Universidad Internacional de La Rioja

Por primera vez, un estudio analiza el ciberacoso en adolescentes españoles y latinoamericanos

Su prevalencia se ha incrementado considerablemente en los últimos años a raíz de la revolución que ha supuesto Internet en la forma de interrelacionarnos. La red de redes ha facilitado que muchos problemas psicosociales encuentren su equivalente en el ciberespacio con características propias. Es el caso del ciberacoso, que si bien en Estados Unidos y Europa se ha investigado ampliamente, no ocurre lo mismo en Latinoamérica.

Ahora, por primera vez, varios investigadores de UNIR han analizado y comparado puntuaciones de cibervictimización y ciberagresión entre España, Colombia y Uruguay. Los resultados evidencian que España presenta más situaciones de cibervictimización leve que Colombia, así como de ciberagresión respecto a Colombia y Uruguay. En relación con la edad, el pico máximo en el que se sitúa en los tres países el ciberacoso es en las horquillas de 13-14 y 15-16 años.

De forma complementaria, el estudio describe y compara el perfil del ciberobservador en los tres países, una figura muy relevante dado su potencial para la prevención o la perpetuación de las agresiones. Según los porcentajes totales obtenidos, la mayor parte de la muestra se posicionó en el perfil de defensor de la víctima, seguido por el de no comprometido con la situación. Los datos muestran una distribución homogénea entre los tres países, excepto en las fórmulas que apoyan al agresor (ayudante y reforzador), especialmente altas para la muestra colombiana en el rango de 10-14 años y donde el apoyo a la víctima es menor.

Como indica Joaquín González-Cabrera, investigador de la UNIR, “por el contexto social y cultural de la violencia en Colombia pensábamos que sería en este país donde encontraríamos más conductas de cibervictimización y ciberagresión, así como de mayor apoyo a los agresores. Esto último sí que ha sido respaldado por los datos, pero el resto no. Especulamos sobre cómo la normalización de la violencia a veces genera una infra respuesta al no considerar ciertas acciones como agresiones. Además, en España cada vez hay una mayor concienciación sobre el acoso y el ciberacoso, lo que puede generar una mayor sensibilidad en la respuesta”.

En relación con el uso problemático de Internet, la horquilla varía entre el 4.5% de casos problemáticos o potencialmente problemáticos de Uruguay y el 6.8% en España, un intervalo que está en el rango de otros estudios similares. Respecto a las dimensiones de este uso problemático de Internet que parecen predecir mejor el ciberacoso, se encuentran la regulación del estado de ánimo (para cibervictimización), las consecuencias negativas (para ciberagresión) y el uso compulsivo (para ambas).

En palabras de Daniela Baridon-Chauvie, también investigadora de UNIR, “se ha evidenciado una problemática que incide de forma relevante en la calidad de vida de los adolescentes, ya que afecta negativamente a aspectos como sus hábitos de salud o sus relaciones interpersonales”.

La muestra estuvo formada por 2.653 participantes de 10 a 18 años, de los cuales el 50,8% eran hombres y el 49,1% mujeres. La elección se realizó mediante un criterio geográfico, por lo que se intentó conseguir centros del norte-sur y este-oeste, así como de núcleos urbanos y zonas de nivel económico medio-bajo en cada país.

“Todos estos datos acerca de los participantes de la investigación y su contexto particular son relevantes y nos permiten, además de ofrecer una visión panorámica, enfocar los ejes de actuación”, indica otra de las autoras del estudio, Carolina Yudes.  Para esta investigadora de UNIR, “la diversidad metodológica existente ha impedido realizar comparaciones transculturales sobre este tema. Hasta el momento, Uruguay no había formado parte de estos estudios; sin embargo, con esta investigación se han homogeneizado cuestionarios y baremos que favorecen la comparación entre diferentes contextos culturales y pueden ser tomados como ejemplo para futuras investigaciones”.