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La pirámide alimenticia es clave para garantizar una alimentación equilibrada y saludable, ayudando a elegir porciones correctas y asegurar un estilo de vida más nutritivo

La pirámide alimenticia es una herramienta clave en educación nutricional y sigue siendo, pese al paso del tiempo, un recurso visual eficaz para comprender cómo organizar una dieta equilibrada. Su popularidad se debe a su claridad y a su utilidad para aprender a distribuir adecuadamente los alimentos, planificar menús y mejorar rutinas alimentarias.
Programas formativos como el Grado en Nutrición y Dietética online de UNIR profundizan en el uso de esta guía para promover hábitos basados en la evidencia científica.
¿Qué es la pirámide alimenticia?
También conocida como pirámide nutricional, pirámide alimentaria o triángulo alimenticio, la pirámide alimenticia es un esquema que organiza los alimentos según la frecuencia y la cantidad recomendada para su consumo. La base representa los alimentos que deben comerse a diario, en los niveles superiores aparecen aquellos que requieren moderación y, en la cúspide, los que deben ingerirse solo ocasionalmente.
Su objetivo central es fomentar una alimentación equilibrada, prevenir carencias nutricionales y reducir el riesgo de enfermedades crónicas como obesidad, diabetes o patologías cardiovasculares.
Organismos como la OMS (Organización Mundial de la Salud) avalan los principios que sustentan la pirámide alimenticia, destacando la importancia de frutas, verduras, cereales integrales, proteínas de calidad y una menor ingesta de azúcares y grasas saturadas.
Los niveles de la pirámide alimenticia
Aunque existen distintas versiones según la región o la institución, la pirámide alimentaria clásica se estructura en varios niveles que van desde los alimentos de consumo más frecuente hasta los de consumo limitado.
Hidratos de carbono
Es la base de la pirámide e incluye los hidratos de carbono complejos y vegetales, que constituyen la base de la dieta y conforman la parte más amplia. Son:
- Cereales, pan, pasta, arroz y patatas, preferiblemente integrales, por su aporte de energía, fibra y carbohidratos complejos.
- Verduras y hortalizas, fundamentales por su contenido en vitaminas, minerales, antioxidantes y fibra.
Modelos modernos como el “Plato Saludable de Harvard” o el “Triángulo de la Nutrición” flamenco añaden elementos clave como la hidratación adecuada y la actividad física, que complementan la alimentación equilibrada.
Proteínas saludables
En muchos modelos, este nivel se divide en dos grupos:
- Frutas y verduras, que deben consumirse varias veces al día, idealmente con variedad de colores para asegurar diversidad de micronutrientes.
- Proteínas saludables, como carnes magras, pescado, huevos, legumbres y frutos secos. Estos alimentos aportan proteínas de calidad, minerales como hierro o zinc y cumplen un papel fundamental en la reparación de tejidos.
Lácteos y otras fuentes de proteínas
En el nivel intermedio se incluyen:
- Lácteos como leche, yogur y queso, preferiblemente bajos en grasa, relevantes por su aporte de calcio y vitamina D.
- Legumbres, pescados, carnes blancas y huevos, cuya recomendación suele ser varias veces por semana para asegurar variedad nutricional.
Este nivel destaca por su función en el aporte de proteínas de calidad, grasas saludables y micronutrientes esenciales.
Aceites y grasas saludables
Es un nivel de consumo limitado en el que se agrupan alimentos necesarios para el organismo, pero que deben consumirse de forma moderada. Aunque aportan beneficios importantes, su densidad calórica exige controlar las porciones.
- Aceites vegetales
- Frutos secos y semillas ricos en grasas insaturadas.
Alimentos de consumo ocasional
En la cúspide de la pirámide se sitúan los alimentos cuyo consumo debe minimizarse y cuya ingesta habitual aumenta el riesgo de problemas metabólicos, inflamación y enfermedades crónicas.
- Dulces, bollería y postres
- Bebidas azucaradas
- Snacks salados
- Comida rápida o ultraprocesada
- Salsas grasas y frituras
¿Cómo puede ayudarte la pirámide nutricional a comer mejor?
La pirámide nutricional no es solo un gráfico, sino una guía educativa diseñada para mejorar la relación con la comida y favorecer elecciones conscientes y equilibradas. Su aplicación puede compararse a enfoques motivacionales como la Pirámide de Maslow, utilizada en entornos laborales, donde la satisfacción de necesidades básicas permite avanzar hacia un bienestar completo.
- Una guía visual clara: de un vistazo, permite identificar qué alimentos deben predominar en el plato y cuáles deben limitarse. Esto facilita la planificación de comidas y la organización del menú semanal.
- Promoción de la variedad: la pirámide impulsa a incluir diferentes alimentos dentro de cada grupo, lo que ayuda a evitar deficiencias nutricionales y a mejorar el aporte de vitaminas, minerales y antioxidantes.
- Favorece el equilibrio nutricional: su estructura evita dietas descompensadas, asegurando la presencia equilibrada de carbohidratos complejos, proteínas de calidad, grasas saludables y micronutrientes.
- Ayuda a controlar porciones y frecuencia: aunque no establece cantidades exactas, orienta sobre la frecuencia con la que cada grupo debe consumirse, lo que favorece decisiones conscientes y reduce el consumo de azúcares y grasas saturadas.
- Promueve hábitos saludables a largo plazo: las versiones más actuales incorporan recomendaciones de estilo de vida, como una hidratación adecuada, actividad física y la preferencia por alimentos frescos frente a ultraprocesados. Estas pautas, integradas en programas formativos como el Máster en Nutrición online de UNIR, contribuyen al bienestar integral.
Con todos estos beneficios, la pirámide alimenticia es mucho más que un triángulo lleno de alimentos: es una guía práctica y visual destinada a mejorar la alimentación diaria. Su aplicación ayuda a planificar menús equilibrados, aumentar la variedad, controlar mejor las porciones y adoptar hábitos alimentarios sostenibles.
Integrar la pirámide de los alimentos en la rutina no exige grandes cambios, solo constancia, atención y voluntad para priorizar alimentos frescos y saludables. Con pequeños pasos basados en esta herramienta, es posible transformar la salud, mejorar el bienestar general y disfrutar de una vida más plena y nutritiva siguiendo los principios fundamentales de una alimentación saludable.
Bibliografía relacionada
- Moreiras, O., Carbajal, A., Cabrera, L., & Cuadrado, C. (2022). Tablas de composición de alimentos (20.ª ed.). Ediciones Pirámide.
- Serra Majem, L., Aranceta Bartrina, J., Arija Val, V., Maíz Aldalur, E., Martínez de Victoria Muñoz, E., Ortega Anta, R. M., Pérez Rodrigo, C., Quiles Izquierdo, J., Rodríguez Martín, A., Román Viñas, B., Salvador i Castell, G., Tur Marí, J. A., & Varela Moreiras, G. (2016). Guías alimentarias para la población española (SENC, diciembre 2016); la nueva pirámide de la alimentación saludable. Nutrición Hospitalaria, 33(Supl. 8), 1-48.
- Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC). (2015). Pirámide de la Alimentación Saludable SENC 2015. SENC.
- Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN). (2020). Recomendaciones Dietéticas para la población española (Número de referencia: AESAN-2020-005). AESAN.







