¿Puede la arqueometría revelar las creencias del pasado? Así reconstruye la ciencia la historia de las religiones

El estudio científico de restos humanos permite reconstruir migraciones, dietas y relaciones sociales. Combinado con la arqueología, también ofrece pistas para comprender cómo se extendieron y transformaron las creencias religiosas en las sociedades del pasado.

Las creencias religiosas no fosilizan.Descubre nuestros estudios de Humanidades

La arqueometría nos permite saber cuándo vivió una persona, de dónde procedía o qué comía. Pero ¿puede ayudarnos también a comprender algo mucho más intangible, como las creencias religiosas de una sociedad?

La respuesta es sí, aunque con un matiz importante. La arqueometría no puede leer los pensamientos de quienes vivieron hace siglos, pero sí analizar las huellas materiales que dejaron sus creencias. Cuando esos datos científicos se combinan con la arqueología y la historia, es posible reconstruir procesos culturales que, de otro modo, pasarían desapercibidos.

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Un magnífico ejemplo procede de Vilna, en Lituania. Durante siglos, este país ha ocupado un lugar singular en la historia de Europa. Fue el último Estado europeo en adoptar oficialmente el cristianismo, un acontecimiento que tuvo lugar en 1387, cuando el gran duque Jogaila impulsó el bautismo oficial del país.

Podría parecer, por tanto, que antes de esa fecha la población era mayoritariamente pagana y que el cristianismo llegó de forma relativamente brusca. Sin embargo, la arqueología cuenta una historia mucho más compleja.

Un cementerio que cambia la historia

Durante ocho años de excavaciones en el casco histórico de Vilna, los arqueólogos investigaron el cementerio medieval de Bokšto. Allí aparecieron más de quinientas tumbas pertenecientes a una comunidad que utilizó este espacio entre la segunda mitad del siglo XIII y finales del XIV, es decir, cuando Lituania todavía no se había convertido oficialmente al cristianismo.

Lo primero que llamó la atención fue la forma de los enterramientos. Mientras que la tradición funeraria pagana lituana practicaba mayoritariamente la cremación, los individuos de Bokšto habían sido inhumados siguiendo un ritual claramente cristiano: enterrados en posición supina y orientados de este a oeste.

A ello se sumaba la presencia de cruces y enkolpions, pequeños relicarios o colgantes devocionales propios de la tradición ortodoxa, así como una notable escasez de ajuares funerarios, otro rasgo característico de los enterramientos cristianos.

Cuando la arqueometría aporta nuevas respuestas

Sin embargo, la verdadera aportación del estudio llegó cuando entró en juego la arqueometría. Los investigadores aplicaron diferentes análisis isotópicos a los restos humanos para reconstruir aspectos de la vida de estas personas que resultan invisibles a simple vista.

Los isótopos de carbono y nitrógeno permitieron conocer su alimentación a lo largo de la vida. Los de estroncio y oxígeno, conservados en el esmalte dental, ayudaron a determinar dónde habían pasado su infancia.

Gracias a esta combinación de técnicas fue posible identificar un dato especialmente significativo: muchos de los hombres enterrados en Bokšto no habían nacido en Vilna. Algunos procedían probablemente de territorios situados al sureste y habrían llegado a la ciudad como comerciantes, artesanos o integrantes de comunidades cristianas orientales.

En cambio, muchas de las mujeres analizadas sí parecían haber nacido en la región. La combinación entre procedencia geográfica, sexo biológico y prácticas funerarias permitió plantear nuevas hipótesis sobre la expansión del cristianismo en la zona.

Las creencias también dejan huellas

Si algunos de aquellos hombres eran inmigrantes cristianos y muchas de las mujeres eran originarias de la región, cabe plantear que parte de la expansión inicial del cristianismo no se produjera exclusivamente mediante conversiones masivas impulsadas por el poder político, sino también a través de matrimonios mixtos y procesos de integración social.

Algunas mujeres fueron enterradas siguiendo el ritual cristiano, aunque conservaban adornos personales relacionados con tradiciones locales o elementos culturales anteriores. La conversión religiosa, por tanto, no habría implicado necesariamente una ruptura inmediata con todas las costumbres previas.

Este matiz resulta especialmente relevante. Los cambios religiosos no siempre se producen de manera repentina ni sustituyen automáticamente unas prácticas culturales por otras. Pueden desarrollarse mediante procesos graduales de convivencia, adaptación e intercambio entre comunidades.

La arqueometría no demuestra directamente que una persona creyera en una religión determinada. Lo que sí puede revelar es cómo vivía, de dónde procedía, con quién se relacionaba y en qué contexto fue enterrada.

Cuando esa información coincide con la evidencia arqueológica, es posible reconstruir procesos de transformación religiosa con un grado de detalle difícilmente imaginable hace apenas unas décadas.

Una Vilna medieval más cosmopolita de lo esperado

Los resultados también modifican nuestra visión de la propia Vilna medieval. Lejos de ser una ciudad aislada y exclusivamente pagana, parece haber funcionado como un importante punto de encuentro entre diferentes culturas, lenguas y confesiones religiosas.

Las conexiones con el mundo bizantino y con los principados de la Rus quedan reflejadas tanto en los objetos recuperados como en el origen geográfico atribuido a algunos de sus habitantes.

Incluso la dieta proporciona pistas sobre estos desplazamientos. El estudio de uno de los individuos reveló que durante su infancia había consumido mijo de forma habitual, un cultivo poco compatible con las condiciones climáticas de Lituania durante ese periodo.

Este pequeño detalle, identificado mediante análisis isotópicos, reforzó la hipótesis de que aquella persona había crecido en regiones más meridionales antes de trasladarse hacia el norte. La alimentación se convierte así en otra fuente de información para reconstruir movimientos humanos ocurridos hace siglos.

Mucho más que fechar objetos

El estudio de Bokšto demuestra que la arqueometría no se limita a fechar materiales o identificar sustancias. Su verdadero potencial reside en conectar múltiples líneas de evidencia para responder preguntas históricas cada vez más complejas.

Las creencias religiosas no fosilizan. Tampoco dejan una firma química que pueda medirse directamente en un laboratorio. Por eso, cualquier interpretación sobre ellas exige combinar los resultados científicos con su contexto histórico y arqueológico.

Sin embargo, las decisiones que toman las personas influidas por esas creencias sí pueden dejar un rastro material: cómo entierran a sus muertos, qué objetos los acompañan, con quién forman una familia, qué alimentos consumen o cómo se desplazan entre diferentes territorios.

Es precisamente ese rastro el que la arqueometría ayuda a identificar e interpretar. Al combinar ciencias naturales, arqueología e historia, esta disciplina permite acercarse no solo a cómo vivieron las sociedades del pasado, sino también a procesos culturales tan complejos como las migraciones, la integración entre comunidades o la transformación de las religiones.

El caso de Vilna muestra, en definitiva, que la ciencia no puede decirnos exactamente qué pensaban quienes vivieron hace setecientos años. Sin embargo sí puede recuperar indicios que, unidos entre sí, permiten reconstruir con mucha mayor precisión cómo cambiaron sus sociedades y creencias.

Referencia bibliográficas

Motuzaitė Matuzevičiūtė, G., Jonaitis, R., Kaplūnaitė, I., et al. (2026). Multiproxy analysis reveals migration and potential origins of the first Christians in medieval Vilnius. Antiquity, 1-17. https://doi.org/10.15184/aqy.2026.10389

(*) Inmaculada Delage González. Licenciada en Historia y Doctora en arqueología, ha participado en varias excavaciones en España, Italia y Egipto. Forma parte de los equipos de excavación de las ciudades romanas de Los Bañales, Santa Cruz de Eslava y el Templo de Millones de Años.

 

 

  • Facultad de Ciencias de la Educación y Humanidades

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