Alegría y emoción revisten de brillo la Graduación de UNIR en Colombia 2019

Corría el año 2014. Concretamente un viernes 7 de noviembre cuando unos 400 estudiantes acudieron al Centro de Convenciones “Gonzalo Jiménez de Quesada”. Era la primera graduación que UNIR celebraba en Colombia y los nervios y la expectación atenazaban a todos, alumnos, invitados y organización. Pero también la ilusión a raudales. En este tiempo las caras, nombres y el escenario han cambiado, pero la ilusión se mantiene intacta. Al contrario, cada año se incrementa.

Y así se percibió ayer en el Ágora Bogotá-Centro de Convenciones, donde la alegría y la emoción se dieron cita para revestir de brillo la ya sexta Graduación de UNIR en la capital colombiana. Gran parte de ellas provenían del millar de egresados que ya forman parte de la familia UNIRAlumni y que, muchos entre lágrimas y sonrisas enormes, vieron cumplida la meta soñada, aquella que les deparará un futuro mejor. Pero no estuvieron solos, ni mucho menos. Amigos, familiares y profesores, testigos durante meses de su esfuerzo, dedicación y superación, que no quisieron perderse el gran y ansiado momento.

En total, nada menos que más de 3.400 asistentes que convirtieron esta cita, una vez más, en multitudinaria. Y para ello, si bien la mayoría llegaron desde diversas zonas de Colombia, también los hubo que se desplazaron desde Ecuador, El Salvador, República Dominicana, Chile, Honduras, Perú, Panamá, Argentina, Estados Unidos y hasta de China.

Juntos siguieron la ceremonia de forma presencial, aunque fueron también muchos los que no quisieron perderse un momento tan especial a través del streaming y el Facebook Live de UNIR y, así, seguir con atención las 51 titulaciones representadas durante la imposición de becas.

El mismo detalle que emplearon para escuchar las palabras del rector de UNIR, José María Vázquez García-Peñuela, quien ensalzó el esfuerzo de los egresados allí presentes, toda una demostración “de fuerza de voluntad y capacidad de sacrificio” en una época en la que “el ambiente en nuestras sociedades invita a todo lo contrario”. También destacó que las personas compartimos “una misma manera de ser, la naturaleza humana, que nos resulta dada”, en la que descansan “las convicciones morales innatas como la indignación antes las injusticias y el abuso de los débiles o el reproche ante el desagradecimiento”. Naturaleza que está conformada “de tal manera que la persecución de los propios gustos y apetencias desemboca en la tristeza y la infelicidad”.

Por el contrario, el rector de UNIR incidió en que “estamos hechos de tal manera que el egoísmo nos hace infelices; lo que nos hace felices es darnos a los demás, ayudar y servir a los otros, aunque resulte muy exigente en ocasiones es condición necesaria para llegar a tener una vida plena”.

No fue el único en intervenir a lo largo del acto académico, ya que Rafael Puyol, rector Honorario y Catedrático de Geografía Humana de la Universidad Complutense de Madrid, además de presidente del Consejo de Administración de UNIR, fue el encargado de impartir una didáctica e interesante lección magistral inaugural. Bajo el título “La situación demográfica: entre la esperanza y la inquietud”, Puyol disertó sobre la paradoja de la evolución demográfica de los países desarrollados frente a aquellos que se hallan en una situación de evolución poblacional en transición.

Así, si bien cada vez más personas viven más años y en mejores condiciones, las sociedades son cada vez más incapaces de renovarse a sí mismas. Por ello, realizó un llamamiento para que Colombia, así como el resto de países de América Latina, no repitan un modelo que combina bajas tasas de natalidad y envejecimiento profundo, lo cual provoca graves consecuencias económicas y sociales.

Su reflexión dio paso a la emoción en estado puro. La que transmitía Robinson Poveda Rivera, alumno del Máster en Derecho Matrimonial Canónico, al reconocer, tanto en su nombre como en el de sus compañeros, que “hemos dado un gran paso para nosotros porque no es más grande el que triunfa, sino el que jamás se desalienta”. Por ello, aludió a las “muchas y largas noches y jornadas en las que tuvimos que dejar otras obligaciones para cumplir con nuestra labor de estudiar, no fue fácil, pero valió la pena”.

El egresado reconoció que “ha sido el momento más agradable de nuestra vida, tener compañeros a la distancia que poco a poco se fueron haciendo amigos, profesores lejanos que, con sus palabras y motivaciones, nos hacían sentir que estábamos cerca y un tutor que nos animaba para continuar”. También agradeció a UNIR por “pensar en Colombia y darnos esta oportunidad de estudiar online, que significa una oportunidad para ayudarnos a tomar un puesto en la sociedad como nuevos profesionales, arquitectos de nuestro futuro, ingenieros de nuestro presente, maestros de nuestra familia y amigos, abogados de nuestra vida”. Por ello, continuó, “UNIR significa amor por el estudio, perseverancia y disciplina”.

La intensa ovación dio paso a la sorpresa y, una vez más, la emoción. Y es que, como ya ocurriera en la pasada Graduación de Logroño, los asistentes vivieron en directo una petición de mano. En esta ocasión, los protagonistas fueron dos egresados de UNIR. Él, Elmer Jiménez Alegría, del Máster en Asesoramiento Financiero, no dudó en declararse a su novia Patricia Rosiris Machuca Paba, del Máster en MBA. Por cierto, ella dijo que sí.