Reconocimiento a UNIR por su innovador proyecto que aplica el blockchain al ámbito académico

La innovación digital no para. Al contrario, avanza a toda velocidad con el objetivo de implantar mejoras en los diferentes ámbitos cotidianos. Y el académico no iba a ser menos. Son muchas las situaciones en las que la tecnología puede contribuir para aplicar avances docentes, bien en los hábitos y modos de enseñanza o bien en los procesos administrativos implicados en esta área. Y es en este último donde UNIR está desarrollando un innovador proyecto basado en la tecnología blockchain.

La iniciativa, denominada Certiblock y pionera en España, permite emitir y validar títulos universitarios de forma segura, a la par que incrementa la eficiencia y ahorra costes y tiempo en la expedición de estos certificados académicos. Otro beneficio importante es que evita su falsificación gracias a la seguridad que aporta la denominada ‘cadena de bloques’ y facilita su verificación y disponibilidad por parte de otras universidades o empresas, ya que una vez que el título se inserta en blockchain, no puede ser alterado ni eliminado.

Los docentes de la Escuela Superior de Ingeniería y Tecnología de UNIR, Fidel Paniagua Juan José Nombela, Óscar San Juan y Eduard Chaveli con el director de la ESIT a la cabeza, Rubén González, y los alumnos Christian Delgado, David Rodríguez y Rafael Gil, son los artífices de tan destacada labor, que aún se halla en su primera fase pero que ya les ha hecho merecedor de un galardón. El de finalistas en la categoría de ‘Premio a la mejor empresa en transformación digital’ que concede el reconocido Digital Business World Congress (DES), que recientemente ha celebrado la III edición de los ‘European Digital Mindset Awards’.

DES 2018 representa una cita ineludible y un punto de referencia internacional en la que empresas y administraciones públicas pueden comprender cómo la Inteligencia Artificial, Blockchain, Cloud o Ciberseguridad les afectan y cómo sacar partido a todas estas tecnologías. En concreto, en esta ocasión han acudido nada menos que 20.974 visitantes de 51  países, lo que ha servido para consolidar este congreso como uno de los más importantes a nivel mundial en materia de transformación digital.

Fidel Paniagua y Juan José Nombela

“Ha sido una satisfacción ser elegidos, se han presentado muchas propuestas de diversos países y de un gran nivel. Nuestro proyecto surge por la necesidad que vemos de desarrollar un sistema que permita emitir títulos académicos de forma segura, online y accesible para todos los implicados que, obviamente, deben estar dentro de la cadena de bloques”, explica Juan José Nombela, coordinador académico del Máster Universitario en Seguridad Informática. Por su parte, Fidel Paniagua añade que este premio “es el resultado de una primera fase de investigación en la que tenemos desarrollado un primer prototipo, pero ya estamos trabajando en la evolución del sistema”.

El siguiente paso de Certiblock consistirá en integrarlo, para poder testar su desarrollo, con dos títulos de UNIR. En concreto, el Experto Universitario en Banca Digital y FinTech y el Experto Universitario en Desarrollo de Aplicaciones Blockchain. “Siempre previo consentimiento del alumno, obviamente”, recalca Nombela.

Blockchain funciona como una base de datos distribuida entre pares criptográficamente seguros que solo puede actualizarse mediante el consenso entre los nodos, es decir, los participantes que se unen a la red distribuida. La forma en que se validan las transacciones que realizan los nodos es por un algoritmo de consenso, basado en ejecutar operaciones criptográficas. Una transacción representa una información de la que se quiere dejar constancia en dicha cadena de bloques y una de las redes más utilizadas es Ethereum, una plataforma descentralizada que ejecuta programas (smart contracts) almacenados en la red.

Con estos mimbres son con los que ha trabajado el equipo responsable de Certiblock, el cual va un paso más allá de almacenar certificados académicos en blockchain y permite desplegar la funcionalidad de emisión y validación dentro de la propia cadena. “Así el título es inmutable y estará disponible siempre dentro de la propia cadena, pero también el mecanismo de validación por lo que los alumnos, independientemente de si la institución desaparece o no, podrán demostrar la veracidad del certificado”, relata Nombela.

¿Cómo? Sencillo. La entidad responsable de emitir el certificado académico, en este caso UNIR, registra el smart contract en la red y emite un certificado para el alumno con su ID. Un dato clave si otra universidad o empresa desea comprobar la veracidad del título, puesto que bastará que invoquen la función de validación del certificado con el ID proporcionado por el alumno para acceder a dichos datos.

“Este proceso permitirá avanzar en la transformación digital de UNIR”, constata Nombela,  quien destaca también otros beneficios como “la generación de conocimiento sobre la materia, la posibilidad de ofrecer consultoría y proyectos a terceros, de incrementar el contacto con empresas y generar ecosistemas con otras universidades y el desarrollo de futuros proyectos con blockchain como la matriculación online”.