Aleix Panadés o cómo conseguir que una idea se haga arte y sea premiada

“La inspiración existe, pero debe encontrarte trabajando”. Esta conocida máxima del genial Picasso puede aplicarse perfectamente a la vida, carrera y logros de Aleix Panadés Vidal. Este joven de 26 años, natural de Granollers, disfruta ahora de los dulces frutos de su esfuerzo constante y de su deseo de seguir aprendiendo. No es para menos. Él es uno de los diez finalistas de un certamen organizado, dentro del marco del Brief Festival, para dotar de una nueva identidad visual al madrileño centro cultural Conde Duque.

Su premio llegará en octubre, concretamente los días 4, 5 y 6. Será entonces cuando se celebre dicho festival y cuando podrá exponer su propuesta, así como codearse con el resto de participantes y otras personas relacionadas con el diseño y la publicidad. Un mundo que le ha apasionado desde hace años y en el que se desenvuelve como pez en el agua.

Y eso que los comienzos no fueron sencillos. Tras terminar el CFGS en Gráfica Publicitaria el panorama laboral no era el más idóneo. “La gran mayoría de ofertas eran bastante precarias y empezar por mi cuenta era un sueño muy bonito pero complicado”, comienza Aleix. Pero hace tres años encontró “un trabajo estupendo, en una empresa pequeñita de unos once trabajadores”. Allí él es el responsable del área de diseño, pero a menudo colabora en el desarrollo de ideas para promociones, campañas publicitarias, spots televisivos y demás. “Cada vez más estoy adquiriendo el rol de director de arte a pequeña escala”, admite.

Fue precisamente esta labor la que le motivó para continuar con su deseo de seguir formándose y aprendiendo. “Uno no se da cuenta de lo rápido que pasa el tiempo y en el mundo del diseño y de la publicidad si te quedas atrás y no tienes en cuenta las novedades perderás oportunidades y jugarás con desventaja”, sostiene. Y esa mejora profesional es la que ha encontrado en el máster del área de Diseño de la Escuela Superior de Ingeniería y Tecnología de UNIR.

Las buenas críticas leídas en Internet supusieron el primer paso, pero el empujón final lo recibió de su pareja. “Ella ya había estudiado dos Másteres, además de otro curso que realiza este año, en UNIR”, confirma. Una vez inmerso en los estudios, ha podido apreciar la “gran variedad” de temáticas ofrecidas, junto con una base “muy sólida para que un director de arte pueda ponerse al mando de un proyecto y lidere un grupo”. Tanto es así que en las últimas semanas ha percibido una mejora en sus hábitos a la hora de plantear nuevas estrategias, superar problemas creativos que antes le costaba más resolver y defender “mejor” sus ideas. También ha disfrutado de la oportunidad de compaginar trabajo y estudios puesto que le gusta “tener la agenda llena”.

Entretenimiento no le ha faltado precisamente. Menos aún con el concurso que le “llamó la atención” por el premio y por la oportunidad de hacer algo tan importante para Conde Duque. Las horas dedicadas a ello se centraron en gran medida en elaborar la nueva propuesta de logotipo. “La idea era lograr una marca fácil de memorizar, moderna, con enfoque artístico pero manteniendo una seriedad porque se trata de un centro cultural, un sitio social, abierto y dinámico capaz de abrazar a cualquier que aprecie la cultura y el arte”, detalla el joven.

MoodBoard que Aleix usó en su presentación.

Fruto de esas impresiones es una creación en la que Aleix ha jugado con las siglas del centro para, tras muchos bocetos, combinarlas de forma “inteligente e interesante”. Así, las tres ‘ces’ se convierten en una sola, formando un “eco, una expansión de conocimiento, un movimiento, el semicírculo de espectadores delante de un escenario” a la par que destaca las dos letras más importantes.

Propuesta que convenció al jurado y ha supuesto para él una gran oportunidad para su futuro profesional. Porque, quién sabe, pese a que ahora se halla “muy bien donde estoy”, en su mente persiste su sueño inquebrantable de, un día, “volar por mi propia cuenta, crear algo propio y darle vida”.