Javier Ilundain Chamarro
El centenario de la muerte de Antoni Gaudí invita a redescubrir una arquitectura única que une arte, naturaleza e innovación. Su legado internacional y las iniciativas culturales de 2026 ponen de relieve la importancia de estudiar, conservar y transmitir su patrimonio.

El año 2026 marca el centenario de la muerte de Antoni Gaudí i Cornet (1852-1926), una de las figuras fundamentales de la arquitectura moderna y uno de los máximos representantes del Modernismo catalán.
La efeméride constituye una oportunidad para revisar no solo la singularidad de su producción artística, sino también la dimensión internacional de un legado que continúa teniendo una notable presencia en la cultura, la arquitectura y el patrimonio de España. A través de sus edificios, Gaudí desarrolló un lenguaje propio en el que arquitectura, naturaleza, técnica y ornamentación aparecen estrechamente relacionadas.
Obras principales y características de su estilo
La arquitectura de Gaudí se caracteriza por la integración de arquitectura, escultura, ornamentación, mobiliario y paisaje. Frente a la separación tradicional entre las diferentes disciplinas artísticas, su obra propone una concepción unitaria del espacio, en la que materiales, colores, estructuras y elementos decorativos participan de una misma composición. Su lenguaje evolucionó desde las influencias historicistas de sus primeras obras hacia formas cada vez más orgánicas, dinámicas y experimentales.
Entre sus primeros proyectos destaca la Casa Vicens, construida entre 1883 y 1885, donde combina referencias orientales, tradición constructiva catalana y una intensa utilización de la cerámica. Posteriormente, el Palacio Güell mostró su capacidad para transformar un edificio residencial en un espacio monumental mediante soluciones estructurales innovadoras y una elaborada ornamentación. En el Parque Güell, concebido inicialmente como proyecto residencial, arquitectura y naturaleza se funden mediante recorridos, estructuras, viaductos y el característico trencadís.
La Casa Batlló y la Casa Milà, conocida como La Pedrera, representan la madurez de su lenguaje. Sus fachadas ondulantes, espacios interiores y referencias a formas naturales cuestionan la geometría arquitectónica convencional. Sin embargo, la Sagrada Familia constituye el proyecto central de su trayectoria. Gaudí trabajó en ella desde 1883 hasta su muerte y convirtió el templo en un auténtico laboratorio de experimentación estructural, simbólica y espacial.
La Sagrada Familia constituye el proyecto central de su trayectoria. Gaudí trabajó en ella desde 1883 hasta su muerte.
Relevancia e influencia dentro y fuera de España
La importancia de Gaudí trasciende el ámbito estrictamente arquitectónico. Su producción constituye una síntesis singular de las corrientes culturales de finales del siglo XIX y comienzos del XX y establece un diálogo entre tradición e innovación. Su arquitectura incorpora elementos vinculados al Modernismo, pero desarrolla al mismo tiempo soluciones originales que dificultan su clasificación dentro de una única corriente artística.
En España, Gaudí se encuentra estrechamente vinculado a la renovación cultural catalana y al desarrollo del Modernismo. Sin embargo, su producción no se limita a Barcelona y Cataluña. El Capricho de Comillas, el Palacio Episcopal de Astorga, la Casa Botines de León y sus intervenciones en la Catedral de Mallorca muestran la diversidad geográfica y funcional de su trayectoria.
Su reconocimiento internacional ha convertido su obra en uno de los principales referentes de la arquitectura española. La incorporación de varias de sus creaciones al Patrimonio Mundial ha contribuido a reforzar esta dimensión internacional. Su influencia tampoco depende únicamente de la reproducción de sus formas, sino de principios que mantienen su vigencia: la integración entre arte y arquitectura, la experimentación con los materiales, la relación entre construcción y naturaleza y la búsqueda de soluciones estructurales innovadoras.
Gaudí es, por tanto, una figura fundamental para comprender la evolución de la arquitectura contemporánea. Su obra demuestra que la innovación puede desarrollarse a partir del diálogo con la tradición y que la arquitectura puede convertirse simultáneamente en una expresión artística, técnica y cultural.
El centenario de 2026: conmemoración y actividades
El centenario de la muerte de Antoni Gaudí, fallecido el 10 de junio de 1926, constituye una de las principales efemérides culturales de 2026 y ha dado lugar a un amplio programa de actividades destinadas a revisar, conservar y difundir su legado. Exposiciones, conferencias, conciertos, publicaciones y propuestas educativas permiten acercar la figura del arquitecto tanto al público especializado como a la ciudadanía y a los numerosos visitantes que recorren los espacios vinculados a su obra.
Entre las iniciativas más destacadas se encuentra la exposición Gaudí: ventanas al futuro, que ha estado instalada en el Palau Güell de Barcelona desde el 21 de abril hasta el 25 de octubre de 2026. La muestra propuso una aproximación a la arquitectura de Gaudí a través de las ventanas, un elemento que adquiere en su obra especial relevancia funcional, estética y simbólica. Mediante planos, fotografías, maquetas y diferentes recursos expositivos, se analiza la evolución de estos elementos y su relación con la innovación técnica y formal del arquitecto. La exposición ha permitido descubrir aspectos menos conocidos de su producción y comprender cómo Gaudí concebía cada componente arquitectónico como parte de un conjunto integrado.
También destaca la exposición La fuerza de un sueño compartido, presentada en el interior de la Basílica de la Sagrada Familia desde el 18 de septiembre de 2026 y concebida para permanecer abierta hasta finales de año. Su contenido se centra en la historia de la construcción del templo y en el modo en que el proyecto iniciado por Gaudí ha continuado desarrollándose durante generaciones. Planos, dibujos, maquetas y materiales relacionados con el proceso constructivo permiten establecer un diálogo entre el proyecto original y las técnicas contemporáneas.
La Casa Milà, conocida como La Pedrera, representa, junto con la Casa Batlló, la madurez del lenguaje de Gaudí.
Estas iniciativas demuestran que el centenario no constituye únicamente una conmemoración biográfica, sino una oportunidad para reinterpretar la obra de Gaudí y reflexionar sobre la conservación, transmisión y actualidad de su patrimonio.
Historia del Arte y recuperación del patrimonio
El estudio de la Historia del Arte resulta esencial para comprender, conservar y transmitir el patrimonio arquitectónico. Analizar una obra exige situarla en su contexto histórico, técnico, social y cultural, además de identificar sus transformaciones, restauraciones y significados acumulados con el tiempo.
En el caso de Gaudí, esta perspectiva permite superar la mera contemplación estética y comprender la complejidad de sus edificios como documentos históricos y artísticos. La investigación académica proporciona criterios para orientar la conservación y restauración, mientras que la divulgación convierte ese conocimiento especializado en un instrumento de educación patrimonial. Estudiar Historia del Arte significa, por tanto, contribuir activamente a preservar el patrimonio y hacerlo comprensible para las generaciones futuras.
(*) Javier Ilundain Chamarro es doctor en Historia y coordinador del Grado en Historia del Arte de la Facultad de Ciencias de la Educación y Humanidades de la Universidad Internacional de La Rioja. Investigador en historia urbana y social de España en la Baja Edad Media y la Edad Moderna.
- Facultad de Ciencias de la Educación y Humanidades






