Celebración por partida doble de UNIR en Ecuador

Si ya de por sí la alegría, la emotividad y, por qué no, los nervios están presentes en toda Ceremonia alumni de UNIR en Ecuador que se precie, imagínense si es por partida doble. En este caso no hace falta echar a volar la imaginación, basta con revisar los comentarios e imágenes que proliferan estos días por las redes sociales para ser conscientes de lo que, durante dos tardes, se vivió en el Centro de convenciones Metropolitano Quito (CCMQ).

Un moderno recinto ubicado en la capital ecuatoriana donde, a lo largo de estas dos destacadas citas, se reunieron cientos de personas entre alumnos, familiares y profesores de UNIR. Su nexo de unión, la oportunidad de compartir unos momentos memorables que suponen el reconocimiento final a una trayectoria de meses. Un largo camino plagado de esfuerzo y superación personal para lograr la Maestría en alguna de las 51 titulaciones de UNIR que, en total, estuvieron representadas.

Estudiantes llegados de las 24 provincias del Ecuador disfrutaron de ambas ceremonias. La primera de ellas, el viernes 15 de marzo, acogió a numerosos alumni  de la Facultad de Empresa y Comunicación y de la Escuela Superior de Ingeniería y Tecnología (ESIT) de UNIR.

Tecnología que humaniza

“Sed merecedores de nuestra felicitación, de todos los profesores y familiares que os acompañan”, introdujo el director de la ESIT, Rubén González, en uno de los discursos vespertinos. “Estamos jubilosos; la alegría ante el hecho de alcanzar el éxito, gracias al compromiso que todos adquirimos al comienzo de vuestros estudios, nos permite sentir que el trabajo está bien hecho”, constató.

Además, animó a los presentes a ser “innovadores, flexibles, dinámicos y capaces de asumir riesgos, creativos y entusiastas” y a trabajar “para dar soluciones a pequeños problemas que pueden cambiar la calidad de vida”.

Por su parte, el decano de la Facultad de Empresa y Comunicación, Pablo Cardona, impartió la lección magistral titulada “El sentido del trabajo en la era digital”. En ella, disertó sobre el destacado papel de los denominados ‘millennials‘ en un presente y futuro empresarial marcado por una tecnología que “no nos robotiza, nos humaniza, porque a la persona le queda aquello que es más genuinamente humano”.

Porque si algo nos ha enseñado la historia es que la tecnología “desplaza a la persona de los trabajos menos humanos y cada vez  se generan más trabajos dignos que las personas pueden desarrollar”. Por eso, añadió, “las competencias más necesarias hoy son las interpersonales: saber escuchar, comprender, comunicar, ilusionar“. Y animó a los ‘millennials‘ recién egresados a “forzar a las empresas a dar un salto cualitativo en su humanización, ¿estáis decididos a ser verdaderos líderes del cambio?”, interpeló.

Desafío que recogió Tatiana Pamela Carvajal, alumna del Máster Universitario en Prevención de Riesgos Laborales (PRL), quien recordó a todos sus compañeros el hecho de ser “ganadores, no de lo que finaliza, sino de los retos que empiezan, esta fue nuestra etapa de entrenamiento, no el objetivo final, que es la intensa y permanente búsqueda de nuestra identidad y, desde ella, iniciar la lucha por aportar al desarrollo”.

De diamantes y veracidad

El sábado 16 de marzo el relevo lo tomaron los estudiantes que han cursado sus Maestrías en las Facultades de Educación, Ciencias de la Salud, Ciencias Sociales y Humanidades y Derecho. Juntos escucharon con suma atención la lección magistral del vicerrector de Doctorado, José Antonio Ibáñez-Martín, titulada “Persona humana: identidad y socialidad” y se emocionaron con las palabras de Renata Erika Chalá.

La alumna del Máster Universitario en Liderazgo y Dirección de Centros Educativos aseguró que “somos bendecidos al tener la oportunidad de alcanzar un logro más, al que debemos honrar realizando un trabajo óptimo con ímpetu y liderazgo”. También agradeció a la comunidad educativa de UNIR por “forjar diamantes, el prestigio e inversión de quienes forman esta excelente institución están en cada uno de nosotros, pueden tener la satisfacción del deber cumplido”.

Su sincero agradecimiento fue muy en consonancia con el discurso del rector, José María Vázquez García-Peñuela, centrado en la importancia de la veracidad, toda una manifestación “del aprecio y respeto que tenemos a nuestros semejantes” y que no solo debe reservarse para las grandes cuestiones, sino que también es “necesaria” en aquellas menudas.

Por ello, animó a todos los presentes a ser “hombres y mujeres veraces, leales con todos; a no dar por buenas lo que pueden ser habladurías poco o nada fundadas y menos aún a propagarlas frívolamente”. “Es una conducta de la que nunca nos arrepentiremos”, concluyó ante el regocijo de los allí reunidos.