Jueves, 21 mayo 2020

Requisitos para trabajar en un centro de Atención Temprana

La Atención Temprana es una de las disciplinas más emocionantes que existen. Otorga la posibilidad de que niños y niñas con edades entre los 0 y 6 años con problemas en el desarrollo —o en riesgo de padecerlos— reciban la asistencia necesaria para solucionarlos o minimizarlos. Para ello es necesario un equipo interdisciplinar en el que juega un papel fundamental la familia del menor. ¿Te gustaría formar parte de ese equipo? En UNIR te contamos cuáles son los requisitos para trabajar en un centro de Atención Temprana.

Los centros de Atención Temprana son aquellos destinados al tratamiento asistencial y/o preventivo de niños con problemas de desarrollo o en riesgo de padecerlos por causas de origen prenatal, perinatal o postnatal, con edades comprendidas entre los 0 y 6 años. ¿Qué profesionales se necesitan, por tanto, en un CDIAT o CAIT?

 

 

Psicólogos, Logopedas y Fisioterapeutas

En la mayoría de los centros de Atención Temprana (pueden ser públicos, concertados, de iniciativa social o privados) el equipo básico de intervención directa con el menor, familia o entorno, será el formado por tres profesionales con titulación en Psicología, Logopedia y Fisioterapia.

Expertos en Atención Temprana

Además, la legislación (Orden de 13 de diciembre de 2016, por la que se establecen las condiciones materiales y funcionales de los Centros de Atención Infantil Temprana para su autorización) establece otro de los requisitos para trabajar en un centro de atención temprana: “Ante la necesidad de nuevos terapeutas que se incorporen al equipo básico, justificado por las necesidades del servicio en función de las características de menores y familias, el perfil de los mismos se adecuará a dichas características y se priorizará que incluya formación específica y experiencia en atención temprana”, lo que deja claro lo importante que es tener conocimientos específicos y experiencia en la materia.

 

 

Es por ello que en UNIR ofrecemos el Máster Universitario en Atención Temprana y Desarrollo Infantil, el único del territorio nacional que orienta esta disciplina hacia la familia, con el fin de maximizar el éxito de este tipo de intervenciones.

En su enfoque clásico, la atención temprana era ambulatoria, es decir, el niño acudía a los diferentes especialistas a tratarse sin la presencia ni la involucración de la familia. Sin embargo, de manera más reciente se ha apostado por una orientación de la atención temprana más enfocada a los progenitores y al entorno natural del menor.

Esta orientación, novedosa en nuestro país, ya viene siendo puesta en práctica en Estados Unidos, Australia o Canadá con resultados destacados, ya que se basa en que cada familia tome las riendas de la vida de su hijo y se mejore la calidad de vida de todos ellos. El objetivo es trabajar mano a mano con la familia, que el profesional en Atención Temprana conozca más de cerca la rutina diaria del niño con el fin de desarrollar, de una manera más precisa y acertada, acciones en función de sus necesidades motoras, perceptivo cognitivas, socio comunicativas y hábitos de autonomía.

El profesional de Atención Temprana será el guía y el orientador de las intervenciones, pero la familia (padres, hermanos, abuelos, familiares cercanos, etc.) se convierte en el principal actor, opinando, adaptando y poniendo en marcha el programa de intervención consensuado con los profesionales.

 

 

Expertos en Desarrollo Infantil

Además del equipo básico que necesita cualquier centro de Atención Temprana, cada comunidad autónoma puede requerir profesionales que hagan más completo ese equipo de trabajo. Así, en muchos casos, los tres perfiles básicos en Psicología, Logopedia y Fisioterapia se complementan con el de otros profesionales con conocimiento del desarrollo infantil, como los graduados en Educación Infantil, Primaria o Pedagogía.

La Atención Temprana ha sido reconocida e impulsada en los últimos años por todas las comunidades autónomas al ser una prestación imprescindible para todos los niños, niñas y familias que la precisen, con lo que supone una oportunidad laboral, aparte de un trabajo de un enorme valor humanitario.