Jueves, 14 noviembre 2019

Me acaban de diagnosticar diabetes, ¿qué puedo comer?

La diabetes es una enfermedad que en su fase previa puede aparecer de forma casi imperceptible, con síntomas muy sutiles como un hormigueo frecuente en las extremidades o sed intensa y constante.

Llegado el momento del diagnóstico, la diabetes, tanto la tipo 1 como la 2, obliga a un tratamiento permanente que implica, además de la medicación, un cuidado meticuloso de la alimentación.

Hoy 14 de noviembre es el Día Mundial de la Diabetes, una fecha establecida por la Federación Internacional de la Diabetes (FID) y la Organización Mundial de la Salud (OMS), desde 1991, para concientizar sobre esta enfermedad que padecen alrededor de 143 millones de personas y todo lo que surge a su alrededor, como los hábitos alimenticios que debe observar el paciente.

La importancia de la comida en la diabetes

La diabetes es un padecimiento que se caracteriza por altos niveles de azúcar (glucosa) en la sangre. Se origina por un fallo en la producción de la insulina que produce el páncreas. La insulina es una hormona que se encarga de que las células empleen la glucosa que hay en la sangre para enviarle energía al cuerpo.

Si los niveles de glucosa en la sangre son altos, pueden producirse serios problemas de salud, como alteraciones en el funcionamiento de los riñones, los ojos o el corazón, de ahí la importancia de tratar la diabetes en cuanto se ha detectado.

La forma de controlar esta enfermedad pasa por combiar la insulina (imprescindible en el caso de la diabetes tipo 1 y en algunos casos de la diabetes tipo 2), la práctica de ejercicio físico y una nutrición saludable que regule los niveles de glucosa.

“La diabetes no requiere necesariamente establecer un patrón rígido ni cambiar la forma de alimentarse”, explica la profesora del Máster de Nutrición, Obesidad y Técnicas Culinarias de UNIR, Rocío Dawid. “Lo más importante es mantener unos hábitos regulares de alimentación y conocer el contenido de hidratos de carbono, grasas y proteínas de los alimentos”.

La especialista señala que el tipo de alimentación aconsejado para los diabéticos es básicamente el mismo que se recomienda para todas las personas: equilibrado, variado y siguiendo el patrón de dieta mediterránea. Si el diagnosticado no tiene estos hábitos alimenticios, entonces tendrá que realizar un cambio progresivo hasta incorporarlos a su vida diaria.

Qué puede comer una persona con diabetes

Al contrario de lo que piensan muchos, una persona con diabetes no tiene que seguir una alimentación excesivamente restringida. Puede comer de todos los tipos de alimentos en las proporciones justas que le recomiende su médico.

Rocío Dawid aconseja una dieta equilibrada y saludable que incluya:

  • 45-60% de carbohidratos: farináceos (patatas, legumbres, guisantes, pasta, arroz, pan), frutas, verdura, leche y derivados.
  • 20-35% de grasas: aceite, frutos secos, aceitunas.
  • 5-20% de proteínas: carnes, pescados, huevos.

Además, conviene emplear siempre aceite de oliva para cocinar, ya que contiene grasas saludables para el corazón. Asimismo, la profesora señala que es positivo conocer los alimentos y saber interpretar los etiquetados, para controlar lo que se come y poder disfrutar de la comida.

De la misma forma, la Asociación Americana de Diabetes (ADA) aconseja reducir o eliminar tanto el consumo de bebidas azucaradas como los azúcares calóricos en general para prevenir el aumento de peso.

También existe otro tipo de comida que debe regularse con la diabetes:

  • – Frituras y grasas saturadas.
  • – Alto contenido de sal.
  • – Alcohol.
  • – Alto contenido de harinas refinadas y pan.
  • – Alimentos “para diabéticos”, puesto que el régimen que lleven a cabo debe cubrir sus necesidades nutricionales.

La dieta que se siga, en general, debe contribuir a un adecuado control glucémico y de los factores de riesgo cardiovascular.

Obviamente, al margen de estos hábitos alimenticios que se aconsejan, las personas diagnosticadas con diabetes que tienen sobrepeso deben establecer una dieta de adelgazamiento, pues el sobrepeso puede dificultar el control del azúcar en la sangre. Es aconsejable asesorarse con un nutricionista y, lo más importante, realizar actividad física.

La alimentación de una persona diabética debe darle la calidad de vida necesaria para llevar una vida normal al margen de su medicación, por esto es importante ser consciente de lo que come y de la cantidad de glucosa que consume para prevenir hiper o hipoglucemias.