Gonzalo Toledano Rodríguez de la Pica
Desde antes de su estreno, el pasado día 16 de julio, la polémica persigue a la última película del director Christopher Nolan. Su adaptación de la Odisea ha desatado una ola de ataques por ciertas decisiones creativas.

Adaptar un texto literario al cine, en muchas ocasiones, supone tomar decisiones que puedan cambiar de manera sustancial la obra original. No en vano, el hecho de adaptar no es más que traducir una obra del lenguaje escrito al lenguaje audiovisual y eso, inevitablemente, conlleva una serie de acciones como obviar ciertos pasajes, cambiar el punto de vista de la narración o introducir nuevos elementos, argumentales o relativos a los personajes.
Es por ello que, durante el proceso de adaptación, casi siempre, surgen críticas. El último caso ha sido el del film La Odisea (2026) de Christopher Nolan que, incluso antes de su estreno, desató una ola de ataques por ciertas decisiones creativas. Por ejemplo, el diseño de vestuario o la elección del casting.
La realidad es que el famoso poema épico La Odisea ha sido llevado numerosas veces al cine. Tanto es así, que podríamos decir que tanto el texto de Homero como el resto de clásicos grecorromanos han dado lugar a un subgénero del cine de aventuras llamado Peplum.
Durante la segunda mitad del siglo XX, surge en Italia un tipo de películas históricas ambientadas en la antigüedad grecorromana y de carácter épico donde se recreaban los grandes mitos clásicos. Y, ¿por qué se denominó Peplum a este estilo cinematográfico? El término hace mención a una prenda de vestir, una túnica sin mangas, habitual en este tipo de films, que en latín se denominaba de esa manera.
El autor del concepto fue Jacques Siclier, crítico de cine francés, quien en 1962 escribió un artículo en la famosa revista Cahiers du Cinéma titulado L’age du péplum, donde llevaba a cabo una disertación y análisis de estas películas.
Las producciones del Peplum eran, en su mayoría, cintas de bajo presupuesto, donde se reutilizaban vestuarios y decorados y con argumentos bastante sencillos donde los héroes siempre lograban sus objetivos.
Normalmente, estos protagonistas solían estar interpretados por actores que, además, se dedicaban al culturismo. Un hecho que marcará definitivamente este tipo de productos audiovisuales en el subconsciente colectivo: parece imposible imaginar estas películas sin la presencia física de actores como Steve Reeves, Reg Park, Gordon Scott o los italianos Alan Stell o Kirk Morris.
Hércules y Maciste
Y si bien, los personajes más famosos de este tipo de cine fueron fundamentalmente Hércules y Maciste, Ulises, el protagonista de La Odisea, también fue uno de los más populares personajes de este género. Y si hubiera que destacar una película en concreto, esta sería Ulises (1954) de Mario Camerini, donde el famoso actor Kirk Douglas interpretaba al héroe de Troya.
Pero, ¿se trata de una adaptación fiel a la obra de Homero? En líneas generales, sí, aunque hay diferencias significativas. Tal y como ocurre en la adaptación de Christopher Nolan. Por ejemplo, solo presenta unos pocos hechos de los que se narran en el libro y, en ocasiones, se narran de manera diferente.
La Odisea de Christopher Nolan, incluso antes del estreno, desató una ola de ataques por ciertas decisiones creativas.
Una de las divergencias ocurre en el célebre capítulo de Polifemo, Si en el texto, Ulises le ofrece vino que ha transportado desde su nave, en la película son ellos mismos quienes en la gruta del cíclope lo hacen pisando uva. Evidentemente, al no dejar tiempo para que el mosto fermente, es poco realista pensar que podrían haber emborrachado al monstruo para escapar.
Además de durante el periodo Peplum, existen otras adaptaciones de La Odisea, alguna de ellas poco rigurosas y mucho más libres. Por ejemplo, El desprecio (1963) de Jean Luc Godard, donde el autor francés reinterpreta el mito a través de la figura de un escritor encargado de adaptar la obra de Homero y que escribe un guion donde Ulises huye a la guerra y demora el regreso a su casa ya que sabe que ha perdido el amor de Penélope a causa de sus celos.
Otra adaptación de este estilo sería el film O Brother (200) de los hermanos Cohen, donde tres convictos escapan de una cárcel en el Misisipi de 1937 y en su huida se van encontrando con personajes inspirados en la obra de Homero.
Es evidente, que las adaptaciones cinematográficas no pueden ser calcos de las obras literarias, sino que exigen decisiones que pueden cambiar y modificar los originales. Lo importante es que conserven la esencia y lo fundamental. El cine.
(*) Gonzalo Toledano Rodríguez de la Pica es profesor del Máster de Creación de Guiones Audiovisuales de la UNIR. Guionista con experiencia en series de ficción, programas de entretenimiento y documentales, tanto en España como en Portugal. Coautor del libro ‘Cómo crear una serie de televisión’, de T&B Editores.
- Facultad de Artes y Ciencias Sociales






