Miércoles, 03 junio 2020

Rehabilitación psicosocial: ¿qué es y cuáles son sus ventajas?

La rehabilitación psicosocial es un tipo terapia enfocada a las personas que sufren una enfermedad mental severa (esquizofrenia, psicosis…). ¿Quieres saber más sobre la rehabilitación psicosocial? En UNIR abordamos sus características, objetivos y qué profesionales la ejercen.

La finalidad de la rehabilitación psicosocial es mejorar la calidad de vida y bienestar del paciente, así como su inclusión en la sociedad. Por lo tanto, la rehabilitación psicosocial consistiría en trabajar con el paciente su autonomía e independencia, así como sus competencias sociales y su incursión en un puesto de trabajo.

Los objetivos de la rehabilitación psicosocial

Una terapia rehabilitadora se asienta en dos ejes principales:

  • – Trabajar con el paciente en sus competencias deficitarias (sociales, cognitivas, emocionales…).
  • – Trabajar en su adaptación a la vida cotidiana.

Bajo estos objetivos, el programa de rehabilitación social debe cumplir las siguientes funciones:

Ayudar al paciente a la aceptación y normalización de su enfermedad

Para que una rehabilitación sea efectiva, el paciente necesita aceptar su situación, saber reconocer su sintomatología cuando esta se presenta y comprometerse con el tratamiento tanto farmacológico como psicológico.

Asesorar y apoyar a la familia

No solo el paciente tiene que afrontar su enfermedad para su recuperación, también las personas que comparten su vida necesitan entender y aceptar la afección de su familiar. En este sentido, con la terapia familiar se pretende psicoeducar a sus miembros en relación a la enfermedad y a las nuevas necesidades del enfermo; trabajar la tolerancia al estrés y crear nuevas dinámicas dentro del seno familiar que faciliten la recuperación de paciente.

Se ha demostrado que los pacientes cuyas familias participan en los programas de rehabilitación, sufren menos recaídas.

Mejorar las competencias más afectadas o deficitarias del paciente y potenciar sus fortalezas

A través de las técnicas de terapia cognitiva, el psicólogo clínico trabaja necesidades como la atención, memoria, manejo de emociones… También entrena al sujeto en sus habilidades sociales, puesto que uno de los mayores riesgos de las personas con trastornos mentales graves es el riesgo al aislamiento y la falta de asertividad.

Con el objetivo de que el paciente sea autónomo, parte de la rehabilitación se enfocará en la reeducación de hábitos saludables y rutinas cotidianas: una buena higiene personal y alimentación, práctica de ejercicio físico, uso del vestuario adecuado, manejo del dinero y del transporte público.

Inserción laboral y tiempo de ocio

Si la rehabilitación psicosocial está orientada principalmente a que el individuo pueda llevar una vida lo más normalizada posible, la inclusión del paciente en el mundo laboral es clave para su recuperación. Y no solo para que alcance cierta independencia económica, también para garantizar su desarrollo integral.

Desempeñar un trabajo, así como participar en actividades de ocio grupales, amplía su red social al mismo tiempo que le ayuda a reforzar sus destrezas sociales. Otro beneficio de la inserción laboral es la mejora de la autopercepción y autoestima: sentirse válido y capaz repercute en un estado emocional positivo.

¿Cómo es el proceso de inserción laboral del paciente?

Por un lado, el psicólogo evalúa las destrezas y potenciales del individuo. De acuerdo a estas, le orienta sobre la formación profesional y le asesora en los trabajos más adecuados a su perfil. En el caso de que sea necesario puede incluir al paciente en programas de inserción laboral comunitarios. Por último, enfocará la rehabilitación psicosocial a mejorar la adaptación del paciente a su puesto de trabajo, siempre llevando un seguimiento.

¿Qué profesional se encarga de la rehabilitación psicosocial?

El psicólogo clínico es el profesional cualificado para ofrecer este tipo de intervención. Su formación en Psicología Sanitaria le permite llevar a cabo la evaluación y diagnóstico de los trastornos mentales, además de diseñar e implementar programas de rehabilitación social. No obstante, estos programas requieren del trabajo de un equipo multidisciplinar formado, normalmente, por psicólogos clínicos, el cuadro médico (psiquiatra, enfermera, neurólogo…), trabajadores sociales, educadores, terapeutas ocupacionales…