abarca desde la contratación mercantil, el derecho societario, el derecho concursal, la responsabilidad civil y penal, o el compliance penal.

Especialización de Derecho de Empresas

Para ser abogado de empresas el primer paso es estudiar el Grado en Derecho. Es la carrera que da acceso al máster en Asesoría de Empresas (aunque puede accederse de forma excepcional desde otras titulaciones) que proporciona las competencias, habilidades y conocimiento necesario.

Durante el Grado en Derecho, los futuros abogados abordarán distintas aristas de la esfera jurídica que afecta a una empresa en áreas como el Derecho Mercantil, Fiscal o Penal. El conjunto de normas que atañen a las sociedades es muy amplio y engloba distintos ámbitos de su actividad, por eso es importante para un profesional que quiera ejercer como abogado de empresas profundizar en estas ramas específicas a través de alguno de los cursos y postgrados especializados.

Actualmente las universidades ofrecen un variado catálogo de especializaciones que permiten al estudiante de Derecho o al abogado en ejercicio profundizar en el Derecho de Empresas, como por ejemplo, la Asesoría Jurídica de Empresas, el Derecho Penal Económico o Comercio Internacional.

Cómo ser un buen abogado de empresas

En cuanto a las cualidades y herramientas que harán que el profesional sea un buen abogado de empresas, al igual que en otras especializaciones, la motivación y la capacidad de negociación serán fundamentales para que la resolución de casos y la relación con los clientes sea exitosa. Además, será necesario contar con un elevado nivel de responsabilidad, la capacidad de análisis y argumentación, así como dotes de persuasión y de negociación combinada con visión estratégica, ya que un buen abogado es aquel que además de resolver los conflictos que se plantean a su cliente es capaz de evitarlos.

Para ejercer como abogado de empresas se necesita potenciar cualidades y herramientas que harán que su trabajo destaque: desde la capacidad y agilidad para tomar decisiones, hasta la discreción y la paciencia para tratar temas problemáticos en un entorno de presión y estrés diario. También requerirá ser metódico y ordenado con toda la documentación que se redacte y maneje de cada cliente ya que en algunos casos será información sensible. En algunos casos, estas cualidades y herramientas se tienen de forma natural, pero nunca está de más trabajar en ellas y potenciarlas para asegurar un mejor desempeño laboral.