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A mediados de siglo rozaremos los 10.000 millones de habitantes en el mundo

Rafael Puyol, presidente de UNIR; Joaquín Leguina, demógrafo y expresidente de la Comunidad de Madrid; y la científica Lola Puga González, analizaron en la universidad las tendencias de la población mundial, que acaba de superar los ocho mil millones de personas.

Ya somos 8.000 millones de personas en el planeta, según acaba de confirmar la ONU. Y en 2050 la población mundial alcanzará los 9.700 millones de habitantes, aseguran los expertos demógrafos convocados por la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR) en torno a la mesa redonda ‘Más allá de la explosión poblacional’, en la que participaron Rafael Puyol, presidente de UNIR; Joaquín Leguina, demógrafo asesor en el Instituto Nacional de Estudios Demográficos (INED) y expresidente de la Comunidad de Madrid; y Lola Puga González, científica titular del CSIC.

Durante la sesión, enmarcada en el ciclo ‘Pensar en el Siglo XXI’ y moderada por Emilio Lamo de Espinosa, catedrático de Sociología, se abordaron los aspectos esenciales de la evolución de la demografía y su influencia en el desarrollo y hegemonía de los países en las próximas décadas.

Rafael Puyol aseguró que a mitad de siglo “seremos más, pero creceremos de forma más lenta. Habrá menos nacimientos y más muertos. Nos moveremos con más intensidad y envejeceremos más aprisa”.

Seremos más, pero creceremos de forma más lenta. Habrá menos nacimientos y más muertos. Nos moveremos con más intensidad y envejeceremos más aprisa. Rafael Puyol, presidente de UNIR.

 

El aumento se va a concentrar en Asia Central y del Sur y en el África subsahariana, mientras que Europa y América del Norte permanecerán estancadas. El profesor Puyol, catedrático emérito en Geografía Humana, valoró la disminución actual de la mortalidad (la epidémica, la ordinaria y la infantil) como factor importante del fuerte crecimiento y resaltó que, aunque ha subido la esperanza de vida, “también han crecido las muertes absolutas debido al envejecimiento”.

Respecto a la situación en España, Joaquín Leguina se refirió a los datos últimos que ofrece el Instituto Nacional de Estadística (INE). “En 2072 la población subirá hasta 53 millones, de los cuales 33,6 millones serán autóctonos y 19,1 millones habrán nacido en el extranjero”.

Mostró su preocupación por el camino demográfico que ha tomado el país “hacia una sociedad envejecida, cuando hemos llegado a tener la tasa de fecundidad más alta de Europa”. No obstante, dijo, “en medio siglo casi el 30% de la población será mayor de 65 años”, si bien reconoce que la situación de la persona considerada mayor no es ya la misma que antes, ahora con mejores estándares de calidad de la salud, y confía en el avance de la ciencia y en adecuadas políticas de ayuda familiar.

Puyol puso su conocimiento en demografía al servicio de su ponencia en la sede de Proeduca en Madrid.Rafael Puyol, presiente de UNIR.

En este sentido, Rafael Puyol, quiso subrayar que la tasa de fecundidad en España, de 1,28 hijos, puede incrementarse en los próximos años con un mayor presupuesto, y puso como ejemplo el efecto positivo de las ayudas familiares en Francia, con “1,9 hijos de media y un 3,3 del PIB dedicado a ello, frente el 1,2 del PIB empleado en España”.

Por su parte, Lola Puga González se refirió a la esperanza de vida en relación con la buena salud. ”Hemos pasado a una media mundial de 57 años con buena salud en 1960 a 74 años en 2019. Un crecimiento universal que, según la OMS, ha aumentado en prácticamente todos los países adscritos a este organismo, especialmente en la región subsahariana”.

Puga González habló de algunos reveses importantes producidos en el pasado que se deben tomar como referencia, como la crisis del Sida, o las brechas abiertas entre los países desarrollados y los que están en vías de desarrollo, al demostrarse que “principalmente esa calidad de vida ganada en la vejez se produce en el primer mundo”.

Más allá de la explosión poblacional

El seminario de reflexión académica tuvo como eje central la ponencia de Rafael Puyol, centrada especialmente en la evolución de la población mundial en aspectos referentes al crecimiento, la mortalidad, la fecundidad, las migraciones y la estructura por edades.

El experto partió de un dato reciente ofrecido por Naciones Unidas: desde este mes ya somos más de 8.000 millones de habitantes en el planeta, un crecimiento exponencial en comparación con los 2.500 millones de 1950.

Desde este mes ya somos más de 8.000 millones de habitantes en el planeta.

 

La tasa anual de incremento alcanzó su máximo en el primer quinquenio de los años 60 del siglo pasado con un valor del 2,1%. En la actualidad, está por debajo del 1%, debido a lo que los especialistas llaman inercia demográfica, es decir, el fuerte crecimiento del pasado reciente, que se traduce en una estructura por edades todavía muy joven de una parte importante de la población mundial. El World Population Prospects calcula que dos tercios del crecimiento futuro se producirá por la acción de este factor, hasta llegar en el 2050 a los 9.700 millones de habitantes.

En 2022 las regiones más pobladas son asiáticas: Asia oriental y suroriental (29%) y Asia central y del sur (26%). Solo la India y China rebasarán cada una los 1.400 millones. Europa, América del Norte y el África subsahariana reúnen casi la misma población y a bastante distancia detrás se sitúa América Latina.

‘Más allá de la explosión poblacional’Joaquín Leguina, demógrafo expresidente de la Comunidad de Madrid.

Estos fuertes incrementos contrastan con el hecho de que 61 países van a experimentar disminuciones absolutas entre 2022 y 2050, cinco de ellos con una pérdida de más de un 20% de su población (Ucrania entre ellos). Entre esos 61 países figura China que empezará a reducir su población en 2023, y en breve será muy rebasada por la India.

El crecimiento de la población se debe en parte a la disminución de la mortalidad, una ganancia a nivel mundial de 9 años entre 1990 y 2019, al alcanzar los 73 años de esperanza de vida. “En las próximas décadas crecerá a nivel global hasta los 77,2 años y se atenuarán las diferencias entre países y regiones, aunque no desaparecerán”, subraya Puyol.

Fecundidad y migraciones

Otro factor demográfico que está cayendo en el mundo es la tasa de fecundidad. De 5 hijos por mujer en 1950 se ha retrocedido hasta 2,3 hijos en 2021, con el mayor volumen de nacimientos en las dos regiones más populosas del planeta y en el África subsahariana, por encima de los 2,1 hijos por mujer.

Un factor relevante que destacaron los expertos participantes en la mesa redonda es que globalmente, según datos recogidos en 2022, existe un porcentaje algo superior de varones (50,3%) que de mujeres (49,7%). Sin embargo, esta distribución probablemente se invertirá a lo largo de este siglo a medida que se intensifique el envejecimiento, ya que entre las personas de 65 años y más, el 56% (2022) son mujeres.

En el mundo existe un porcentaje algo superior de varones (50,3%) que de mujeres (49,7%).

 

En algunos países las migraciones internacionales se han convertido en el principal motor del cambio demográfico. En 1970 afectaban a 84 millones de personas (2,3% de la población del planeta) y en 2020 ya suman 281 millones (un 3,6%). Las razones principales por las que se producen corrientes migratorias son las laborales (169 millones de migrantes), quienes piden refugio y asilo (30,5 millones), además de movimientos internos (55 millones).

Un fenómeno que en los últimos tiempos está cambiando, ya que los mayores receptores de masas migratorias son ahora países en vías de desarrollo como Turquía, Palestina y Colombia.

Lola Puga González intervino en una ponencia con UNIR.Lola Puga González, científica titular del CSIC.

Variable COVID-19

Una nueva variable que entró en juego al final de la exposición de Rafael Puyol fue el coronavirus y su incidencia en la población mundial. “El exceso de mortalidad asociado con la pandemia se estima en 14,9 millones en el periodo comprendido entre el 1 de enero de 2020 y el 31 de diciembre de 2021. Tal exceso se ha calculado teniendo en cuenta la diferencia entre los fallecimientos producidos y los que habrían tenido lugar en ausencia de la pandemia, según las estimaciones de años precedentes”, destacó.

Según los datos recogidos por este experto, hubo más muertes masculinas que femeninas, principalmente entre las personas de más de 70 años y de manera especial entre las de más de 80 años. Asimismo, la esperanza de vida cayó globalmente 1,7 años entre 2019 y 2021.

Durante la pandemia hubo más muertes masculinas que femeninas, principalmente entre las personas de más de 70 años y de manera especial entre las de más de 80 años.

 

En líneas generales, el coronavirus ha afectado sobre todo a la mortalidad y a la movilidad. Respecto a la fecundidad, se produjo una disminución temporal de las concepciones y los nacimientos provocada por la disminución de nuevos matrimonios y el retraso de la maternidad causada a su vez por las repercusiones que podrían producirse sobre la salud del feto si la madre contraía la enfermedad.

En opinión de Puyol, probablemente la situación poblacional volverá a los niveles prepandémicos este año en los países con altos niveles de vacunación y tardará entre 1 y 3 años todavía en los de bajos índices de vacunación.

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