Jueves, 27 febrero 2020

Las empresas están cada vez más interesadas en contratar técnicos en gestión ambiental

Trinidad Bausela Grajal lleva 25 años trabajando en el entorno de la calidad de productos y sistemas, de la gestión ambiental, la prevención de riesgos laborales y la certificación de productos.

Debido a su dilatada carrera profesional y amplios conocimientos, es una voz autorizada en lo que refiere a la consultoría técnica en materia de calidad, medio ambiente y seguridad industrial y laboral. Bausela es diplomada en magisterio por la Universidad Complutense de Madrid, licenciada en geografía por esa institución educativa, y diplomada en cooperación por la Escuela Superior de Ingenieros Agrónomos de Madrid.

Afirma que ejerció la docencia durante 8 años, una vez terminados sus estudios académicos. Posteriormente empezó a trabajar en el campo de la consultoría técnica en la empresa BUROTEC, realizando las funciones de consultora. Después ocupó el puesto de directora técnico-comercial. En la actualidad desempeña el cargo de directora general de consultoría técnica en esa compañía.

Además, ha sido presidenta de la Asociación Nacional de Auditores y Verificadores Ambientales, ANAVAM, y miembro en calidad de vocal de varios comités técnicos de normalización en UNE, como son el CTN 150 de gestión ambiental o el CTN 165 de ética. En la siguiente entrevista, aborda cuestiones claves del sector ambiental:

—¿Cuál es la actividad principal que desarrollas en la empresa donde trabajas?

—En la actualidad, trabajo como directora general de consultoría. La empresa tiene varios campos de trabajo:

Ingeniería. Desarrollamos proyectos, diseños, cálculos, planimetría, memorias, dirección facultativa, etc. de industrias, actividad empresarial; estaciones de servicio, talleres, etc. En general, de cualquier industria; así como licencias y autorizaciones administrativas, coordinación de seguridad y salud en obra, recursos preventivos y evaluaciones de riesgo.

En consultoría se implantan normas relativas a la gestión de sistemas de calidad, medio ambiente, PRL, seguridad de la información y eficiencia energética

Consultoría. Implantamos normas relativas a la gestión de sistemas de calidad, medio ambiente, PRL, seguridad de la información, eficiencia energética, cálculo de huella de carbono, estudios de impacto ambiental, etc. En este mismo departamento realizamos también homologación y certificación de productos industriales y de consumo, así como lo relativo a certificación ecológica de productos.

Inspección de productos. Inspeccionamos la calidad de los productos antes de ser comprados para asegurar al cliente que cumplen con los requisitos técnicos adecuados, normas, ensayos, procesos de fabricación, cantidad y calidad de los mismos. Estas auditorías no son reglamentarias vinculadas a los reglamentos españoles, sino relativas a normas internacionales y especificaciones técnicas del cliente, lo que se denomina inspección por tercera parte.

—Desde tu punto de vista, ¿en qué punto se encuentra el sector ambiental?

—Se está trabajando bien, quizá de forma lenta si lo comparamos con los años noventa y 2000, cuando la publicación de normativa era continua y su aplicación, en muchos casos, necesitaba de expertos que entendieran y dieran las soluciones oportunas a la empresa. En este momento el marco de cumplimiento en los focos de contaminación principales, agua, suelo, atmósfera ruido, residuos, etc. están dados por parte de las administraciones. Se trabaja más que en la implantación, en la mejora de resultados.

Las empresas desde hace años han integrado en su estrategia los criterios medioambientales de forma que ahora se trata de gestionar y minimizar los focos de contaminación. No olvidemos que siempre salen estándares nuevos que, de forma voluntaria, las empresas implantan. Yo diría que durante los años de crisis tanto consultoras como certificadoras bajaron algo su cuenta de resultados con la consecuencia de menos trabajo en el sector, pero ahora poco a poco volvemos a recuperarnos.

¿Cómo le están afectando las nuevas tecnologías?

—Entiendo que le afectan de forma positiva a todos los sectores industriales y empresariales. Gracias a internet podemos conocer experiencias de trabajo. Hay nuevas tecnologías que pueden sernos útiles para solucionar problemas. Gracias a las redes sociales las empresas pueden dar a conocer sus éxitos en materia de medio ambiente, en materia de sostenibilidad y de responsabilidad social. Las nuevas tecnologías ayudan en la consecución de los objetivos. Por supuesto, los softwares de trabajo, cálculo, gestión, ensayos, etc. que llevan ya implantados desde hace años han ayudado a los técnicos a consolidar el trabajo en equipo, de forma que en la empresa todo el personal pueda aportar ideas y soluciones a problemas que puedan plantearse.

Mi valoración es muy positiva al respecto de las nuevas tecnologías. Hacen avanzar en la gestión ambiental de la actividad que la empresa realiza.

—¿Crees que las ciudades inteligentes ayudarán a mentalizar a la sociedad sobre la necesidad de reducir la contaminación?

—No cabe duda de que la contaminación atmosférica es uno de los problemas fundamentales de las ciudades. El sector transporte ha de concienciarse más en la reducción de la contaminación. En esto ayuda la legislación en materia de emisiones, la tecnología en la fabricación de vehículos de motor y la aparición de combustibles alternativos al gasoil y gasolinas, como son el vehículo eléctrico, la pila de hidrógeno o el gas natural.

Las Smart Cities apuestan por un transporte más ecológico, donde se gestione un transporte público no contaminante y se premie al privado en la utilización de vehículos eléctricos o combustibles alternativos. La ciudadanía debe entender que la salud de las personas es prioritaria. Todos conocemos ciudades súper pobladas, donde el smog no deja ver con claridad. No quisiéramos eso para la ciudad en la que viven nuestros hijos, por lo que hay que colaborar en el cambio de un transporte contaminante a uno ecológico. Me refiero al transporte porque es la principal fuente de contaminación en la ciudad, pero de igual manera se debe ser exigente en el control de la contaminación industrial. Las Smart Cities sin duda ayudarán a gestionar mejor la contaminación atmosférica, residuos o cualquier problema ambiental cuyo origen pueda darse en la urbe.

¿Qué industrias están más involucradas con el cambio ambiental?

—El cambio climático afecta a todos. Las industrias que generan emisiones a la atmósfera son las más dañinas. Pero, desde hace unos años, a través de las exigencias del Protocolo de Kioto y en años sucesivos, se están invirtiendo cantidades importantes en I+D. Esto ocurre tanto en la industria de automoción, petroleras, eléctricas, construcción, energías etc. como en fábricas más pequeñas. Las pymes están cada vez más involucradas en trabajar bajo criterios ambientales.

¿A qué tipo de empresas les interesa contratar especialistas en gestión ambiental y energética?

—Las empresas con mucho consumo de energía en su actividad necesitarán un gestor energético para el control y disminución de este consumo. Del mismo modo, lo harán para gestionar el cumplimiento con la legislación aplicable o la gestión de residuos, o para minimizar sus focos de contaminación. Prácticamente todo el sector industrial necesita especialistas en medio ambiente. Las empresas de servicios que podrían necesitarlo serían las que -por su tamaño- necesiten minimizar los consumos de energía, como las rutas de transporte de mercancías o personas, el sector de la restauración, hoteles, turismo, salud y comercio.

—¿Has visto una mayor demanda de profesionales de este sector en los últimos 5 o 10 años? ¿Cómo crees que va a evolucionar la demanda de estos perfiles en los próximos años?

—Sin duda, en los últimos 10 años ha habido una mayor demanda de técnicos expertos en medio ambiente. Las prácticas de responsabilidad ambiental en el tejido industrial y empresarial hacen que estos profesionales puedan encontrar puestos de trabajo. Lo que se viene observando desde hace unos años a la actualidad es que se tiende a una especialización. Se requieren técnicos de laboratorio para inspección reglamentaria, para toma de muestras analíticas, verificación, etc. También, ingenieros medio ambientales para el manejo de nuevas tecnologías, I+D, que puedan dar respuesta a problemas de procesos, etc. Asimismo, se demandan consultores ambientales para la implementación de sistemas de gestión, normas, contenciosos, etc.

En cualquier caso, soy optimista en pensar que cada vez más son necesarios los perfiles de estos profesionales en todos los puntos de la industria y la empresa, porque el aspecto ambiental cada día tiene más peso en el consumidor.

—¿Qué es lo más importante que debe tener un perfil especializado para que lo contraten las empresas?

—Cada empresa tiene una problemática particular y necesita técnicos expertos en diferentes áreas. Pero, en general, es importante que el técnico tenga los conocimientos adecuados para enfrentarse al trabajo demandado. Esto se consigue a través de una formación reglada, universitaria y de cursos de postgrado. Pero, además de esto, el técnico debe estar en una formación continua que parta del mismo y que le permita desarrollar su trabajo con el mayor número de garantía de éxito.

Es fundamental saber trabajar en equipo, ya que tendrá que valorar actuaciones de otros departamentos. Tendrá que disponer también de cualidades de liderazgo innatas o aprendidas, ya que será quién proponga decisiones a la dirección y en muchos casos tomará las decisiones bajo su responsabilidad. Esto abarca desde la firma de informes hasta el cálculo de datos o solución a problemas medioambientales que se vayan sucediendo. Por supuesto, también incluye trabajar con profesionalidad y ética, pero será fundamental su formación, ganas y su involucración en la empresa.

Conciencia sobre impacto ambiental

—¿Se realizan más auditorias y consultorías en empresas? ¿Notáis que las empresas están más concienciadas en reducir el impacto ambiental?

—Efectivamente, en general las empresas están más concienciadas en reducir el impacto ambiental. En muchos casos, porque la sociedad lo está demandando. En otros, debido a que la legislación les obliga a ello. El cliente le exige de forma indirecta el respeto al entorno. Por tanto, cualquier empresa moderna con vistas a futuro tiene indicados en sus procedimientos la minimización de sus impactos ambientales. Esto se va evaluando a través de las auditorías al sistema, que cada vez son más numerosas. Muchas de ellas son voluntarias, pero sirven para ver la consecución de los planes de mejora propuestos, ayudan a avanzar y son fundamentales para el mantenimiento de los sistemas de gestión y el cumplimiento con la legislación.

—¿Cómo puede una empresa reducir su impacto en el medio ambiente?

—Lo primero es contar con un buen diagnóstico, donde se evalúen los impactos que produce la actividad. Si existe legislación, que normalmente sí la hay, valorar el cumplimiento con la misma a través de la toma de datos análisis y ensayos. Una vez sabemos entre qué valores debemos estar, hay que investigar qué tecnologías existen en el mercado y cuáles son las más adecuadas para implantarlas en los procesos que generan esa contaminación.

Existen soluciones no demasiado costosas que ayudan mucho a mejorar el impacto ambiental

La implantación de dichas tecnologías pasa por bienes de equipo nuevos que suponen una inversión a la empresa. Una vez implantada, se evidencia la reducción del impacto, a veces es más sencillo y también se consiguen mejoras, cambiando filtros en las salidas de emisiones atmosféricas, acoplando apantallamiento y protecciones en emisiones de ruidos, etc. En estos momentos existen soluciones no demasiado costosas que ayudan mucho a mejorar el impacto ambiental y las situaciones molestas que una empresa pueda ocasionar.

—¿Qué valor aporta al producto o a la empresa?

—Al producto le suele mejorar su calidad, ya que si el proceso productivo es moderno, la calidad del producto terminado suele ser buena. El valor que le aporta a la empresa fundamentalmente es que pueden comunicar a terceros y a sus clientes el respeto al medio ambiente de sus procesos y de sus productos. Además, se puede beneficiar de posibles inspecciones sancionadoras por parte de la administración autonómica o local, pero la mayor ventaja es contribuir a la mejora del medio ambiente, puede entrar en nuevos mercados, más exigentes, y ayudar a la cuenta de resultados de la empresa

¿Conoces la metodología de UNIR? ¿Crees que es una buena forma de estudiar esta materia?

—Sí, conozco la metodología de esta universidad. Por lo que he visto, sí favorece el método del estudio de esta materia, los estudiantes se forman utilizando nuevas tecnologías, conociendo experiencias que serán muy provechosas e incluso pueden compaginar otras áreas de formación, lo cual es muy favorecedor.

Valor diferencial

¿Consideras que un estudiante de UNIR aportaría un valor diferencial a las empresas?

—El valor diferencial se aporta con la formación y con la experiencia. Actualmente, los alumnos que aún no han entrado en el mercado laboral deben aportar una elevada formación en materia de gestión ambiental y energética. Sería muy positivo que además de cursar el máster pudieran tener realizado algún taller práctico, donde pusieran en práctica las habilidades aprendidas por el alumno en su formación teórica. Me refiero a talleres de pocas horas de formación, con pocos alumnos, donde se simulen casos prácticos y se resuelvan a través de lo estudiado en los problemas planteados. Estos están siendo muy útiles a la hora de que los estudiantes se manejen con herramientas, cálculos, etc. El tutor de estos talleres suele llevar de la mano al alumno y despierta en él las habilidades y conocimientos necesarios para enfocarse al mercado real.

¿Qué le recomendarías a alguien que está pensando formarse en un máster Gestión Ambiental y energética como el de UNIR?

—Me parece muy acertada la decisión de cursar este máster. Le aconsejaría que compaginara la teoría con la práctica, a través de la presencia en empresas donde pudiera ver casos reales que complementaran su formación universitaria. También, con formación personal, a través de investigación propia, que no se quede solo en los contenidos académicos. Las empresas cada vez son más exigentes y buscan técnicos bien preparados: cursar un máster es fundamental para conseguir esa formación.