En Lengua y Literatura, el resultado es mejor si se enseña con herramientas tecnológicas

Más divertido y mejores resultados. El aprendizaje de la lengua y literatura gana enteros cuando se realiza con algunas de las numerosas herramientas digitales que hoy en día hay a disposición de los docentes. Sin embargo, a menudo, muchos de ellos se sienten fuera de su zona de confort y recelan de adentrarse en un mundo digital desconocido que le conduzca por nuevos caminos de enseñanza.

Temores que el Curso de Competencias Digitales en la Enseñanza de la Lengua y la Literatura busca desechar. “Pretendemos que, al concluirlo, los docentes puedan aplicar lo aprendido en su día a día sin miedo y con un conocimiento más amplio de las diferentes posibilidades”, anima Manuela Fernández, profesora de este título, que se suma así a la destacada gama que conforma la Escuela de Formación de Profesores en Tecnología Educativa, Competencias Digitales y Desarrollo del Talento de UNIR.

Fernández sabe bien de lo que habla, puesto que ya lleva cuatro años transitando esta senda con una experiencia más que óptima. “Se mejora el aprendizaje, sobre todo en aspectos de saber hacer y saber ser”, constata, antes de añadir que su preocupación no son tanto la cantidad de datos como el que los alumnos que cursan Lengua o Literatura “sean capaces de ser reflexivos, críticos, trabajar con compañeros, hablar en público y ser claros en la transmisión de contenidos tanto de forma oral como escrita y, en este sentido, mi alumnado obtiene mejores resultados trabajando por proyectos que siguiendo la metodología tradicional de memorizar”. “Cuando el aprendizaje es significativo y contextualizado resulta más fácil retener datos concretos porque se hace de forma natural”, constata.

Pero, ¿cómo lograr todo esto? Es aquí donde entra en juego el curso de UNIR. Se parte de las cinco líneas que señala el Marco Europeo cuando de hablar de competencia digital se trata. Esto es: información, comunicación, creación, seguridad y resolución de problemas. Para ello, se trabaja la Flipped Classroom y el ABP (aprendizaje basado en proyectos) y, bajo el paraguas del aprendizaje cooperativos, se introducen el juego y la gamificación como estrategias de aprendizaje.

“Aprenderemos a utilizar herramientas para trabajar los distintos bloques de la materia como son la comunicación oral y escrita, el conocimiento de la lengua y educación literaria”, asegura la docente. De esa forma, las TIC permiten trabajar los contenidos “de forma más divertida y con mejores resultados puesto que para trabajar la oralidad tenemos desde podcast hasta la creación de booktrailers o vídeos tutoriales; creamos cómics, novelas gráficas, textos líricos u obras teatrales empleando tecnologías y podemos conseguir que nuestros alumnos se conviertan en agencias de viajes o guías improvisados de museos”, explicita Fernández.

Atractivas actividades, todas ellas, en las que el docente desempeña un papel principal cuando se trata de incentivar a sus estudiantes e impulsar su sed de conocimientos. Pero también a la hora de guiarles y orientarles en los buenos hábitos a la hora de usar Internet. Porque, a pesar de que hayan nacido en la era digital, “poseen un desconocimiento absoluto sobre el uso real que se puede hacer de los aparatos digitales; hay que enseñarles a hacer un uso seguro y consciente del móvil y de sus aplicaciones, a cuidar su identidad digital y cómo mantenerse seguros en la red”, añade. En definitiva, se trata de hacer a los alumnos de Lengua y Literatura competentes, digitalmente hablando, además de garantizarles un conocimiento determinante a la hora de buscar trabajo.