El aumento de las búsquedas en Internet repercute en el auge de la economía colaborativa

El aumento de las búsquedas en Internet repercute en el auge de la economía colaborativa

El aumento de las búsquedas en Internet tiene un impacto directo en el auge de la economía colaborativa. Así lo refleja un trabajo dirigido desde la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR), que ha analizado estadísticamente la evolución de Airbnb en España, Portugal y Estados Unidos durante los últimos diez años.

“Hemos utilizado la metodología GQM (Goal Question Metric), un mecanismo para definir y evaluar un conjunto de objetivos operacionales, y logrado contrastar la hipótesis de que las búsquedas en motores como Google tienen una influencia positiva en el volumen de contratación final de servicios de economía colaborativa”, afirma Pedro Palos-Sánchez, primer firmante del trabajo e investigador de UNIR. “Estos resultados –agrega el investigador- nos permiten proyectar un crecimiento exponencial en los próximos años de los servicios asociados a la economía colaborativa”.

La denominada ‘economía colaborativa’, entre la que se hallan servicios como Airbnb y Uber, por ejemplo, despierta simpatías entre los consumidores. Pero también rechazo, pues son muchos los que la perciben como una competencia desleal e, incluso, como un refugio de la economía sumergida. Lo cierto es que este nuevo modelo económico es una realidad en los países de la Unión Europea y no son pocos los factores que condicionarán la continuidad de su éxito.

Además de demostrar el auge de este nuevo modelo económico en España, Portugal y Estados Unidos, en concreto el de los apartamentos turísticos, el trabajo también logra constatar la capacidad predictiva de las búsquedas en Internet de términos relacionados con el consumo real de productos y servicios.

Modelos de predicción

Las investigaciones en turismo han estado desarrollando nuevos modelos de predicción de la demanda turística utilizando datos de búsqueda en Internet, como el uso de los datos de Google Trends, para estimar la demanda de destinos turísticos”, explica Palos-Sánchez.

Por ejemplo, los datos sobre el número de búsquedas realizadas en Google obtenidas por la herramienta Google Trends “pueden mostrar información, casi en tiempo real, sobre las tendencias, lo que permite pronosticar la afluencia de turistas extranjeros de manera precisa y rápida”, agrega el investigador.

Resultados que pueden ayudar a los responsables de los servicios de economía colaborativa a predecir las tendencias en el mercado, por ejemplo, del alquiler de apartamentos turísticos. Porque gracias a estas herramientas se pueden estimar la evolución de las demandas a corto plazo y las preferencias de los consumidores basadas en sus búsquedas como usuarios.

El aumento de las búsquedas en Internet repercute en el auge de la economía colaborativa
Mapa de densidad de búsqueda de Airbnb en ciudades españolas y portuguesas

La economía tradicional se basa en una red de organizaciones de tipo vertical. Por el contrario, las prácticas informales crean valor de manera horizontal, lo que significa que un consumidor puede ayudar a otro sin ganancias monetarias o intercambiar bienes por servicios u otros bienes.

Vinculación tecnológica

En el fenómeno de la economía colaborativa se presenta un modelo híbrido en el que las organizaciones verticales y horizontales actúan juntas. Lo que en economía se conoce como una adaptación diagonal de ambos sistemas. Este nuevo modelo económico favorece la colaboración entre el consumidor y el productor, usando sobre todo la tecnología, y mantiene una relación recíproca con los objetivos de cada parte.

“Tampoco debemos obviar que las tecnologías web 2.0 y la nube han hecho que este modelo nos resulte familiar y cercano. Por tanto, su vinculación tecnológica forma parte de la estrategia de éxito”, apunta Pedro Palos-Sánchez.

Sin embargo, el investigador apunta que, en el horizonte próximo, “existen diversos factores que condicionarán la continuidad del éxito de la economía colaborativa. La regulación progresiva, las recomendaciones de la Unión Europea y los requisitos de entrada a nuevos operadores pueden ser algunas de las barreras”, apunta Pedro Palos-Sánchez.

El trabajo ha sido publicado en el Journal of Theoretical and Applied Electronics Commerce Research. Además de UNIR, también participan la Universidad de Algarve, la Universidad de Lisboa y el Centro de Investigaçao, Desenvolvimento e Inovação em Turismo (CiTUR) de Portugal.