UNIR Revista
El cine de terror ya no es un género marginal. Expertas del ámbito académico, crítico e institucional analizan en Foro UNIR por qué conecta con los miedos sociales, crea comunidad y se ha convertido en uno de los lenguajes más vivos del sector audiovisual actual.

Los 7 puntos claves del Foro UNIR
- El cine de terror como espejo social: El cine fantástico refleja los miedos colectivos de cada época mediante metáforas que permiten analizar crisis políticas, tecnológicas y culturales desde una perspectiva simbólica.
- La fuerza de la experiencia colectiva: El terror se vive de forma más intensa en comunidad, donde la reacción del público forma parte esencial del relato cinematográfico.
- El Festival de Sitges como plataforma global: Después de casi 60 años de vida, Sitges se ha consolidado como el principal escaparate mundial del cine fantástico y un espacio clave para descubrir nuevos talentos.
- La importancia del fenómeno fan: La fidelidad del público genera comunidades sólidas que sostienen el género más allá de las modas.
- El reto de la igualdad de género: La baja representación histórica de mujeres directoras ha impulsado iniciativas como WomanInFan para corregir desigualdades estructurales.
- Nuevos formatos y narrativas: El cine de terror se adapta con facilidad a series, plataformas y experiencias inmersivas sin perder su identidad.
- El papel de la universidad y la crítica: La formación y el análisis crítico son fundamentales para reconocer el valor histórico y cultural del cine fantástico.
El cine de terror atraviesa una etapa de consolidación cultural, industrial y académica que lo sitúa muy lejos del estigma de género menor que lo acompañó durante décadas. Hoy, el cine fantástico se reivindica como un espacio privilegiado para la reflexión social, la experimentación narrativa y la conexión emocional con el público.
Así quedó patente en el Foro UNIR ‘Festival de Sitges: por qué fascina el cine de terror’, un encuentro que abordó las razones profundas de esa atracción y el papel decisivo del Festival Internacional de Cine Fantástico de Cataluña como epicentro mundial del género.
El foro contó con la participación de Lucía Tello, directora académica del Máster Universitario en Estudios Avanzados en Cinematografía de UNIR; Mónica García Massagué, directora de la Fundación Sitges Festival Internacional de Cine de Cataluña; y Marta Medina del Valle, crítica de cine y documentalista. La sesión estuvo moderada por Ana Gugel, periodista y presentadora de los Foros UNIR, que condujo el diálogo entre las ponentes y las preguntas del público conectado desde distintos países.
Desde el inicio del encuentro se subrayó que el cine de terror posee una capacidad singular para dialogar con la realidad social. “Es un tipo de cine que ha sido injustamente denostado, pese a haber demostrado una enorme fortaleza a lo largo de las décadas”, señaló Lucía Tello.
Para la docente de UNIR, el cine fantástico es uno de los géneros que mejor sabe articular una crítica social profunda y plantear preguntas incómodas sobre el presente. “No es un cine sencillo: exige una lectura más compleja y, precisamente por eso, es tan rico”, afirmó.

Fenómeno fan
Esa complejidad no ha impedido que el terror construya una de las comunidades más fieles del panorama audiovisual. El fenómeno fan, su enorme penetración social y su capacidad para funcionar incluso con presupuestos ajustados explican, en parte, su vigencia. “Es un cine versátil, capaz de adaptarse a los cambios sociales y tecnológicos sin perder identidad”, apuntó Tello, que destacó cómo el género adopta múltiples formas —del terror psicológico a la distopía— para ofrecer una radiografía del mundo contemporáneo.
El Festival de Sitges se ha convertido en uno de los grandes termómetros de esa vitalidad. Mónica García Massagué recordó que se trata del primer festival del mundo dedicado íntegramente al cine fantástico y que se aproxima a su 60ª edición. “Fue una apuesta pionera por un género que entonces no gozaba de reconocimiento”, explicó. Con el paso del tiempo, Sitges ha logrado consolidarse como una plataforma imprescindible para detectar tendencias, lanzar nuevos talentos y medir la respuesta del público.
Por sus pantallas han pasado figuras clave de la historia del cine, muchas de ellas cuando aún daban sus primeros pasos. “Basta con mirar los archivos del festival para encontrar a directores hoy consagrados en sus primeras visitas”, señaló García Massagué, subrayando el papel de Sitges como espacio de validación creativa. Para numerosos cineastas, el festival fue el lugar donde comprobaron, por primera vez, la reacción real del público ante sus propuestas.
Prueba de mercado
Esa relación directa con la audiencia es uno de los grandes valores del certamen. Con cerca de 185.000 espectadores durante 11 días, Sitges funciona como una auténtica prueba de mercado. “Es una experiencia que no se puede transmitir del todo”, reconoció su directora. “Hay una energía colectiva, una sensación de comunidad que convierte el visionado de las películas en algo casi ritual”.
La experiencia compartida fue también uno de los ejes del debate. Marta Medina del Valle destacó que el cine de terror alcanza su máxima intensidad en la sala. “Funciona mejor en la oscuridad, rodeado de desconocidos, en un entorno que no controlas”, explicó. Esa pérdida de confort, frente a la seguridad del hogar, intensifica el miedo y refuerza el impacto emocional del relato.

Desde una perspectiva histórica, la crítica recordó que el terror ha sido uno de los géneros más atentos a los conflictos de su tiempo. “Siempre ha atacado los problemas sociales, no de forma directa, sino a través de la metáfora”, señaló. Desde el expresionismo alemán hasta el cine de zombis o la ciencia ficción distópica, el fantástico ha canalizado miedos colectivos relacionados con la guerra, la tecnología o la alienación social.
Perspectiva histórica
Ejemplos como Nosferatu, El gabinete del doctor Caligari o Godzilla muestran cómo el terror ha dialogado con fenómenos históricos concretos, desde la peste hasta el pánico nuclear. En el cine contemporáneo, esa función se mantiene viva en relatos que abordan la ansiedad tecnológica, la crisis climática o la obsesión con el cuerpo y la juventud. “Las distopías que vemos hoy hablan de nuestra incapacidad para imaginar futuros utópicos”, apuntó Medina del Valle.
Uno de los bloques centrales del foro fue el análisis del papel de la mujer en el cine de terror. Mónica García Massagué explicó que el propio Festival de Sitges emprendió un ejercicio de autocrítica al constatar que, durante décadas, la presencia de directoras en su sección oficial era mínima. “No llegábamos ni al 6%”, recordó. Ese dato evidenciaba un problema estructural de la industria, más que una falta de talento.

De ese diagnóstico surgió el programa WomanInFan, una iniciativa que trabaja en cinco líneas estratégicas: visibilidad histórica, concienciación, formación, producción y creación de redes. El objetivo es corregir una desigualdad persistente y generar condiciones reales de acceso. “Existe un desencuentro entre una industria que no confía en las mujeres para liderar proyectos de género y unas creadoras que a veces tampoco se sienten legitimadas para hacerlo”, explicó.
Los avances son visibles, aunque insuficientes. En algunas ediciones recientes, la participación femenina en sección oficial ha alcanzado cifras cercanas al 30%. Además, el programa ha generado una red internacional de cerca de 400 profesionales vinculadas al cine fantástico. “No se trata de crear espacios segregados, sino de garantizar igualdad de condiciones”, subrayó García Massagué.
Lucía Tello coincidió en que el principal obstáculo no es temático, sino cultural. “Parece que las mujeres solo pueden abordar ciertos asuntos”, reflexionó. Frente a esa visión reduccionista, defendió la diversidad de miradas individuales y la necesidad de integrar a las creadoras en la historia general del cine. “Lo que se pierde cuando no se da espacio a esas voces es una parte fundamental del imaginario colectivo”, afirmó.
Plataformas digitales y series
El debate también abordó el impacto de las plataformas digitales y el auge de las series. Aunque el terror ha encontrado en estos formatos un terreno fértil, García Massagué advirtió de una paradoja: el éxito del consumo individual no siempre se traduce en apoyo financiero al cine de género en salas. Aun así, coincidió con el resto de ponentes en que el fantástico es uno de los lenguajes más permeables a la experimentación narrativa y transmedia.
Desde el ámbito académico, Tello defendió la necesidad de devolver al cine de terror el lugar que le corresponde en la formación audiovisual. “Muchos de los grandes hitos estéticos de la historia del cine pertenecen al género fantástico”, recordó, citando movimientos como el expresionismo alemán o figuras clave como Roger Corman. Integrar estos referentes en los planes de estudio resulta esencial para comprender la evolución del lenguaje cinematográfico.
El foro se cerró con una mirada al futuro del género. Para Marta Medina del Valle, el cine de terror vive un momento especialmente fértil en contextos de crisis. “Cuando el mundo que conocemos se tambalea y no sabemos qué vendrá después, es el momento ideal para experimentar”, afirmó. Por su capacidad para viajar entre culturas y conectar con mitologías locales, el cine fantástico se presenta como una oportunidad creativa y profesional para nuevas generaciones de cineastas.
Los mensajes principales de las participantes
Lucía Tello:
- “El cine de terror es uno de los géneros más completos de la industria audiovisual, capaz de generar crítica social y una experiencia emocional única en la sala”.
- “La formación académica debe integrar el cine fantástico como parte esencial de la historia del cine y apostar por la diversidad de miradas autorales”.
Mónica García Massagué :
- “El Festival de Sitges es una plataforma única para el cine fantástico, con una capacidad excepcional para crear comunidad y detectar talento”.
- “Programas como WomanInFan trabajan para corregir la desigualdad estructural de género desde una perspectiva a largo plazo”.
Marta Medina del Valle :
- “El cine de terror ha sido históricamente un espacio de experimentación y metáfora social”.
- “En un contexto de crisis e incertidumbre, el género vive un momento especialmente fértil para nuevas voces y relatos arriesgados”.
- Facultad de Artes y Ciencias Sociales






