UNIR Revista
El IoT ya no es una promesa tecnológica, sino una realidad industrial con impacto directo en la productividad y la seguridad. Sensores, cámaras y datos en tiempo real redefinen procesos claves en múltiples sectores, según el último Foro UNIR.

Los 7 puntos claves del Foro UNIR
- Del dispositivo al dato útil: El valor del IoT no está en el sensor, sino en el dato que genera y su aplicación práctica.
- Seguridad como caso de uso prioritario: Soluciones como el calzo inteligente [sensores inalámbricos para inmovilizar vehículos, bloquear puertas y mejorar la prevención de riesgos] muestran cómo el IoT mejora la seguridad laboral y genera métricas operativas.
- Arquitectura en capas: Sensores, conectividad, edge, nube y visualización forman parte del stack tecnológico IoT [conjunto jerárquico de hardware, software, protocolos de comunicación y servicios en la nube necesarios para conectar objetos físicos a internet, recopilar datos y automatizar acciones].
- IA como complemento estratégico: La inteligencia artificial potencia el análisis predictivo y la eficiencia operativa.
- Brecha de talento tecnológico: Existe una alta demanda de perfiles especializados en IoT, IA y sistemas inteligentes.
- Emprendimiento con retorno real: Los proyectos IoT requieren inversión inicial, pero pueden generar ingresos recurrentes.
- Necesidad de propósito: Recolectar datos sin un caso de uso definido reduce el impacto y la rentabilidad.
La digitalización industrial avanza a un ritmo acelerado, pero no todas las tecnologías consiguen trasladarse con éxito del laboratorio al mercado. El internet de las cosas (IoT) es una de las que sí lo ha logrado. Convertir eventos físicos en datos fiables y accionables en tiempo real se ha convertido en una ventaja competitiva para múltiples sectores. Así quedó patente en el Foro UNIR ‘Casos prácticos y exitosos de IoT que están cambiando el mercado’, donde se abordaron aplicaciones reales, retos técnicos y oportunidades profesionales ligadas a esta tecnología.
A lo largo del encuentro, los ponentes coincidieron en una idea clave: el valor del IoT no está únicamente en conectar dispositivos, sino en extraer datos útiles que permitan optimizar procesos, mejorar la seguridad y generar un retorno de la inversión. “Al final, lo importante son los datos que generan esas cosas”, coincidieron en señalar los especialistas durante el debate, poniendo el foco en la utilidad práctica frente al simple despliegue tecnológico.
La ponencia principal fue impartida por Jorge Ávila, CEO de Signos IoT, quien compartió su experiencia emprendedora y diversos casos reales de implantación de soluciones IoT en entornos industriales. En la mesa de debate participó Iván Pena Regueiro, responsable de Arquitectura de Sistemas Inteligentes y autoridad técnica de GD en Navantia, aportando la visión estratégica desde el ámbito industrial y de defensa. El director de Foro UNIR, Jorge Heili, moderó el encuentro.
Jorge Ávila comenzó relatando cómo descubrió el IoT en 2017, cuando las redes de baja frecuencia (LPWAN) abrieron nuevas posibilidades para dispositivos de bajo consumo y larga duración. “Se me abrió un melón enorme donde vi posibilidades de conectar cualquier cosa a internet”, explicó, recordando cómo esa curiosidad inicial se transformó en emprendimiento.
Desde entonces, su empresa ha desarrollado soluciones que conectan desde contadores de agua y gas hasta sistemas de monitorización en parques eólicos o iglesias. La clave, insistió, no es el dispositivo en sí, sino el dato que genera. “Internet de las cosas es una tapadera; lo importante son los datos”, afirmó.
Uno de los ejemplos más ilustrativos fue el desarrollo de un dispositivo con cámara integrada capaz de fotografiar el contador de un depósito y convertir la imagen en dato mediante OCR. “Hace una foto y convierte la imagen en dato”, explicó Ávila, subrayando cómo una tecnología aparentemente sencilla puede generar información diaria automatizada para miles de activos.
En el caso de una empresa energética con más de 3.000 depósitos, la solución permitió integrar las lecturas en su sistema SAP, facilitando la gestión logística y la planificación de suministros.
Seguridad industrial y retorno de la inversión
El caso estrella presentado fue el desarrollo de un calzo inteligente para muelles de carga. Este dispositivo detecta si un camión está correctamente asegurado antes de permitir la apertura de puertas de carga, evitando accidentes laborales.

“Estamos dando seguridad al trabajador y datos en tiempo real a logística”, explicó Ávila. Además de prevenir riesgos, la solución genera métricas sobre tiempos de carga, ocupación de muelles y eficiencia operativa. “Con los datos que generamos, la seguridad sale gratis”, resumió.
El reto del emprendimiento tecnológico
Más allá de la tecnología, Ávila compartió los desafíos del emprendimiento. El desarrollo del calzo inteligente requirió más de dos años de inversión antes de su lanzamiento comercial. “Es el valle de la muerte del emprendedor”, reconoció, aludiendo al periodo en el que solo se invierte sin obtener ingresos.
Sin embargo, la recompensa llegó con la implantación de más de 100 unidades en cliente en poco más de un año. “Ver nacer un producto y que tenga éxito no tiene precio”, afirmó.
Durante la mesa redonda, Iván Pena introdujo una reflexión importante: no basta con recolectar datos; es imprescindible definir el propósito. “Siempre hay que tener en cuenta el para qué”, señaló. Sin una estrategia clara, los datos pueden convertirse en un lago inservible.
La arquitectura IoT incluye varias capas: sensores, conectividad, plataforma en la nube o en el edge, procesamiento y visualización. Solo cuando cada capa responde a un caso de uso concreto, la solución aporta valor real.
Uno de los elementos técnicos destacados fue el papel del edge computing, que permite procesar datos cerca de la fuente cuando los tiempos de respuesta o la seguridad lo requieren. Esta arquitectura híbrida combina dispositivos, conectividad y plataformas en la nube.
La inteligencia artificial se integra en este stack (conjunto de tecnología, protocolos y servicios en la nube necesarios para conectar objetos a internet, recopilar datos y automatizar acciones) como herramienta de análisis, predicción y optimización. “La IA viene a complementar la sensórica”, explicó Iván, subrayando su capacidad para mejorar la eficiencia sin sustituir el criterio humano.
IoT e inteligencia artificial: aliados estratégicos
Jorge Ávila relató cómo aplicó modelos predictivos a depósitos de gas utilizando históricos de consumo y datos climatológicos. Aunque inicialmente el coste superaba el beneficio, la evolución tecnológica ha reducido esa barrera.
En proyectos actuales, la IA permite anticipar fallos en aspas de aerogeneradores mediante acelerómetros y análisis predictivo. “Podemos predecir si esa aspa va a tener una rotura”, explicó, evidenciando el potencial preventivo de estas soluciones.
Talento tecnológico: una brecha creciente
La conversación en Foro UNIR derivó hacia la escasez de perfiles especializados. Iván Pena confirmó que “no hay suficientes ingenieros e ingenieras” en ámbitos como IoT, IA o sistemas inteligentes. El reto no es solo técnico, sino estratégico.
Ávila añadió que encontrar perfiles en desarrollo de IA o electrónica avanzada es complejo y costoso. “Es difícil localizar talento especializado”, reconoció.
En este contexto, se destacó la importancia de la formación avanzada en Industria 4.0 e IoT. La demanda de especialistas supera ampliamente la oferta, lo que convierte estas competencias en un activo profesional estratégico.

Los programas académicos orientados a casos reales y tecnologías habilitadoras permiten adquirir el bagaje necesario para liderar proyectos IoT en sectores como energía, logística, defensa o industria manufacturera.
Sectores con mayor potencial
El foro identificó varios sectores con alto potencial: energía (oil & gas), salud, logística, defensa y medio rural. La capacidad de conectar activos físicos y convertirlos en información accionable abre oportunidades en múltiples áreas. “Creo que se trata de que encontrar un nicho de mercado donde el dato tenga sentido”, señaló Ávila, subrayando que el éxito depende del encaje entre la tecnología y una necesidad real.
El IoT no es una colección de gadgets, sino una herramienta estratégica cuando responde a un problema concreto. Sensores, cámaras y plataformas solo adquieren valor cuando generan datos útiles para la toma de decisiones. Como se destacó durante el foro, el verdadero diferencial está en combinar creatividad tecnológica, comprensión del negocio y capacidad de ejecución. El IoT ya está transformando la industria; el reto ahora es hacerlo con propósito.
Los mensajes principales de los participantes
Jorge Ávila:
- “Internet de las cosas es una tapadera; lo importante son los datos que generan esas cosas”.
- “Cuando emprendes, ver nacer un producto y que tenga éxito no tiene precio”.
Iván Pena Regueiro:
- “Siempre hay que tener en cuenta el para qué cuando recolectamos datos”.
- “No hay suficientes ingenieros e ingenieras especializados en estos ámbitos. La demanda de profesionales es muy superior a la oferta”.
- Escuela Superior de Ingeniería y Tecnología






