Miércoles, 08 abril 2020

Todo lo que necesitas saber para dedicarte a la Psicología Geriátrica

La Psicología Geriátrica es la rama especializada en el estudio de la ancianidad y en los problemas asociados al proceso de envejecimiento. De acuerdo con los últimos datos aportados por el INE (Instituto de Nacional de Estadística), un 19,1 % de nuestra población supera los 65 años de edad. Tomando como referencia el incremento de los últimos años, se prevé que este porcentaje alcance la cifra del 34,6 % en 2066.

Dado el envejecimiento progresivo de nuestra sociedad, resulta más que justificado la urgencia de profesionales especializados en este sector para cubrir las necesidades de los mayores. Aunque hacerse mayor no deja de formar parte del ciclo vital, para muchas personas es una etapa difícil de gestionar.

 

 

Los problemas más comunes de los mayores

¿Qué problemas acusan nuestros mayores y, además, competen directamente a la Psicología Geriátrica? 

  • 1. Consecuencias psicológicas tras la jubilación. El retiro de la actividad laboral supone un cambio de rol, de estatus, de vida social y, en algunos casos, problemas de autoestima, apatía y aislamiento. En este proceso de adaptación, muchos mayores necesitan atención psicológica de un experto para afrontar el cambio, reorganizar su vida y asumir nuevos papeles que le mantengan en activo.
  • 2. También la depresión es uno de los trastornos que más afectan a la población mayor de 65 años y, al contrario de lo que comúnmente se piensa, no está ligado obligatoriamente al envejecimiento biológico. Son los factores externos como el estado de viudedad, la falta de un cuidador o el deterioro cognitivo los que mayor peso tienen a la hora de padecer un trastorno depresivo.
  • 3. Trastornos del sueño. La alteración del sueño es una de las dolencias más habituales en las personas de edad avanzada y, en casos severos, termina por interrumpir la actividad diurna del anciano; cuando no el insomnio es causa-efecto de problemas de ansiedad, depresión, deterioro físico o dolor crónico. Los cuadros más comunes son: interrupción del sueño, problemas para conciliar y la somnolencia diurna.  
  • 4. Dolor crónico. Es frecuente que muchos ancianos convivan con dolores constantes y duraderos. En algunos casos, este dolor forma parte de una enfermedad física; en otros, viene asociado a los trastornos del sueño, depresión o ansiedad. Con independencia de la causa, el dolor físico constante genera un gran sufrimiento psicológico, que le lleva a abandonar todo tipo de vida activa y social. En los últimos años se ha comprobado que las terapias psicológicas contra el dolor crónico son muy efectivas. En ellas se trabaja con el paciente la identificación y aceptación del dolor, la relajación o la reestructuración cognitiva para afrontar la enfermedad.

 

 

El perfil del psicólogo de la tercera edad: funciones

Según lo expuesto, las labores de un psicólogo gerontólogo se centran en la atención directa de la persona mayor, pero estos profesionales también desarrollan importantes funciones en el campo de la intervención social, familiar y comunitario. 

Aquí destacamos cuáles son las competencias que perfilan a un profesional especializado en la Psicología de la Vejez:

  • – Evaluación psicológica y neuropsicológica del paciente, realización de diagnóstico y seguimiento.
  • – Diseño e implantación de programas de intervención psicológica, ya sea directa con el paciente o de grupo. Estos programas pueden variar según las necesidades del anciano: rehabilitación cognitiva para prevenir (o frenar) los signos de demencia, tratamiento psicológico contra problemas emocionales específicos, estrategias para la reinserción del mayor en la sociedad… Una modalidad de intervención que se está demandando en los últimos años y que abre un nuevo camino laboral al psicólogo de la vejez es la asistencia psicológica a mayores en su domicilio.
  • – En la intervención con familias, el psicólogo se encarga de las terapias de apoyo a familiares y pacientes para afrontar la muerte, una enfermedad crónica o discapacidad del mayor. También asesora a las familias de los recursos sociales que pueden solicitar: subvenciones para el ingreso en residencias, atención domiciliaria…  
  • – Otra de las muchas funciones del psicólogo consiste en evaluar y gestionar los recursos e instalaciones de residencias y hospitales geriátricos, incluso coordinar las ayudas de voluntariado. Por otro lado, el psicólogo cumple un papel fundamental para diseñar e implementar programas que promocionen el desarrollo integral de los mayores en el centro: actividades enfocadas al ejercicio físico y al entrenamiento cognitivo, talleres recreativos y ocupacionales, participación de la familia en actividades del centro…

 

 

Formación en Psicología Geriátrica

Para alcanzar el grado de especialización que exige el trabajo con mayores, el profesional debe contar con las competencias bases del Grado de Psicología y completar este currículo con un postgrado especializado en Gerontología. Un máster en Psicología General Sanitaria ofrece una formación muy completa en dos ámbitos que compiten al psicólogo geriátrico: la clínica y la intervención social. En el caso de UNIR, el plan de estudios de este postgrado incluye la Psicología Geriátrica como materia de carácter obligatorio con el objetivo de preparar al alumno en el abordaje de los problemas de salud de la población mayor. En esta asignatura también se abordan las estrategias y pautas para cuidadores de personas mayores y el diseño de planes comunitarios para promocionar el envejecimiento positivo.

En definitiva, la Psicología Geriátrica consiste en mejorar el bienestar físico y psicológico de nuestros mayores: un colectivo que requiere de atención e intervención de profesionales cualificados. La vida no termina el mismo día que finaliza la actividad laboral. Con la ancianidad llega un nuevo comienzo, donde un buen desarrollo psicológico positivo es clave para afrontar cada reto, cada cambio, el día a día.