Empresa o emprendimiento, las claves para construir tu futuro profesional en un mercado laboral cada vez más complejo

Foro UNIR mostró que empleo y emprendimiento pueden complementarse, y destacó la marca personal, las habilidades humanas y el equilibrio emocional como cuestiones esenciales para decidir, validar ideas y afrontar la incertidumbre.

Jorge Heili, con Fabiola Morán Castanedo y Jorge Iparraguirre en el estudio de UNIR.Descubre nuestros estudios de Empresa

Los 7 puntos clave del Foro UNIR

  1. Empresa y emprendimiento pueden complementarse: La trayectoria profesional no tiene que quedar limitada a una sola elección. Es posible crecer dentro de una organización, emprender más adelante o mantener temporalmente ambos caminos mientras se valida una idea.
  2. Cambiar de rumbo no significa empezar desde cero: La experiencia, los errores, los contactos y las habilidades adquiridas forman un patrimonio profesional transferible. Todo ese aprendizaje puede ponerse al servicio de un nuevo empleo o de un proyecto propio.
  3. Las ideas deben validarse con clientes reales: El entusiasmo personal y la aprobación del entorno cercano no demuestran que exista mercado. Conviene probar un producto mínimo viable, escuchar comentarios honestos y corregir la propuesta antes de realizar grandes inversiones.
  4. La marca personal genera confianza y oportunidades: Un perfil coherente debe comunicar qué problemas resuelve el profesional, qué lo diferencia y a quién puede ayudar. LinkedIn permite mostrar conocimientos, resultados, aprendizajes y valores sin necesidad de convertirse en influencer.
  5. Las habilidades humanas ganan peso ante la IA: La inteligencia artificial puede ordenar información y automatizar tareas, pero no reemplaza el criterio, la empatía o la escucha auténtica. Estas competencias deben entrenarse para mejorar la empleabilidad y el liderazgo.
  6. Emprender exige preparación emocional y económica: La autonomía convive con la incertidumbre, la soledad y la presión financiera. Disponer de recursos para los primeros meses y contar con acompañamiento permite decidir sin que cada dificultad se transforme en una emergencia.
  7. El talento necesita constancia, comunicación y acción: Reconocer las fortalezas ayuda a construir una propuesta diferencial, pero no basta con tener capacidad. Es necesario ejecutar, comunicar el valor aportado y sostener las decisiones mientras se observan los resultados del mercado.
Certificado en Competencias Emprendedoras

Elegir entre desarrollar una carrera en una empresa o levantar un proyecto propio no exige abrazar dos mundos incompatibles. El Foro UNIR ‘Descubre tu camino: ¿trabajar para una empresa o crear la tuya?’, celebrado durante dos jornadas, planteó una respuesta práctica: ambos itinerarios pueden sucederse, complementarse e incluso convivir.

La decisión requiere autoconocimiento, lectura del mercado, una propuesta de valor reconocible y preparación emocional. Y, tanto para progresar por cuenta ajena como para emprender, hay una condición común: convertir la motivación en acciones contrastadas, sostenibles y constantes.

El encuentro, moderado por el director de Foro UNIR, Jorge Heili, reunió a Fabiola Morán Castanedo, especialista en LinkedIn y marca personal; Jorge Iparraguirre, consultor y estratega de negocio; Alfonso de Cabo, asesor, economista y coach del Certificado en Competencias Emprendedoras de UNIR; y Esther Martínez Requena, formadora corporativa en habilidades blandas y bienestar, experta en orientación laboral y coach del Certificado en Competencias para el Empleo de UNIR. Morán e Iparraguirre participaron en las dos sesiones; De Cabo y Martínez intervinieron en la primera.

La primera idea que lanzó el foro fue que cambiar de rumbo no significa empezar desde cero. La experiencia, los errores, los conocimientos, los contactos y las capacidades personales forman una mochila profesional que acompaña cualquier transición. Morán explicó durante el primer día que ella misma había pasado de trabajar en compañías como Telefónica y Procter & Gamble a emprender. La diferencia decisiva de su último intento fue pedir acompañamiento, acercarse a una comunidad y sustituir la pretensión de tener todas las respuestas por mejores herramientas y criterio.

“Cuando cambiamos de rumbo parece que empezamos de cero, pero nunca empezamos de cero”, afirmó Morán en la primera jornada. Ese patrimonio profesional debe traducirse en una propuesta de valor: qué problemas sabe resolver una persona, qué la distingue y por qué deberían elegirla.

La especialista invitó a pasar de la motivación a la determinación y a preguntarse qué permanecería si mañana desaparecieran el empleo o la empresa. Su respuesta apuntó a los talentos, las fortalezas, el criterio y las habilidades humanas.

Fabiola Morán Castanedo, especialista en LinkedIn y marca personal.

Empleo y emprendimiento: dos caminos que pueden complementarse

Iparraguirre rechazó la idea de dos opciones necesariamente enfrentadas. Una trayectoria profesional puede incluir etapas dentro de organizaciones y otras de emprendimiento, o permitir una transición gradual entre ambas. De hecho, conservar durante un tiempo una fuente de ingresos reduce la presión sobre el proyecto naciente. “Cuando vas a lanzar algo, procura que en una primera fase no sea aquello de lo que dependes para vivir”, recomendó durante el primer día, apoyándose en 25 años de experiencia y en dos ruinas empresariales.

Emprender mientras se mantiene el empleo duplica jornadas y exige límites claros, pero también permite validar sin convertir cada decisión en una urgencia financiera. En la segunda sesión, el consultor aconsejó hablar con la empresa con honestidad: en algunos casos, el antiguo empleador puede transformarse en el primer cliente externo. La compatibilidad dependerá de la actividad, de las obligaciones contractuales y de una separación transparente del tiempo y los intereses, no de ocultar el proyecto.

Antes de renunciar, De Cabo aconsejó contrastar la idea con otras personas y someterla a un proceso ordenado de validación. “Hay que aplicar una metodología para no lanzarse a la piscina sin saber si tiene agua”, advirtió durante la primera jornada. Ni el entusiasmo ni un plan escrito bastan por sí solos: conviene conversar con asesores experimentados, estudiar las necesidades reales del público y calcular los recursos requeridos para atravesar los primeros meses.

También recomendó formar equipos complementarios. Quien domina el producto quizá no sepa venderlo, comunicarlo o buscar financiación, pero puede incorporar a alguien que sí posea esas capacidades. “Si quieres ir rápido, ve solo; si quieres llegar lejos, ve acompañado”, recordó De Cabo. El acompañamiento no elimina el riesgo, pero mejora la calidad de las decisiones y evita que la persona emprendedora confunda autosuficiencia con fortaleza.

Alfonso de Cabo, asesor, economista y coach del Certificado en Competencias Emprendedoras de UNIR.

Validar una idea antes de convertirla en negocio

La validación fue uno de los grandes consensos. Iparraguirre propuso comenzar con un producto mínimo viable, probarlo con público objetivo real y reservar soporte económico durante los primeros meses. Familiares y amigos pueden ofrecer ánimo, pero no siempre una evaluación útil.

Morán coincidió en que la respuesta debe buscarse entre clientes capaces de aportar comentarios honestos. “No hay que aferrarse a nuestras ideas; hay que dejarlas crecer”, señaló durante el primer día.

La constancia, por tanto, no consiste en repetir indefinidamente lo que no funciona. Significa sostener una hipótesis mientras se recogen datos, se corrige el producto y se observa si existe demanda. “Lanza tu producto con una versión que esté bien y vete recalculando y madurándolo con el tiempo”, aconsejó Morán en la segunda jornada. Probar nichos, presentaciones y segmentos con inversiones pequeñas permite descubrir oportunidades que el diseño inicial no había previsto.

Iparraguirre añadió que una de las pruebas más difíciles es mantener una decisión cuando los resultados no llegan con la rapidez esperada. Para no confundir perseverancia con obstinación, propuso regresar a la coherencia entre la persona, el proyecto y el estilo de vida deseado. “Todo el camino recorrido no servirá de nada si, por soledad, incertidumbre o miedo, lo echas todo al traste”, sostuvo en el segundo día. Pero también hay que saber detenerse cuando las evidencias desmienten el modelo.

Jorge Iparraguirre, consultor y estratega de negocio.

El emprendimiento social exige el mismo rigor. Iparraguirre alertó de que depender de subvenciones dificulta profesionalizar y sostener las iniciativas. Su primera pregunta para esos proyectos sería cómo monetizar su actividad sin perder el propósito. Generar ingresos no contradice el impacto social: permite cuidar a quienes lideran la organización, dedicarle tiempo y mantener la ayuda cuando cambian las prioridades de la Administración.

Marca personal y habilidades humanas frente a la IA

El segundo día se centró en construir una marca personal capaz de generar confianza y oportunidades. Morán definió cinco claves: elegir un territorio temático, construir una identidad con criterio, optimizar el perfil, convertir el talento en bandera y crear una red con intención. “La marca personal es lo que la gente dice de ti cuando tú no estás”, resumió. No equivale a ser influencer, sino a alinear reputación, valores, experiencia e imagen con una aportación reconocible.

En LinkedIn, aconsejó completar el perfil, cuidar la fotografía, aprovechar el titular y narrar en el apartado ‘Acerca de’ una historia conectada con el problema que se resuelve. El contenido útil y duradero, las conversaciones de calidad y la coherencia temática pesan más que las métricas de vanidad. La red debe incluir referentes, clientes potenciales y también competidores que compartan público. “El objetivo de una marca personal es generar confianza para crear oportunidades”, explicó Morán durante la sesión práctica.

La inteligencia artificial puede ayudar a ordenar ideas, explorar necesidades del cliente o vencer el folio en blanco, pero no debe sustituir el criterio. La autenticidad adquiere más valor cuando cualquiera puede producir textos correctos en segundos. La recomendación fue utilizar estas herramientas para dialogar y revisar, y después reescribir hasta que la voz, la experiencia y la promesa profesional pertenezcan realmente a quien firma el contenido.

Para Martínez, la IA tampoco debe contemplarse únicamente como una amenaza laboral. La adaptación pasa por aprender a utilizarla y reforzar aquello que no automatiza con facilidad: escucha, empatía, comunicación, colaboración y gestión emocional. “Las habilidades blandas parecen innatas, pero también tenemos que entrenarlas”, afirmó el primer día. Escuchar de verdad, en vez de preparar la respuesta mientras el otro habla, puede determinar tanto una entrevista como el desempeño de un futuro responsable de equipo.

“Uno de los errores más comunes es creer que sabemos cómo funciona el mercado laboral”, añadió Martínez. Quien lleva diez o quince años en una organización puede partir de una imagen desactualizada al buscar nuevas oportunidades.

Antes de cambiar conviene investigar puestos, competencias demandadas y códigos de selección, definir una estrategia y demostrar que las habilidades propias encajan con las necesidades concretas de la empresa.

Esther Martínez Requena, formadora corporativa en habilidades blandas y bienestar, experta en orientación laboral y coach del Certificado en Competencias para el Empleo de UNIR.

Talento, equilibrio emocional y capacidad para decidir

La iniciativa y la autonomía completan ese perfil. Iparraguirre las situó entre las cualidades más valiosas para crecer dentro de una compañía: un profesional resolutivo no espera instrucciones constantes.

En el emprendimiento, esa autonomía tiene una contrapartida exigente. “Nadie te habla de la soledad, de la frustración, de los fracasos ni de esas noches sin dormir”, reconoció durante el segundo día del foro. El plan de negocio importa, pero no enseña a gestionar el miedo cuando hay que pagar nóminas.

Su experiencia le llevó a describir el emprendimiento como un equilibrio entre emociones, incertidumbre y reinvención. A ese aprendizaje lo llamó, con ironía, su “Universidad del emprendlibrio”. Allí situó cinco conceptos: coherencia entre persona y proyecto, compromiso, creatividad para diferenciarse, constancia para sostener el camino y comunicación para existir ante el mercado. Al ordenarlos se construye confianza y se reduce el caos de ideas, clientes y decisiones que acompañan al negocio.

Morán vinculó esa coherencia con el talento. Recomendó preguntar a colegas, clientes o responsables en qué aporta valor cada persona y observar qué actividades le proporcionan energía. La formación y el esfuerzo siguen siendo imprescindibles, pero trabajar desde las capacidades dominantes facilita alcanzar la excelencia. “Convierte tu talento en tu bandera: tu ventaja competitiva está ahí”, defendió en la segunda sesión. La vulnerabilidad, bien entendida, también permite mostrar el proceso y no solo el premio final.

Para conciliar el proyecto con las relaciones personales, ambos expertos pidieron conversaciones explícitas. Morán contó que, al emprender, acordó con su marido el apoyo emocional y familiar que necesitaría durante una etapa sin monetización garantizada.

Iparraguirre admitió que comenzar a los 24 años le costó parejas y amistades. El foro evitó así romantizar la libertad emprendedora: elegir horarios y decisiones no elimina el sacrificio, la responsabilidad ni el efecto sobre el entorno cercano.

La conclusión de las dos jornadas fue que no existe una respuesta universal a la hora de elegir entre empresa y emprendimiento. Conocerse, investigar el mercado, entrenar las habilidades humanas, comunicar una propuesta auténtica, validar con clientes y proteger un margen económico reduce la improvisación.

El empleo puede ser una plataforma de crecimiento o el puente hacia un negocio; emprender puede ofrecer autonomía, pero exige equilibrio emocional y constancia. En ambos caminos, avanzar consiste en aprender, pedir acompañamiento y actuar sin traicionar el proyecto de vida que se quiere construir.

Los mensajes principales de los expertos

Fabiola Morán Castanedo:

  • “Cuando cambiamos de rumbo parece que empezamos de cero, pero nunca empezamos de cero”.
  • “El objetivo de una marca personal es generar confianza para crear oportunidades”.

Jorge Iparraguirre:

  • “Cuando vas a lanzar algo, procura que en una primera fase no sea aquello de lo que dependes para vivir”.
  • “Nadie te habla de la soledad, de la frustración, de los fracasos ni de esas noches sin dormir”.

Alfonso de Cabo:

  • “Hay que aplicar una metodología para no lanzarse a la piscina sin saber si tiene agua”.
  • “Si quieres ir rápido, ve solo; si quieres llegar lejos, ve acompañado”.

Esther Martínez Requena:

  • “Las habilidades blandas parecen innatas, pero también tenemos que entrenarlas”.
  • “Uno de los errores más comunes es creer que sabemos cómo funciona el mercado laboral”.
  • Facultad de Economía y Empresa

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