Datos contra los tópicos de la interpretación literaria tradicional

Teresa Santa María y Concepción Jiménez.

El proyecto sobre el teatro español del Siglo de Oro y la Edad de Plata, del grupo de investigación Humanidades Digitales Aplicadas de UNIR, permite corroborar o desmentir con datos cuantitativos los lugares comunes de la interpretación literaria tradicional.

En una obra teatral, figurar en título no significa necesariamente ser el protagonista. Tampoco la relevancia de un personaje se mide por las veces en que interviene. Hay personajes que no están, ni se les espera como a Godot, pero su influencia en el desarrollo de la trama es más importante, si cabe, que la del principal. Pongámoslo así: ¿No es Pepe el Romano, objeto imposible de deseo y discordia, el desencadenante de la tragedia en Bernarda Alba?

Pepe el Romano no interviene más que a través de las menciones que de él hacen las mujeres de la inmortal obra de Lorca, pero su influencia, si tenemos en cuenta lo anterior, es mayor de la que cabría atribuírsele. No es una conjetura, lo corroboran los datos recogidos por el Grupo de Humanidades Digitales Aplicadas de UNIR (HDAUNIR), mediante el uso de lenguaje de marcado XML-TEI y realización de grafos con Gephi.

Nuevos horizontes de estudio

Esto supone aplicar la investigación cuantitativa al campo de las Humanidades, de forma que no solo se abren nuevos horizontes de estudio, sino que es posible refrendar o contradecir una interpretación con datos objetivos. “Ya no es solo ofrecer una interpretación diferente a la tradicional, es que lo puedes demostrar”, afirma Teresa Santa María, Investigadora Principal del grupo HDAUNIR y del proyecto que tiene como objetivo estudiar mediante grafos el teatro español del Siglo de Oro y la Edad de Plata.

“Hemos demostrado que el hecho de que un personaje esté en el centro de una representación de un grafo no significa, contra lo que siempre se ha pensado, que sea el principal de la obra”, señala esta profesora, cuyo ámbito de investigación es el teatro español de los años 1868 al 1939. La Edad de Plata, un periodo en el que se enmarcan dramaturgos de estilo tan diverso como Benavente, Galdós, Valle Inclán o Lorca.

Grafo sobre Doña Perfecta de Galdós, generado a través de Shiny Dracor.

La aplicación de los recursos y herramientas digitales al análisis de sus obras ha arrojado resultados sobre el trabajo individual de cada autor y también sobre planteamientos relacionados con el periodo literario, ya que es posible comparar las obras de uno o varios autores entre sí de una forma no meramente interpretativa.

“Estudiando la estructura de las obras hemos visto, por ejemplo, que los parlamentos de los personajes de Galdós son más breves en sus obras teatrales que en sus novelas. O cómo Lorca incluía elementos recurrentes de su obra poética en su dramaturgia”, explica Santa María. “Analizar las formas de estructuras permite corroborar o desmentir mediante datos cuantitativos si realmente se produjo la revolución en la escena que se atribuye a este periodo”.

Federico García Lorca.

La aplicación del grafo en los textos teatrales de la Edad de Plata ha puesto asimismo de relieve algunas consideraciones llamativas respecto a la lista de personajes o dramatis personae. “Algunos autores presentaban a sus personajes en orden de importancia, pero otros directamente ponían primero a las actrices, sobre todo en comedia”, comenta la investigadora. No era una cuestión de cortesía, sino de estatus: ellas eran más famosas.

Antecedentes e influencias

También, ha evidenciado aspectos acerca de los antecedentes e influencias que existen en las obras teatrales. Hay datos que apuntan a la Grecia clásica. “En el teatro de principios del siglo XX vuelven a aparecen mujeres en coros, algo propio de la tragedia griega”. En el futuro se plantean líneas de investigación no solo en torno a las obras teatrales, sino también en cuanto a los manuales con que se estudian. Una manera de tratar de comprender por qué en algunas épocas se contempla más a unos autores que a otros o, como refiere Santa María, “la permanencia del canon”.

Asimismo, la doctora Concepción Jiménez ha iniciado un investigación sobre la vida teatral de las obras que ya tiene el grupo digitalizadas y que conforman el corpus BETTE y que pueden ser consultadas en abierto a través de GitHub o como “Spanish Drama Corpora” dentro del Drama Corpora Project.

Siglo de Oro

En relación con el Siglo de Oro, la investigación de las doctoras Elena Martínez Carro y Alejandra Ulla ha revelado que, en el popular género de las comedias colaborativas, la aportación de los autores canónicos como Calderón o Lope de Vega fue menor que la de Juan de Matos Fragoso o Luis de Belmonte. Dramaturgos menos conocidos hoy pero que, como ha demostrado el grafo que ha permitido medir sus rasgos estilísticos, fueron quiénes entonces verdaderamente dominaron la escena.

“Analizar las obras de esta manera te obliga a platearte muchas preguntas”, afirma Santa María. Esto es, en su opinión, precisamente uno de los atractivos de formar parte de un grupo de investigación: que “te obliga a tener tiempo para avanzar, es un acicate y, además, te permite volver a disfrutar del reto que supone tener que encontrar respuestas y de hacerlo como parte de un equipo. Compartir, discutir… eso es la universidad”.