Diego Caldentey
El IV Seminario Internacional sobre Calidad y Acreditación Universitaria en América Latina, organizado por UNIR y la Universidad de Antioquia, de Colombia, celebra su primera jornada con más de 8.500 asistentes.

La docencia, investigación y gestión universitaria están inmersas en una auténtica revolución por el impacto de la inteligencia artificial generativa, que modificará por completo las universidades desde 2030 en adelante. Este instrumento decisivo permitirá ampliar las fronteras de los sistemas de aseguramiento de la calidad en la educación superior.
Esta es la visión compartida por expertos iberoamericanos que protagonizan el IV Seminario Internacional sobre Calidad y Acreditación Universitaria en América Latina. La cumbre, que comenzó este miércoles en Medellín y está organizada por la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR) y la Universidad de Antioquia en la sede de esta institución, cuenta con la colaboración de la Asociación Colombiana de Universidades (ASCUN), el Sistema Universitario Estatal Nacional (SUE), el SUE Caribe, la Asociación Colombiana de Instituciones de Educación Superior (ACIET), el Fondo de Desarrollo de la Educación Superior (FODESEP), y la Red Colombiana de Posgrados. Al foro se han inscrito más de 8.500 personas provenientes de diversos países y universidades, agencias evaluadoras de primer nivel, instituciones y organismos de toda la región. El evento académico se ha convertido en la gran referencia anual de la calidad universitaria latinoamericana.
El panel con los integrantes que han brindado las palabras de bienvenida.
El encuentro de este año, celebrado en modalidad híbrida (presencial y en línea), titulado “Los desafíos de la Inteligencia Artificial en la Educación Superior: Calidad, Ética y Gobernanza”, se presenta como un evento central que cuenta principalmente con la participación de autoridades académicas y expertos internacionales en calidad de la educación superior. La gran mayoría de ellos asiste a la cumbre de manera virtual, desde toda América Latina y España, mientras que más de 150 han colmado en la primera jornada el auditorio del Edificio de Extensión de la Universidad de Antioquia, donde este jueves culminará el acto.
En el foro intervienen destacadas personalidades, como Rafael Puyol, presidente de UNIR y exrector de la Universidad Complutense de Madrid; Jairo Miguel Torres Oviedo, presidente de ASCUN y SUE; el padre Harold Castilla, rector de UNIMINUTO; Yarelis Lara, presidenta de la Red Colombiana de Posgrados y directora de Posgrados de la Universidad Simón Bolívar, Colombia; y Helberth Augusto Choachí, rector de la Universidad Pedagógica Nacional de Colombia, entre otros.
Interacción del recurso humano como esencia
“Desde la perspectiva de la calidad, la IA ofrece oportunidades significativas. Diversos informes destacan que, para fortalecer la toma de decisiones basadas en datos, en el ámbito de la investigación, la IA puede aportar elementos importantes desde la interacción con el recurso humano como esencia. El uso no regulado de la IA puede producir sesgos y afectar a derechos fundamentales”, señaló Héctor Iván García, rector de la Universidad de Antioquia, durante las palabras de bienvenida al seminario.
Héctor Iván García, rector de la Universidad de Antioquia.
El rector aseguró que, “en el ámbito universitario, estos riesgos obligan a reforzar la ética. Las instituciones deben adquirir políticas claras, porque esto no solo tiene influencia directa en las decisiones sobre la calidad académica. En la Universidad de Antioquia asumimos estos retos desde una visión integral, auspiciando una reflexión ética de las tecnologías emergentes. Esa es nuestra condición como universidad pública. Confiamos en que este cuarto seminario internacional será un espacio propicio para la reflexión colectiva y, en definitiva, para que contribuya a mejorar la calidad de las instituciones latinoamericanas”.
Martha Elena Hernández Duarte, subdirectora de Aseguramiento de la Calidad del Ministerio de Educación Superior de Colombia, resaltó que “claramente deben aplicarse marcos regulatorios en el uso de la IA. Como país, hace un año presentamos la construcción de la política pública nacional sobre inteligencia artificial. Decidimos unirnos a una política pública nacional para generar la capacidad de la investigación, con el fin de impulsar la transformación social de Colombia”.
Acto seguido, afirmó: “Esta iniciativa tiene seis ejes estratégicos para implementar diferentes acciones y fortalecer los sistemas de aseguramiento de la calidad educativa. Dichos ejes identifican el fortalecimiento de mecanismos de gobernanza y principios éticos para el intercambio de uso de datos. Para poder construir esta política pública nacional nos apoyamos en la UNESCO y la OCDE. Llevamos sus instrucciones al contexto colombiano y sumamos a las instituciones de educación superior en este proceso. La IA no debe quedarse en un marco declaratorio. Para el aseguramiento de la calidad debe haber protocolos verificables. Un estándar iberoamericano de calidad permitiría avanzar hacia lenguajes comunes en materia de acreditación y aseguramiento de la calidad”.
El momento adecuado para plantear un debate muy necesario
Para Jairo Miguel Torres Oviedo, “el sistema de educación superior colombiano venía adoptando un modelo tradicional y rígido. Frente a los cambios del mundo actual, nos corresponde movernos. Eso implica relacionarnos con experiencias que permitan avanzar en la dirección correcta. Colombia ha venido haciendo esfuerzos importantes durante las últimas dos décadas para asegurar la calidad. En este sentido, hemos avanzado mucho en materia de aseguramiento de la calidad. Este es uno de los países que muestra más avances en la región”.
Manuel Herrera, director académico de Relaciones Internacionales de UNIR.
No obstante, señaló que “Colombia tiene determinadas complejidades. Hemos hecho esfuerzos autónomos, propios, y vamos en la dirección correcta, pero se requieren muchos esfuerzos más. Por ello, tenemos que plantear un debate. Desde la Asociación Colombiana de Universidades hemos elaborado un documento que se titula ‘Educación superior: una apuesta intergeneracional por Colombia’. En el mismo se señala que reconocemos los avances relevantes en la última década, como el crecimiento sostenido de la matrícula, la expansión territorial de la oferta, y un avance para cerrar brechas sociales y territoriales. Esta apuesta debe continuar independientemente de quien gobierne en los próximos años”.
Torres destacó también los enormes desafíos que hay por delante, como la mejora de la cobertura. Dijo, además, que “hay que consolidar un marco regulatorio para la educación terciaria, reducir sesgos estructurales y fortalecer un modelo de aseguramiento de la calidad. A eso se suman las tensiones financieras y las dificultades para asegurar la gobernanza. La educación debe contribuir a la formación ciudadana. Se requiere una nueva gobernanza intersectorial. La propuesta es una ampliación de cobertura con calidad en la educación superior. Proponemos a quienes nos gobiernen reflexionar sobre estos puntos: ¿Cómo lograr que más estudiantes accedan a la educación superior? ¿Cómo elevar la calidad de las universidades? ¿Cómo lograr que el aporte de las universidades sea más visible para la sociedad, y cómo garantizar el equilibrio armónico entre autonomía universitaria y rendición de cuentas? Hay que fortalecer la internacionalización como política de Estado y avanzar en la transformación del sector. Se trata de una apuesta de país”.
Doctor Jairo Torres Oviedo.
En palabras de Lorenzo Portocarrero, director ejecutivo de ACIET, “en la actualidad hay 305 instituciones de educación superior en Colombia, de las cuales 89 son universidades. De estas últimas, 34 son públicas. Esto demuestra que hay un sistema mixto de educación superior. El sistema en la educación superior tiene más de 2.500.000 estudiantes, que corresponden al 57% de la cobertura. Pero hay más de cuatro millones de personas que podrían estudiar y no lo hacen. Es decir, el 43% se estaría quedando fuera de las universidades. Las instituciones de educación superior pública no deberían tener problemas de caja, y con las fuentes de recursos permanentes. El tema de financiación, de gobernanza y de calidad son sumamente importantes. También la regionalización de la educación”.
Rediseño del sistema universitario
Andrés Eduardo Vásquez, gerente general del FODESEP, subrayó durante su intervención que “atravesamos un momento que definitivamente implica un cambio de reglas. Nos encontramos en un escenario geopolítico muy fuerte, que invita a hacer profundas reflexiones. No solo hay que hablar de IA generativa, sino que surgen otras preguntas: ¿Qué significa calidad cuando la universidad comparte espacio con máquinas? Con la irrupción de la IA generativa, se obliga a la capacidad de gobernar con decisiones automatizadas. Si una universidad no tiene gobernanza de datos, ¿tiene realmente gobernanza académica? ¿Estamos acreditando el aprendizaje? Sin duda, hay que rediseñar el sistema”.
Una imagen del auditorio abarrotado.
Asimismo, planteó otras preguntas: ¿Qué vamos a regular, el uso de la IA o la responsabilidad institucional sobre el proceso? ¿Qué es más peligroso, que la IA exista o que la universidad la adopte sin reglas? ¿Por qué no pensamos que la IA no reemplazará al docente, pero sí reemplazará el estilo de docencia? Entonces, ¿qué competencias docentes estamos formando para que ellos usen la IA? La IA no entra a una universidad como a una biblioteca virtual, entra como un sistema nervioso. El reto es determinar quién responde cuando un algoritmo sugiere y una persona aprueba. Debemos plantear la ética, la gobernanza y la calidad como ejes transversales”.
Desde la óptica de Manuel Herrera, director académico de Relaciones Internacionales de UNIR y uno de los principales artífices del ciclo, “en este seminario se plantean diversos interrogantes que los expertos internacionales intentarán responder. UNIR ha hecho de la calidad su baluarte. Tenemos aquí, entre otros, a Rafael Puyol, presidente de nuestra universidad, y a Ignacio Hierro, director de Calidad. En estos momentos nos planteamos el papel de la IA y la acreditación. El debate de la IA me recuerda al que existió en el siglo XIX en torno a la máquina de vapor, con sus adherentes y detractores. Hoy la IA marca un antes y un después. Es conveniente preguntarnos, por ejemplo, qué papel marcará la IA en la docencia. Y qué vamos a hacer con la IA en el ámbito de la investigación. El sociólogo Norbert Elias planteaba la fragmentación entre lo humano y lo técnico. El desafío pasa por reconducir lo técnico a lo humano”.
Herrera cree que “la IA nos permitirá más tiempo libre para disfrutar de esa maravilla de la existencia. El tiempo se nos agota y en más de una ocasión no lo valoramos. Espero que cuando termine el seminario, no solo aprendamos sobre conceptos claves de la IA. Espero que hayamos hecho amigos, algo que la IA no puede conseguir. Al margen de ello, tengo claro que las universidades o se adaptan a los cambios que nos demanda la sociedad del siglo XXI u otros agentes y otras instituciones formativas nos sustituirán. O adquirimos esa agilidad interna y externa, o sobrevivirá quien mejor se adapte”, dijo.
Estándares de calidad en la era de la IA en la educación superior
Durante el primer día de debate, en el transcurso de diversas sesiones, los expertos intercambiaron sus visiones sobre cuestiones como las ‘Políticas, marcos normativos y estándares de calidad en la era de la inteligencia artificial en la educación superior’; y también sobre la ‘Transformación pedagógica, evaluación y competencias docentes ante la integración de la inteligencia artificial’. Otro de los paneles más trascendentes fue el de ‘Ética, responsabilidad y transformación de las universidades ante la irrupción de la inteligencia artificial generativa’,
Rafael Puyol, presidente de UNIR.
Rafael Puyol, que presidió una de las mesas, señaló que “al hablar de regulación y de calidad, conviene formular algunas consideraciones generales. La regulación de la IA en la educación superior está en revolución permanente. En materia regulatoria, hay documentos que merecen destacarse, como los principios sobre IA de la OEA y otros de la UNESCO. La UE cuenta con una ley que entró en vigor en 2024. También se han planteado ciertos marcos regulatorios en Estados Unidos. En América Latina se proponen marcos institucionales, como el caso de Chile y Argentina. Y algunas universidades han establecido marcos específicos y propios. La de Standford, la de Cambridge, Toronto y la Nacional de Singapur son algunas de ellas. En España hay intentos que merecen destacarse, como el de la Politécnica de Madrid. Y UNIR desarrolló un código ético hace unos años. También merece citarse el Tecnológico de Monterrey y a la Universidad de Chile”.
Por otra parte, Puyol destacó que “regular ayuda a establecer estándares de seguridad. Debe existir una responsabilidad legal cuando la IA causa daños. Es necesario definir quién responde a la regulación. Merecen citarse aspectos esenciales como la transparencia y confianza pública: la existencia de un marco ético aumenta la confianza en el uso de las tecnologías. También hay otras cuestiones muy necesarias como la prevención de abusos de poder”, afirmó.
Lorenzo Portocarrero, director ejecutivo de ACIET.
A continuación, Francisco García Pascual, secretario general de Universidades de España, dijo que los avances disruptivos afectan a la economía, a las relaciones sociales de producción y a la educación, entre otros ámbitos. “No podemos parar el impacto de la IA generativa en la educación. Las universidades deben adaptarse a ello. Primero surgió internet, después las redes sociales, y ahora la IA. Pero ya asoma la revolución cuántica a la vuelta de la esquina. Todo ello abre posibilidades, aunque la tendencia debe contemplarse desde una mirada crítica y con planteamientos éticos. No podemos suplantar a los protagonistas de la vida universitaria, pero tenemos un compromiso ético para regular esta disrupción tecnológica”.
García Pascual añadió que “la irrupción de la IA es imparable en nuestro mundo educativo. Necesitamos códigos éticos para reformular sus condiciones formativas en el aula. No queremos estudiantes autómatas: hemos de ver un uso ético e inteligente para contribuir a la sociedad, y poner límites al plagio y al fraude académico”.
Durante la lectura de su lección magistral, titulada ‘la Transformación Digital: Hacia la gobernanza de datos e inteligencia artificial para la gestión universitaria’, Gina Paola Maestre Góngora, investigadora senior de la Universidad de Antioquia, afirmó: “Tenemos un reto muy interesante por delante: cómo se mide la disrupción en ciertos sectores. La educación es uno de los que presenta mayores posibilidades. No se trata solo de tecnología, sino de saber cómo capturamos valor y a quién le generamos valor en el sector educativo. Pero la industria tecnológica avanza mucho más rápido que la capacidad de reacción en las universidades”.
Foto institucional en la Universidad de Antioquia.
“La IA no es mágica: si la alimentamos con basura, sale basura”
Finalmente, Maestre Góngora señaló que “la IA no es mágica, no reemplazará a los profesores ni quitará al personal administrativo. Tampoco le podemos entregar el poder a una máquina: si alimentamos el modelo con basura, sale basura. Debemos tener en cuenta que la IA es el motor, pero los datos gobernados son el combustible. El concepto de gobernanza de datos está muy subestimado, pero es fundamental: más que dejar el poder a la IA, tenemos que interpretar cómo la IA puede potenciar la inteligencia organizacional”.
Helberth Augusto Choachí, rector de la Universidad Pedagógica Nacional de Colombia.
La jornada transcurrió con otras mesas y sesiones posteriores, en las que intervinieron -entre otros- Helberth Augusto Choachí, rector de la Universidad Pedagógica Nacional de Colombia; Daniel Burgos, vicerrector de Proyectos Internacionales de UNIR, y Carmen Elena Aya Vejano, directora de Calidad de la Fundación Universitaria Internacional de La Rioja – UNIR en Colombia.
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