Joel Manuel Prieto advierte sobre la obsesión por 'la belleza fantasma y el deporte a lo loco'

No, el cuidado del cuerpo y la práctica deportiva no son valores propios de nuestro tiempo. Ya en la Antigua Grecia comenzaron a proliferar las conocidas Olimpiadas y, a través de ellas, se impulsaron los valores asociados al olimpismo. La excelencia, la amistad y el respeto eran algunas de sus notas definitorias. Muy alejadas de la superficialidad que hoy rodea a la obsesión por la imagen, la carrera contra la arruga y la grasa y el exceso de ejercicio físico.

Pero vivimos en una época de abundancia de gimnasios, clínicas estéticas, postureo, implantes y ‘runners’. Una cultura de excesos estéticos y deportivos que está desembocando en problemas de salud pública de primer orden como la anorexia, la bulimia o la vigorexia. Para contrarrestar las crisis de indentidad que subyacen en estos trastornos, cinco expertos han publicado el libro ‘Belleza fantasma y deporte a lo loco. Los riesgos de la obsesión corporal’, editado por Teconté. Entre ellos sobresale Joel Manuel Prieto Andreu, profesor del área de Educación Física y Salud de UNIR.

El plantel de autores lo completan Emilio García Sánchez, coordinador de la obra y profesor de Bioética de la Universidad CEU Cardenal Herrera (CEU UCH); Ana Pérez Martínez, profesora de Ciencias de la Educación de la CEU UCH; Javier García González, profesor de Derecho Penal de la CEU UCH; y Carlos Fanjul Peyró, profesor de Teoría de la Publicidad en la Universidad Jaume I (UJI).

‘Tsunami estético’

Los especialistas hablan sin rodeos del ‘tsunami estético’ que asola nuestra sociedad. “El desmadre de la belleza ha provocado que lo estético lo invada casi todo, pero sumergiendo en el fondo a la identidad e integridad personales”, considera el docente de UNIR. Y es que “ya no resulta suficiente mejorar sin más el atractivo físico, algo que es positivo y deseable, lo que coloquialmente llamamos ‘ponerse guapos’. Ahora ‘hay que estar bueno o estar buena’, si no, no vale”.

Es el lado “más subversivo y triste” de la búsqueda de la belleza. Lo que en el libro denominan como ‘belleza fantasma’ en contraposición de la ‘belleza real’. “La belleza real es la belleza de la naturaleza y de las personas, tal como son y están”, define. Pero la constante sobre exposición a las pantallas nos está haciendo perder el foco y nos recluye “en una bola de cristal, en la que nos sentimos aislados del mundo real”. “Parece como si no hubiera ya suficiente belleza natural en la propia persona para ser descubierta, y necesitemos agrandarla y buscarla en lo artificial”, advierte Prieto Andreu.

“Lo peor es que los niños y niñas encuentran modelos espectaculares en spots publicitarios, marquesinas de autobuses, metros, televisión, etc. Aunque esos pibones, esclavos de una belleza fantasma, tienen que mantener esa belleza al día para no romper su hechizo y evitar así que se estampe contra la realidad. Esto requiere tiempo, atención y dinero. Exige ir retirando los obstáculos porque la belleza, para que sea belleza, ha de bruñirse, redondearse, lisarse… con crema y bisturí”, reflexiona el profesor de UNIR.

La esclavitud de las redes sociales

Una esclavitud que perpetúa el escaparate de las redes sociales. “Se han convertido en auténticos nidos de narcisos”, denuncia Prieto Andreu. El mensaje dominante es que tienes que ser visto del modo más atractivo posible por el mayor número de personas. “Esa presión, ejercida en parte por la abundante publicidad irresponsable, invita a jóvenes adolescentes, aún en pleno desarrollo físico y psíquico, a someterse a operaciones o  tratamientos que exigen un nivel de madurez que todavía no han desarrollado. Y que requierer de unos valores que están en construcción en esas tempranas edades”, remarca el autor. Aquí es donde empiezan los primeros síntomas de ansiedad y tristeza, o de trastornos de la conducta alimentaria.

Por eso, Prieto Andreu aboga por “fomentar un cambio de valores desde la escuela, proyectar modelos más realistas y contribuir así a la aceptación y respeto de la diversidad corporal”.

Reducir la incidencia de estas obsesiones pasa por que la sociedad en su conjunto ensalce otros valores más humanos y nobles por encima de la imagen corporal

En cualquier caso, sostiene que “desear tener una imagen corporal atractiva no es ningún delito”. “Todos hemos tenido alguna que otra época de adicción al ejercicio físico. Pero aquellas personas que empiecen a obsesionarse con su cuerpo deben estar atentas”, insiste. Sacrificar a los amigos o a la pareja por un entrenamiento son algunos de los indicadores de que una persona está comenzando a establecer mal sus prioridades. Ante ello, insta a “solicitar ayuda si ese deseo empieza a convertirse en una excesiva preocupación que puede acabar interfiriendo en sus relaciones interpersonales y en su bienestar emocional”.

Y es que el experto de UNIR enfatiza que “no hacen falta tantos cuidados ni practicar tanto ejercicio físico para ser feliz”. “Hay que aclarar que el excesivo culto al cuerpo y la adicción al ejercicio físico entraña riesgos para la salud de la persona, sobre todo desde un punto de vista psicológico”.

Recomendaciones

La meta tiene que ser lograr un ejercicio físico saludable, para lo cual Prieto Andreu y el resto de autores enumeran en ‘Belleza fantasma y deporte a lo loco’ un puñado de recomendaciones:

  1. Planifica tu programa de entrenamiento según tu condición física actual, según tus características y objetivos.
  2. Nunca compenses respecto a días perdidos. Si estuviste enfermo o si notaste un dolor la semana pasada que te obligó a parar el entrenamiento durante unos días, no hagas más kilómetros extra o más entrenamiento para compensarlo.
  3. No te saltes las comidas. Con la finalidad de afrontar el desgaste físico provocado por la carga de entrenamiento, es vital que lleves una dieta acorde a tu plan de entrenamiento.
  4. Ajusta tu vida al entrenamiento. Aun teniendo el plan de entrenamiento ideal, hay un cóctel variado de condicionantes ajenos a tu voluntad que pueden evitar que consigas tus objetivos (trabajo, estrés, falta de sueño, preocupaciones personales, etc.).
  5. Alterna días de trabajo duro con días de descanso. Este estrés hará que te adaptes y mejores tus condiciones iniciales para que cuando se vuelva a aplicar la carga, la puedas abordar de forma más eficaz.
  6. Varía los entrenamientos. Cumple con el principio de variabilidad. Cambia de vez en cuando tus rutinas de entrenamiento: varía las distancias, el recorrido, las intensidades, los horarios, los ejercicios, etc.
  7. Hazte un chequeo. Ve al médico y hazte un chequeo. Si hace tiempo que no lo has hecho, ya estás tardando.
  8. No intentes ser tu antiguo yo. Si ya tienes una edad, debes reconocer que, a medida que se van cumpliendo años, resulta más complicado mantener aquellos ritmos que eras capaz de mantener tiempo atrás.
  9. No sigas un plan que no está hecho para ti. Observar cómo tus colegas o, yendo más allá, cómo los atletas de élite terminan sus competiciones con éxito puede tentarte a imitar sus rutinas (a pesar de que son superiores a lo que tu cuerpo puede soportar).
  10. Vigila los indicadores de sobre entrenamiento (pulsaciones en reposo, horas de sueño, estado de ánimo, peso).