'Conectados' para una atención pediátrica más humana

La tensión, la angustia, el miedo… Pocos momentos hay más difíciles para unos padres que el ingreso hospitalario de un hijo. Los nervios están a flor de piel y resulta complicado gestionar las emociones. La exalumna de UNIR y enfermera pediátrica en el Hospital Can Misses de Ibiza, Ester Tur Planells, ha recibido recientemente un reconocimiento en los Premios Humana por ‘Conectados’, un proyecto de humanización a través de la comunicación en el Servicio de Pediatría.

Tur finalizó en 2017 el Experto Universitario en Inteligencia Emocional de UNIR, un postgrado durante el que perfiló su iniciativa para mejorar el ambiente de trabajo y el trato humano que se ofrece a los pacientes pediátricos y sus familias. “Estos estudios de inteligencia emocional me ayudaron a comprender las situaciones difíciles que atraviesan los padres y madres, a entender por qué a veces te puede dar la impresión de que son un poco bordes y a no juzgar ni dejarte llevar por los prejuicios”, indica. También a reforzar la unión entre el equipo de Pediatría. “En esta unidad se viven situaciones de mucho estrés y es mejor esperar a que la carga emocional baje antes de dirigirte a un compañero”, asegura.

Este título supuso un antes y un después en su ejercicio profesional. “Es el curso o máster que más me ha servido”, afirma sin titubeos. “Tener conocimientos científicos está muy bien; pero la parte humana resulta esencial”, subraya. Más aún cuando se trata a diario con personas. “Pero este Experto en Inteligencia Emocional no sólo me sirvió a nivel profesional, sino también personal. Es un regalo para uno mismo”, sostiene. Porque saber lidiar con la agitación, la presión, las interpretaciones más o menos erradas y los recelos resulta útil en cualquier entorno.

 

Implantación y seguimiento

Como resultado del reconocimiento, ahora tendrá que poner ‘Conectados’ en práctica. “Pienso que en todas las unidades se debe abordar la inteligencia emocional, pero pediatría es posiblemente el área más especial ya que se trata de un servicio en el que la parte ‘emocional’ se dirige casi más a la familia que al propio paciente”, razona. No en vano, “los padres son también protagonistas del cuidado y están pasando un proceso emocionalmente complicado, en el que experimentan miedo y a veces lo transmiten en forma de enfado. Esto puede dificultar la comunicación si el personal no está entrenado para situaciones conflictivas”, explica.

Tur comenzará la implantación de su proyecto a partir de octubre, una vez finalicen las vacaciones de verano. Empezará entre el equipo interdisciplinar de Pediatría (enfermería, técnicos en cuidados auxiliares de enfermería y pediatras), si bien le gustaría que con el tiempo se extendiera a otras unidades del Can Misses. “Mi objetivo es ir captando cada vez más servicios y conseguir equipos de trabajo con un ambiente distendido; así como pacientes y familias ‘satisfechas’ pese a encontrarse inmersas en el proceso de una enfermedad”, señala.

Lo harán formando a otros profesionales sanitarios como ella en asertividad, habilidades de comunicación, comunicación no verbal… “Y recrearemos situaciones que se han dado en Pediatría para analizar el mejor modo de resolverlas”, agrega. Estas dinámicas se completarán a lo largo del próximo curso con el reparto entre las familias de cuestionarios en los que valoren la información recibida y la unión en el seno del equipo sanitario. “Finalmente, convocaremos reuniones periódicas para hacer un seguimiento y evaluar los resultados”, apunta.

Un balance que espera que sea el de “una mayor cohesión en el equipo multidisciplinar y una experiencia entre los pacientes lo menos traumática posible”. “Me gustaría que se fueran a casa con la sensación de haberse sentido protagonistas de su cuidado, atendidos e informados. No quiero que en ningún momento la falta de entendimiento entre profesionales desemboque en desconfianza hacia el equipo, desinformación al paciente o, lo que es peor, en recibir información contradictoria”, remarca.

Porque si algo la llevó a desarrollar este proyecto fue su deseo de “hacer un acompañamiento a la familia-paciente desde el ‘ser’, sin prejuicios, abordando su miedo, su malestar y creando una relación terapéutica satisfactoria en ambos sentidos”.