Jorge Arana Varona
El diseño industrial ya no es una etapa previa a la fabricación, sino un factor estratégico que determina costes, sostenibilidad y rendimiento operativo durante décadas. En el Foro UNIR, expertos analizaron cómo integrar la IA en el proceso sin perder fiabilidad, control técnico ni visión a largo plazo.

La industria vive un momento de transformación acelerada. La reindustrialización en Europa y el fortalecimiento de sectores estratégicos como la defensa, la energía o el transporte sitúan el diseño industrial en el centro de la competitividad empresarial. Cada decisión adoptada en la fase conceptual condiciona el rendimiento técnico, el mantenimiento futuro y el impacto económico del producto.
Así lo expuso Gonzalo Santamaría Freire, Jefe del Área de Sostenimiento Terrestre (ISDEFE), durante la última edición del Foro UNIR. “Las decisiones que tomemos en la fase de diseño impactarán durante 30 o 40 años”, afirmó.
Los datos respaldan esta visión estratégica. Según la Comisión Europea, la industria representa aproximadamente el 20% del PIB de la Unión Europea y genera más de 35 millones de empleos directos. Además, estudios de la consultora McKinsey estiman que hasta el 80% del coste total de un producto se determina en la fase de diseño.
Junto a Santamaría participaron Antonio González Jiménez, docente del Máster en Diseño Industrial y Desarrollo de Producto de UNIR; y Giulia Forestieri, ingeniera especializada en sostenibilidad, quienes ampliaron la conversación hacia la transformación digital, la economía circular y las nuevas competencias profesionales que exige el mercado.
Cinco claves del Foro UNIR
- El diseño determina el rendimiento futuro del sistema: “El diseño es crítico para todo el ciclo de vida del sistema”, afirmó Santamaría, al recordar que las decisiones iniciales condicionan operación, mantenimiento y costes durante décadas.
- La inteligencia artificial requiere control y criterio técnico: “Necesitamos entender qué está pasando dentro del modelo”, subrayó Santamaría.
- La IA no elimina al diseñador, redefine su papel: “La inteligencia artificial necesita un buen director”, explicó Antonio González. Para el especialista el profesional moderno debe formular correctamente el problema y validar cada resultado.
- La sostenibilidad forma parte del diseño estructural: “Hoy no se diseña para usar y desechar”, señaló Forestieri, al defender que el enfoque circular debe integrarse desde el inicio del proyecto.
- La industria afronta un déficit real de talento técnico: “No hay ingenieros suficientes para cubrir la demanda actual”, advirtió Santamaría.
Diseño industrial en sectores estratégicos
En el ámbito de la defensa, el diseño industrial presenta características singulares. Los sistemas son altamente complejos, tecnológicamente avanzados y operan en contextos cambiantes. Además, los procesos de adquisición pueden extenderse durante años, lo que obliga a anticipar tecnologías que aún no existen en el momento de la concepción.
Santamaría explicó que un sistema de armas no puede diseñarse únicamente para cumplir requisitos actuales. Debe prever escenarios futuros, integrar nuevas capacidades y adaptarse a amenazas emergentes. “Diseñar para la fiabilidad y la mantenibilidad no es una opción; es una obligación estratégica”, afirmó.
El impacto económico también es determinante. Si la adquisición representa aproximadamente el 20% del coste total, el mantenimiento y la operación concentran el 80% restante. Por ello, reducir fallos, simplificar componentes y facilitar reparaciones se convierte en un factor decisivo de competitividad y sostenibilidad presupuestaria.
Inteligencia artificial aplicada al proceso de diseño
La IA interviene hoy en varias fases del proceso industrial. Antonio González señaló que “las herramientas de diseño generativo permiten explorar múltiples alternativas estructurales en tiempos reducidos”. La optimización topológica ayuda a disminuir peso sin comprometer resistencia. Los modelos predictivos anticipan comportamientos y reducen errores.
No obstante, advirtió que la adopción indiscriminada de herramientas comerciales no resulta adecuada en todos los sectores. En entornos estratégicos, los modelos suelen desarrollarse internamente para proteger datos y garantizar trazabilidad.
“La IA acelera procesos, pero exige comprensión técnica. Si no entendemos cómo funciona el modelo, volvemos a depender de una caja negra”, señaló González.
Sostenibilidad sistémica
Giulia Forestieri introdujo la dimensión ambiental del debate. Recordó que el diseño contemporáneo no puede centrarse solo en forma y función. Debe contemplar el ciclo de vida completo del producto, desde la selección de materiales hasta la retirada y reutilización.
“La sostenibilidad ya no es opcional. Diseñar hoy implica pensar en el siguiente ciclo”, afirmó.
La IA permite analizar grandes volúmenes de datos sobre comportamiento material, condiciones ambientales y patrones de uso. Esta capacidad facilita simulaciones más precisas y decisiones más responsables. La economía circular se integra, así como criterio estructural y no como añadido posterior.
Forestieri insistió en que el diseñador actual necesita una visión sistémica e interdisciplinar. El producto forma parte de un ecosistema industrial más amplio donde logística, mantenimiento, energía y reciclaje interactúan de forma constante.
Nuevas competencias para el diseñador industrial
El perfil del diseñador industrial ha evolucionado. Ya no basta con dominar herramientas de modelado o procesos de fabricación. Hoy se requieren competencias en:
- Análisis de datos y pensamiento crítico: El profesional debe interpretar información compleja, validar resultados algorítmicos y detectar sesgos o inconsistencias en modelos predictivos.
- Programación básica y comprensión de modelos IA: Conocer lenguajes como Python y entender la lógica de las redes neuronales permite colaborar eficazmente con equipos tecnológicos y evitar dependencia total de terceros.
- Capacidad interdisciplinar: El diseñador actual actúa como coordinador entre ingeniería, materiales, producción y sostenibilidad, con visión integral del proceso.
- Enfoque en ciclo de vida y sostenibilidad: La toma de decisiones debe considerar impacto ambiental, reutilización de componentes y eficiencia energética desde la fase conceptual.
- Adaptabilidad ante cambios tecnológicos: La rapidez de la innovación obliga a actualizar conocimientos de forma continua y a integrar nuevas herramientas sin perder rigor técnico.
Además, González subrayó que “el diseñador industrial del presente debe asumir un rol estratégico dentro de la empresa”. No solo define geometrías o prototipos; contribuye a la reducción de costes, a la mejora operativa y a la diferenciación competitiva.
Un escenario de oportunidades profesionales
El Foro UNIR concluyó con una reflexión clara: la transformación tecnológica no reduce la necesidad de profesionales cualificados. Al contrario, la incrementa. Sectores como defensa, energía o movilidad demandan perfiles capaces de integrar tecnología, datos y sostenibilidad con criterio estratégico.
La IA no reemplaza el juicio humano. Amplifica capacidades cuando existe una base sólida de conocimiento técnico y pensamiento crítico.
Como sintetizó Santamaría, el diseño industrial ya no puede limitarse a la estética o la funcionalidad inmediata. Determina el futuro operativo y económico de los sistemas durante décadas. En un entorno industrial cada vez más complejo, esa responsabilidad exige formación, visión y adaptación constante.
- Escuela Superior de Ingeniería y Tecnología






