Una 'hoja de ruta' imprescindible para los docentes universitarios del siglo XXI

Antaño el criterio de autoridad, que generalmente se asociaba al prestigio científico, garantizaba ya por sí solo el buen hacer del docente universitario. Eran los tiempos de las lecciones magistrales, en los que la transmisión de conocimientos se realizaba de forma exclusiva a través de esos discursos orales. Pero mucho han evolucionado las universidades desde entonces. Ha aumentado el número de alumnos y se han multiplicado sus necesidades. A los profesores universitarios ya no les basta con saberse bien su materia. Ahora, con dichos conocimientos, tienen también que saber hacer. La digitalización de la vida y de las técnicas así lo exige. Hay que enseñar a los alumnos a reflexionar y a buscar información relevante para resolver un problema.

“Hoy en día ser profesor, también de universidad, es más difícil que nunca”, admite Javier Tourón. El vicerrector de Innovación y Desarrollo Educativo de UNIR traslada a los docentes universitarios unas interesantes pautas acerca de cómo sacar el máximo partido a las posibilidades que ofrece la tecnología para la enseñanza. Y lo hace en su último libro, ‘Aprender y enseñar en la Universidad hoy’, que publica UNIR Editorial. Se trata de una “guía práctica” que ha realizado de forma conjunta con la coordinadora académica de la Escuela de Formación de Profesores de UNIR, Déborah Martín.

El volumen refleja mucho más que un análisis sobre la transformación de los métodos pedagógicos en las últimas décadas por efecto de la extensión de la tecnología. “Muchas de las innovaciones educativas que parecen novedosas en la actualidad tienen años de investigación a sus espaldas”, subraya Tourón. “Pero no se habían popularizado porque no existía la tecnología adecuada”, razona.

La gestión de la información

Este salto ha situado al alumno en el centro del aprendizaje. “En esta sociedad, aprender ya no es solo ‘saber cosas’; sino saber gestionar la información y aprender a tomar decisiones sobre el propio trabajo”, expone el vicerrector de Innovación y Desarrollo Educativo de UNIR. Por ello, insiste en que el profesor debe echar mano de los nuevos recursos digitales para “mudar de su papel de actor al de orientador, del de expositor de conocimientos al de asesor”. “Ya no se trata de transmitir saberes, que por otra parte estarán desfasados en poco tiempo, sino de fomentar hábitos intelectuales”, remarca.

Pero esa transformación de la exposición a la discusión no se va a producir de forma espontánea o aislada. “Se tendrá que promover desde los centros y con planes de formación del profesorado de las universidades”, sostiene Déborah Martín. Esto requerirá, en primera instancia, capacitar pedagógicamente a los docentes y, después, tecnológicamente para que puedan implantar nuevos diseños de instrucción que se ajusten a las demandas de la sociedad contemporánea.

El proceso, dado su calado, necesita tiempo. “Hay centros que son conscientes de que hace falta un cambio y lo quieren llevar a cabo de forma rápida; pero esa transformación necesita un proceso, no solo para la formación del profesorado, sino también para renovar la cultura y el proyecto educativo del centro”, advierte Martín.

Sobre estas ideas giró también la conferencia ‘100 años de innovación educativa’ que ambos expertos ofrecieron en el auditorio de UNIR ante docentes y directores de centros educativos de La Rioja y que puso el broche a la presentación de su nuevo libro ante los medios de comunicación.