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Cómo debe ser el nuevo líder empresarial en la era de la digitalización total

Por Yolanda Rodríguez Luengo | Directora del Área de Empresa de UNIR 20-12-2018

¿Cuáles son las tendencias de cambio decisivas para los próximos años en el mundo de la empresa? ¿Cómo deben ser los nuevos líderes empresariales en esta nueva era de ‘digitalización total’?

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¿Cuáles son las tendencias de cambio decisivas para los próximos años en el mundo de la empresa? ¿Cómo deben ser los nuevos líderes empresariales en esta nueva era de ‘digitalización total’?

Partamos de un hecho indiscutible: los negocios y la tecnología se han fusionado en un solo sistema. Por tanto, cabe hablar de una única estrategia global.

Los nuevos líderes empresariales no deben ser líderes interesados solamente en gestionar o dirigir empresas. Tampoco, en buscar exclusivamente la generación de beneficio de los accionistas.

El desafío más importante del nuevo líder puede resumirse en dos:

  1. Cómo atraer el talento
  2. Cómo gestionar la innovación.

Y para llevar a cabo estas dos tareas también deben ser capaces de generar visiones de largo alcance, y de ejecutar esas visiones generando rentabilidad para empresa.

Conocimientos tecnológicos

Además de conocimientos tecnológicos y de capital humano, para generar resultados positivos en una organización se necesita crear redes de conocimiento.

El nuevo líder empresarial del futuro debe conjugar todas estas variables de manera simultánea. Uno de sus grandes desafíos será aprovechar todo lo que la tecnología brinda.  Estar siempre en la cresta de la ola implica estar a la última, desde el punto de vista tecnológico y de la digitalización.

La ‘digitalización total’ es un hecho. Ya no podemos distinguir entre una parte convencional de negocio y una digital, en una fase de actividad online y en otra offline. Hablamos de un todo en el mundo de la empresa.

Esto significa que el nuevo directivo debe hacer del cambio su mantra diario. La innovación es una de las áreas claves que ese líder debe asumir como inversión de su dirección estratégica.

La tecnología brinda nuevas oportunidades con los clientes. El cliente está en el centro de todo lo que se planifica y organiza. Poner al cliente en el centro es saber llegar a él. Y, hoy en día, solo se puede gracias al progreso tecnológico.

Captura y análisis de información

Cualquier empresa, sea cual fuere su tamaño y su actividad, debe asumir además una tarea que se está convirtiendo en una misión crítica: la captura y análisis de información de los clientes relacionada con un producto o servicio determinado.

Hoy podemos saber a quién nos dirigimos con todo lujo de detalles. Ahora mismo hay una obsesión de las empresas por saber qué hacer con tanta información, con tanto dato. Estamos repletos de datos que tenemos de nuestros clientes, pero no sabemos muy bien cómo gestionarlos, qué hacer con ellos… Por eso resultan tan importantes campos como el del marketing analítico. La propia estrategia dirigida al análisis del Big Data para la toma de decisiones debe convertirse en un objetivo esencial en cualquier negocio.

De este modo, podemos anticiparnos a lo que quiere el cliente, a sus expectativas, a sus deseos de futuro. No podemos tomar decisiones sin un buen análisis de datos.

La relación entre la empresa y el cliente ha dado un viraje de 180 grados. Antes era importante, por supuesto. Pero ahora el propio cliente toma partido en nuestras posibles decisiones estratégicas

Pero los retos futuros de los dirigentes de una empresa no solo quedan solo allí. La empresa deberá afrontar otros impactos o distorsiones relevantes como son los posibles mercados emergentes o la propia transformación digital de los mercados.

Además, tendrá que enfrentar la posible vulneración de códigos de seguridad en la red o los nuevos perfiles demográficos y culturales que presentarán sus clientes. Esto forzará a la empresa a seguir en una senda de cambio y adaptación permanentes.

El valor del talento

Ante este panorama, ¿qué es lo verdaderamente importante para la empresa del futuro, atendiendo a una perspectiva visionaria?

Lo primero es el capital humano y -con mayor detalle-, el valor del talento. Cómo explotarlo, cómo retenerlo, cómo detectarlo, sea externo o interno. Éste seguirá siendo el recurso más valioso del siglo XXI en el ámbito empresarial. Aún hay muchos líderes que siguen ignorando la verdadera dotación del talento con el que cuentan. El afloramiento y conocimiento del talento que albergan las empresas debería ser su prioridad estratégica.

Tenemos la posibilidad de hacer una selección de personal, buscar unos perfiles requeridos, cubrir unos puestos de trabajo vacantes… Pero se nos escapan una serie de experiencias y conocimientos tácitos de las personas, que ignoramos si no utilizamos los medios y las herramientas necesarias para que afloren.

En UNIR hay un entrenamiento específico en toda el área empresarial, con titulaciones como el MBA online o el Máster en Dirección de Marketing digital. Posgrados como éstos hacen que el alumno adquiera competencias que le lleven a forjarse como uno de los líderes del mañana.

Esas competencias están muy ligadas a la toma de decisiones, y a la resolución de problemas reales. Sobre todo, a qué hacer cuando a uno se le presenten planteamientos que son innovadores y que requieren una respuesta rápida y eficaz.

El área de Empresa de esta Universidad entrena a sus alumnos para eso. Por la propia naturaleza de su negocio -que es absolutamente digital-, UNIR sabe al detalle en qué consiste este proceso de digitalización. Eso sí, partiendo desde la concepción de lo que consideramos más importante: el capital humano.

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