Viernes, 22 junio 2018

Los retos éticos de profesionales y pacientes en el sector sociosanitario

La Responsabilidad Social Empresarial (RSE) o Corporativa (RSC) es la gestión responsable de las organizaciones empresariales, preocupadas por su impacto socioeconómico y medioambiental con la finalidad de mejorar su situación competitiva y su imagen en el mercado. Es importante tener en cuenta que, en el sector sociosanitario, el fin último quedaría relacionado con el binomio que se produce entre ética profesional y calidad asistencial.

La aplicación e incorporación de la ética ha conseguido interesar al mundo empresarial, en el sentido que da coherencia y solventa los conflictos que puedan presentarse. Las empresas, organizaciones o instituciones sociosanitarias, deben basar su comportamiento en el principio de responsabilidad ante las consecuencias que conllevan sus acciones.

En las siguientes líneas ponemos de manifiesto que una institución sociosanitaria ética es aquella que trabaja por ganarse el respeto y la confianza, encontrando un equilibrio adecuado entre sus intereses y los intereses de todas aquellas personas que pueden ser afectadas, directa o indirectamente, por sus decisiones y acciones.

Impacto de la actividad empresarial en la vida de los ciudadanos

Haciendo un breve repaso histórico en relación al contexto internacional de la R.S.E señalamos que, en los años 50, en Estados Unidos comienza a analizarse el impacto que la actividad empresarial generaba en la vida de la ciudadanía, partiendo de la reflexión que implicaban temas morales en el desarrollo de sus actividades.

En los años 60 se amplía esta idea y comienza a desarrollarse distintos planteamientos relacionados con las obligaciones que tiene la empresa hacia los stakeholders o grupos de interés a los que van dirigidos sus acciones; clientes, proveedores, trabajadores, competidores, etc.

Así mismo, los años 70, se caracterizan como una época de máximo apogeo señalando la importancia que tuvieron los distintos movimientos sociales que surgieron lugar a finales de los años 60 (movimientos estudiantiles, feministas, pacifistas, ecologistas, etc). En esta época el Comité para el Desarrollo Económico expuso que las actuaciones que realizaran las empresas deberían tener como finalidad estar al servicio de las necesidades sociales. Esta cuestión supuso un cambio importante en la cuestión que nos ocupa.

En los años 80, los objetivos en relación al cumplimiento de la R.S.E ya representan los problemas y circunstancias que las grandes empresas deben intentar corregir. Entre ellas las relacionadas con: contaminación medioambiental, discriminación en el mercado laboral, abusos dirigidos a los consumidores, precios desorbitados, publicidad engañosa, productos de mala calidad, accidentes de trabajo y salud e higiene laboral.

Así, en los años 90, las convenciones de la Organización Internacional del Trabajo, y las directrices de la O.C.D.E, entre otros organismos internacionales, realizan un llamamiento al sector privado con la finalidad de: que asuman un nuevo modelo de desarrollo sostenible y que proporcione una solución eficaz a un sistema globalizado y continuamente cambiante”.

Centrándonos en España destacamos que, con la implantación de la democracia y la entrada en la Comunidad Económica Europea (1986) numerosas entidades se privatizaron y otras de origen extranjero se establecieron en territorio español. Además, se introducen políticas comunitarias que concienciaron a las empresas sobre la importancia de que contribuyeran al bienestar de la sociedad.

La estrategia 2020 consistiría también en mejorar la imagen de las empresas europeas deterioradas por la crisis económica. 

En materia de R.S.E destacamos que, entre otras cuestiones, es relevante destacar la estrategia Europa 2020, que nace con la finalidad de acoger todas aquellas actuaciones que tiendan a convertir a la Unión Europea en una economía sostenible e integradora basada en el conocimiento y la innovación. La estrategia 2020 consistiría también en mejorar la imagen de las empresas europeas deterioradas por la crisis económica.

Por otro lado, definimos instituciones sociosanitarias como aquellas entidades que prestan servicios sociales y sanitarios de forma coordinada, respondiendo a la demanda actual del mercado de trabajo y dando cobertura a las necesidades generadas en el nuevo contexto sociodemográfico (por ejemplo, envejecimiento de la población o incremento de enfermedades, entre otras cuestiones).  De ahí también su relación con calidad de vida y bienestar social, considerándose ambos como estándares universales que permiten evaluar la satisfacción de las necesidades de las personas.

etica

Partimos de la premisa que considera que la ética en instituciones sociosanitarias queda definida como una reflexión que ha de hacerse de todas las actuaciones que se lleven a cabo y donde han de aplicarse normas y valores a seguir. Son varias las razones para la ética; temas relacionados con corrupción, abuso de poder, poca responsabilidad, falta de transparencia, etc., que desencadenan pérdida de confianza en la entidad por parte de sus recursos humanos y de sus clientes, pacientes o usuarios. Paralelamente, calidad asistencial en instituciones sociosanitarias, quedaría determinada por una adecuada praxis, la excelencia de ésta y la satisfacción de sus usuarios, clientes o pacientes.

La aplicación de la ética en las instituciones sociosanitarias queda definida como un conjunto de valores y normas a seguir que han de ser integrados en la propia cultura organizativa de la entidad.

Para que dichas normas o valores sean considerados éticos deben coincidir con los que la sociedad comparte. A modo de ejemplo, una institución sociosanitaria ética ha de desarrollar distintas actuaciones relacionadas con la consecución de los siguientes fines:

-Integridad o coherencia entre lo que se hace y se dice.

-Confianza y credibilidad.

-Justicia social.

-Dialogo, participación, consenso y transparencia.

-Dignidad y respeto por los derechos humanos.

-Legalidad en el cumplimiento de leyes y normativas.

-Compromiso con la sociedad y responsabilidad ante las demandas sociales.

Lo que justifica a cualquier institución sociosanitaria es la necesidad social que satisface

Para que ello se consiga se requiere formación, disposición y participación de sus profesionales y también de quienes reciben sus servicios. Así, lo que justifica a cualquier institución sociosanitaria es la necesidad social que satisface y dicha justificación depende de la calidad del servicio que presta.

En conclusión, se ha puesto de manifiesto que es fundamental seguir avanzando hacia un nuevo modelo económico de gestión empresarial que introduzca en todas sus actividades el desarrollo de prácticas que sean éticas y sostenibles. Así mismo, y pese a los avances acontecidos en materia de Responsabilidad Social Empresarial sigue existiendo un número importante de organizaciones que no acaban integrando en sus estrategias corporativas temáticas relacionadas con aspectos éticos y calidad asistencial.

Las empresas, organizaciones e instituciones sociosanitarias en un mundo globalizado deben de dar respuestas a las expectativas de la sociedad llevando a cabo actuaciones relacionadas con: creación de empleo, incremento de bienestar social, cuidado del medio ambiente y prevención de la exclusión y vulnerabilidad social. Además, usarán de manera eficaz y eficiente los recursos existentes en la sociedad.

Para competir hay que respetar y cumplir ciertas normas a nivel global

La ética ha de ser considerada como un mecanismo de acción donde se tenga claro que para competir hay que respetar y cumplir ciertas normas a nivel global. Para ofertar un buen servicio las instituciones sociosanitarias deben llevar a cabo actuaciones éticas tanto en su propio funcionamiento como en la consecución de sus objetivos.

Se hace necesario, por tanto, que tanto los profesionales como los propios pacientes o usuarios tengan más conductas éticas. Es decir, la plantilla de la entidad desde la profesionalidad y los usuarios o pacientes desde la responsabilidad.

Juana María Morcillo es profesora en el Máster Universitario en Intervención Social en las Sociedades del Conocimiento de UNIR.