Viernes, 21 junio 2019

Cómo gestionar el éxito, el fracaso (y la rutina)

Siete de la mañana, miras un segundo los mensajes del móvil y te dispones a comenzar el día. Una nueva oportunidad de crecer personalmente que, en ocasiones, tus inseguridades o miedos pueden paralizar. Y, en medio de todo eso, la vida te pone pruebas. Unas veces las superas con éxito y otras, no sales tan airoso.

Por suerte, existen herramientas para gestionar estas situaciones y sentimientos, que nos ayudan a mejorar en nuestro día a día.

¿Miedo al fracaso?

Gestionar tus fallos, frustraciones o estrés cuando te enfrentas a un proyecto o a la rutina diaria puede marcar la diferencia entre lograr el éxito o terminar el día con la sensación de no haber logrado tus objetivos.

Para ello, las ocho estrategias que se recogen en el cuestionario Ways of Coping, de los psicólogos Lazarus y Folkman, pueden ayudarte a gestionar tus errores:

  • – Confrontación: regresa a la realidad para intentar modificarla. Es una manera de volverlo a intentar.
  • – Distanciamiento: toma distancia de lo ocurrido, tratando de minimizar tu papel en el conflicto.
  • – Autocontrol: regula tus emociones y sentimientos para afrontar los problemas con mayor serenidad.
  • – Apoyo social: busca apoyo en tu entorno ya que exteriorizar los sentimientos puede ayudarte a enfocar mejor el problema.
  • – Aceptación de responsabilidad: hay que asumir que puedes tener parte de culpa y centrar la resolución del problema en uno mismo.

Hay que asumir que puedes tener parte de culpa y centrar la resolución del problema en uno mismo.

  • – Escape o evitación: a veces imaginas posibles soluciones pero sin poner ninguna en marcha. También realizas actividades para intentar escapar de ese fracaso, como fumar, comer o beber. En la medida de lo posible, debes evitar este tipo de acciones.
  • – Planificación: traza un mapa de acción para minimizar las pérdidas asociadas a esa frustración.
  • – Reevaluación positiva: intenta percibir los aspectos positivos que se puedan extraer de los fallos y busca fuentes de aprendizaje en el propio error.

 Que no te sobrepase el éxito

Triunfar en las pequeñas o grandes acciones de tu vida puede volverse en contra si no administras bien tus emociones. El triunfo suele conllevar un cambio, por lo que es fundamental aprender a gestionarlo.

  • – Agárrate a la humildad y deja de lado tus egos. Ya que igual que consigues el éxito, también puedes fracasar.
  • – Tampoco debes obsesionarte con los objetivos marcados. Se trata de disfrutar el camino hasta lograr las metas. Para ello, no olvides mantener los pies en la tierra, se realista.
  • – Por último, seguir aprendiendo es la mejor manera de entender que no lo sabes todo y que el éxito se consigue a base de esfuerzo y formación.

Gestiona la rutina sin morir en el intento

Es posible alejar el estrés y el agobio que genera el día a día si eres flexible, te organizas y empiezas a actuar, ya que el cuerpo humano tiende a permanecer en las costumbres. Por eso, los pequeños cambios le parecen gigantes a tu mente.

  • – Algo tan simple como modificar los horarios o aprovechar los trayectos en transporte, te puede ayudar a redirigir tu rutina y salir de la zona de confort.
  • – Haz que el presente sea el protagonista de tu vida. Evita anclarte en aspectos del pasado o en las incertidumbres del futuro, ya que estas no te permiten ser resolutivo. Prestar atención al presente aleja la ansiedad y te permite trabajar con los conflictos actuales.

 Prestar atención al presente aleja la ansiedad y te permite trabajar con los conflictos actuales.

  • – Pon el foco en lo importante. La diversidad de tareas que realizas cada día pueden hacer que te entretengas en aspectos que no son relevantes para tu bienestar. Saber discernir lo realmente importante es un ejercicio que hay que practicar en todo momento.

Así, al llegar la medianoche te irás a dormir tranquilo, en paz y con la seguridad de que, al día siguiente, volverás a ser dueño de tus emociones.

Cristina Cebrián es periodista de isanidad.com