Diego Caldentey
Personalidades de primer nivel del ámbito académico cerraron el encuentro, que tuvo 8.500 inscritos, y al que asistieron los integrantes de más de 300 equipos de calidad universitaria de toda la región.

El IV Seminario Internacional sobre Calidad y Acreditación Universitaria en América Latina, celebrado en Medellín y organizado por la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR) y la Universidad de Antioquia, concluyó con enorme éxito.
La cumbre, que tuvo más de 8.500 profesionales y académicos inscritos del ámbito de la educación superior, contó con el apoyo clave y colaboración vital de la Asociación Colombiana de Universidades (ASCUN), el Sistema Universitario Estatal Nacional (SUE), el SUE Caribe, la Asociación Colombiana de Instituciones de Educación Superior (ACIET), el Fondo de Desarrollo de la Educación Superior (FODESEP), y la Red Colombiana de Posgrados.
En el encuentro también intervinieron representantes del Ministerio de Educación Superior de Colombia, así como de agencias evaluadoras de primer nivel internacional y personalidades de varias de las universidades más prestigiosas de Iberoamérica.
Yarelis Lara, presidenta de la Red Colombiana de Posgrados de Colombia.
La cita de este año, celebrada en modalidad híbrida (presencial y en línea), titulada “Los desafíos de la inteligencia artificial en la educación superior: calidad, ética y gobernanza”, ha sido un evento central que se consolida como la gran referencia anual de Iberoamérica en materia de calidad y acreditación universitaria para toda la región.
El programa de actividades de la segunda y última jornada se distribuyó en diversas mesas de debate y un cierre con las conclusiones de los principales artífices del foro.
No evaluar el presente con reglas del pasado
Yarelis Lara, presidenta de la Red Colombiana de Posgrados y directora de Posgrados de la Universidad Simón Bolívar, de Colombia, abrió las sesiones del día de clausura del encuentro. Presidió la mesa ‘Horizontes científicos y metodológicos en la investigación universitaria mediada por inteligencia artificial’.
Una imagen del auditorio, en el segundo día del seminario.
“La IA permite transitar campos de estudio, pero requiere que formemos investigadores en este campo. No podemos evaluar el presente con reglas del pasado. Ya no podemos ignorar que la inteligencia artificial está presente en laboratorios y otros ámbitos universitarios. Pero necesitamos definir cómo la usamos. No hay que obviar que esa herramienta tecnológica carga con los sesgos de quienes las crearon. Si no somos críticos, esto puede suponer un riesgo”, señaló.
En ese espacio también participó Henry Polanco, vicerrector de Investigación de la Universidad San Agustín de Arequipa, Perú, que explicó su visión sobre el impacto de la IA generativa en la publicación académica y la integridad investigadora.
“La IA es una herramienta muy importante, pero hay muchos sesgos en la información que aporta. En nuestra universidad estamos introduciendo la inteligencia artificial en los procesos de investigación, pero no queremos que el estudiante y el docente dependan exclusivamente de la IA. El profesor y el estudiante deben tener responsabilidad sobre el proceso en el que apelan a la IA. Por otra parte, en nuestra universidad estamos implementando un comité de ética respecto al uso de esta tecnología. Nuestro primer objetivo no es publicar y publicar artículos científicos con uso de la IA, sino que prime la calidad”, aseguró.
María Elena Teresa Damiani, secretaria de Investigación, Internacionales y Posgrado de la Universidad Nacional de Cuyo, de Argentina, habló sobre las ‘Nuevas investigaciones impulsadas por la inteligencia artificial: procesos y campos de aplicación’.
“El investigador es quien hace la pregunta a la IA, pero también quien debe ejercer la curadoría crítica de los datos. Esa función del investigador es indelegable. Hay que tener un gran rigor científico, porque la capacidad en la investigación sigue siendo del investigador. Todos sabemos que la IA a veces sufre alucinaciones: el investigador debe formular buenas preguntas, prompts adecuados y de una manera correcta. Nosotros cada vez más usamos la IA en proyectos de investigación, pero no es la finalidad delegar en la IA el proceso de una investigación”, subrayó.
Brechas y desafíos en Latinoamérica
Andrés Rosales, rector de la Universidad Yachay Tech de Ecuador, abordó el tema sobre los ‘Riesgos, sesgos y validación ética en los modelos generativos aplicados a la investigación’.
Los expertos abordaron temas como la investigación universitaria mediada por la IA.
“Existen determinadas brechas y desafíos en Ecuador que debemos resolver. Falta, por ejemplo, capacitación docente en el uso de IA. El 45% de las universidades no tiene protocolos ni normativas éticas concretas sobre su uso, sobre todo en zonas rurales. También es necesario trabajar mucho sobre los vacíos éticos. La IA debe aumentar la capacidad humana, no reemplazarla”, dijo.
Posteriormente, Rosales señaló otro de los problemas claves, como la generación no verificada de datos. “Debemos crear comités de ética y cerrar las brechas tecnológicas, principalmente en las zonas rurales. Los modelos generativos son poderosos, pero requieren gobernanza ética. La validez crítica es un pilar innegociable”.
Infraestructura digital y ecosistemas tecnológicos para la calidad educativa
Acto seguido se celebró la mesa ‘Infraestructura digital y ecosistemas tecnológicos para la calidad educativa’, presidida y moderada por Rubén González, vicerrector de Ordenación Académica de UNIR.
En esta sesión participaron Óscar Sanjuán, vicepresidente de Ingeniería LUMEN Technologies, de Estados Unidos; Mónica López Sánchez, coordinadora de Desarrollo Académico y Alianzas en Red Clara, de Colombia; y Víctor Robles, catedrático de Arquitectura y Tecnología de Sistemas Informáticos y gerente de la Universidad Politécnica de Madrid.
González indicó que “en UNIR vivimos de la tecnología. Sin ella no podríamos enseñar a tantas personas que estudian en el mundo. Estos modelos pedagógicos afectan a todos porque nos apalancamos en la tecnología para funcionar. Esto supone un gran reto. La IA en sí misma no cambia nada, lo que cambia es el uso de la tecnología para impactar en el funcionamiento de las universidades”, afirmó antes de agregar: “A los tecnólogos nos preocupa el coste requerido para conseguir la escalabilidad deseada. La seguridad, la nube y los datos son aspectos muy importantes a tener en cuenta en ese proceso”.
Mónica López Sánchez comentó que “la IA forma parte del proceso y de las habilidades que tenemos como investigadores. Pero la IA por sí sola no gestiona información. Debemos implementar analítica de datos, pero sobre todo que esos datos sean confiables, y que los datos que compartimos nos permitan conectarnos a nivel global. De esta manera la IA nos ayudará en los procesos de gestión de información”.
Por su parte, Víctor Robles habló sobre la implementación de la IA en una de las universidades más prestigiosas de España, la Politécnica de Madrid: “Nuestra institución estaba conformada por 16 escuelas, que antes eran independientes, y después se unieron. Eso hace que debamos pensar las infraestructuras antes de montarlas. La fase de ciberseguridad es fundamental para que el resto de estructuras puedan funcionar. Realizamos un esfuerzo importantísimo para centralizar datos adecuadamente, y después viene la fase que afecta a las infraestructuras académicas”, explicó.
También señaló que “en la Universidad Politécnica de Madrid el modelo de enseñanza es mayoritariamente presencial. Más del 90% de los alumnos estudian de manera presencial. En materia de infraestructuras, al ser una universidad politécnica, contamos con bastante tecnología propia de la universidad”.
Rubén González, vicerrector de Ordenación Académica de UNIR.
Durante su intervención, Óscar Sanjuán reflexionó sobre cómo lograr el rigor académico y la gobernanza adecuada en las universidades. “La IA no es otra cosa que un tremendo acelerador de escalas. Pero, a veces, nos enfrentamos a contenidos que resultan de poca calidad y hasta es posible que pasen desapercibidos. Eso es un riesgo. El ser humano debe resultar la parte clave del ciclo de control de calidad. Por ello, vale preguntarse quién es el dueño del conocimiento. La respuesta es que el conocimiento pertenece a la humanidad”.
La participación estudiantil en el uso de la IA
La sexta sesión del encuentro se centró en la ‘Participación estudiantil y equidad: nuevos retos derivados del uso de la inteligencia artificial’.
Estuvo presidida y moderada por Jairo Miguel Torres, presidente de la Asociación Colombiana de Universidades (ASCUN). En la misma sesión participaron Pedro Duval, del Organismo Internacional de la Juventud (OIJ); Ester Lence, estudiante de doctorado y miembro de la Organización Estados Iberoamericanos (OEI), quien habló desde México; y padre Harold Castilla, rector general de Uniminuto (Colombia).
“Este panel tiene que ver con los nuevos retos de la IA, desde la mirada de la participación estudiantil en varias direcciones: es muy importante saber cómo se involucran los jóvenes en ese proceso de manera responsable. Y también, cómo es la participación estudiantil en materia ciudadana en tiempos de masificación de los medios, cómo se mueve la juventud, con que intención lo hace, y cómo forma parte clave en la configuración de los nuevos escenarios”, destacó Torres Oviedo.
El padre Harold Castilla.
Harold Castilla manifestó que “la participación estudiantil es un principio muy válido de gobernanza tecnológica. Cuando uno habla de equidad, está hablando de codiseño y de coevaluación de la IA. Este es un principio importantísimo que todos tenemos que tener muy claro, donde los estudiantes participan en la definición de criterios, de usos aceptables, de límites éticos. En definitiva, están inmersos en mecanismos de lo que significa la retroalimentación permanente con los sistemas tecnológicos”, señaló.
Según el rector general de Uniminuto, “En ese orden evidentemente hay desafíos, que no son tecnológicos, sino desafíos institucionales y pedagógicos que de alguna manera tensionan los modelos tradicionales de enseñanza. La IA reconfigura el contrato pedagógico. Se trata de que se preserve el aprendizaje como construcción, y no sólo como consumo. No podemos ser únicamente consumidores, sino también constructores. No puede ser que la IA se convierta en un atajo: lo más importante es la comprensión, el entendimiento”, dijo.
La clausura del seminario participaron Jairo Miguel Torres Oviedo, Harold Castilla, Yarelis Lara, Paula Díaz, de la Universidad de Antioquia, y Rafael Puyol, presidente de UNIR. La cumbre tendrá su nueva edición en 2027, consolidada ya como el máximo espacio de referencia sobre la calidad universitaria en Iberoamérica.
Rafael Puyol habló al cierre del congreso: “Entre las conclusiones que destaco del evento, una es que ya nadie duda de que la IA es una herramienta imprescindible en el que hacer universitario. Ha venido para quedarse. Pero debemos ser capaces de realizar un uso prudente de esa herramienta. Las personas que más saben de IA son las que hacen un uso prudente de la herramienta. Esta tecnología ha pasado el punto de no retorno“, manifestó.
También expresó que hay que afrontar grandes desafíos. “En el mundo universitario, tenemos que ser capaces de que la IA se convierta en algo absolutamente básico para el desarrollo de nuestras actividades. Pero la financiación para la introducción de esta tecnología resulta clave. La IA no es barata, requiere inversiones. Por ello, se necesita una mayor colaboración interuniversitaria y con la Administración pública y la empresa”.
Para Puyol, otro reto es el de la democratización: “No podemos consentir de ningún modo que la IA se convierta en un elemento de discriminación interna. Y, principalmente, hay que conseguir una reglamentación que defina el uso de esta herramienta“, concluyó
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