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Un menú de Navidad para no engordar y pasar unas felices fiestas

Una buena cena de Nochebuena y una buena comida de Navidad deberían terminar con una buena digestión y con cero comida en la basura.

Llega la época navideña y con ella las reuniones familiares, con amigos o con compañeros de trabajo. Una época muy disfrutada cuando somos niños y muy ajetreada cuando somos adultos. Esto está bien, mientras ese ajetreo no nos sobrepase, lo cual no siempre se consigue. Tenemos muchas citas, muchas cosas que comprar, muchas comidas que preparar. Queremos llegar a todo y, además, con los mejores regalos, los mejores alimentos para disfrutar y las mejores recetas para sorprender. Esto nos crea necesidades que realmente no tenemos.

Esto se refleja también en las dimensiones de las comidas y las cenas navideñas. Solemos comer mucho más de lo que necesitamos. La tradición tiene parte de culpa en esto, pero nosotros lo perpetuamos conscientemente, así que no toda la culpa es de la familia, en la que se preparaban (y se preparan) comidas y cenas como para alimentar a todo el vecindario.

Controlar el tamaño de la ración

Y no por comer más vamos a disfrutar más. Me gustaría retomar uno de los consejos sobre los que ya hablamos las navidades pasadas y que trataba acerca de controlar el tamaño de la ración. Esta norma nos viene bien durante todo el año, pero ahora en navidades es esencial.

No es lo mismo, por ejemplo, tomar en una cena tres canapés, un cuenco de ensalada, una taza de consomé, un filete de besugo con guarnición y dos trozos de turrón que atacar la barra libre de canapés y dulces navideños variados, un bol de ensalada, un plato sopero de consomé y medio besugo con guarnición.

Ya con la primera opción estamos cenando más que un día normal. Por tanto, con la segunda, sometemos a nuestro aparato digestivo a una maratón para la cual no estará preparado. Si esto lo repetimos en cada una de las comidas navideñas, el resultado es el siguiente: a corto plazo hacemos unas digestiones muy pesadas y a largo plazo ganamos unos kilos de peso.

 Una buena comida de Navidad deberían terminar con una buena digestión y con cero comida en la basura.

Quizás para ayudarnos a cambiar esto, además de acordarnos de nuestra salud, sería bueno acordarnos también de que este planeta en el que vivimos nos agradecería un consumo más moderado ya que con esto reduciríamos también la generación de desechos. Una buena cena de Nochebuena y una buena comida de Navidad deberían terminar con una buena digestión y con cero comida en la basura.

Un menú navideño con poca grasa

Y para no terminar así, de forma tan seria, comparto aquí un menú navideño con muchas vitaminas y minerales, fibra, proteínas, poca grasa y una dosis razonable de hidratos:

De aperitivo: Dos canapés de gambas y langostinos con lechuga picada y lactonesa (mayonesa elaborada con leche).

De primer plato: crema de lentejas rojas con verduras (recordad, la ración un cuenco pequeño) cubierta de una picada de apio y un chorrito de aceite de oliva virgen extra. Acompañar con tostadas de pan de semillas muy finas y crujientes.

De segundo plato: merluza adobada al horno acompañada con puré de boniato (una ración razonable se mide con la palma de la mano de cada uno).

De postre: mousse de naranja espolvoreado de girlache picado (un vasito bajo para cada uno).

[Te interesa leer: Perder peso después de Navidad no se consigue con dietas milagro sino con “el arte de dosificar”]

Como veis, se puede hacer un rico menú sin invertir la paga extra. Y si calculamos las cantidades para unas raciones normales, el total de materia prima se reduce bastante. Aunque, claro, si te gusta cocinar para que sobre, esta es una buena opción. A congelar para otro día.

¿Y qué hacemos con las bebidas alcohólicas? La moderación es nuestra mejor aliada. Estos datos no son muy agradables, pero son ciertos: cien mililítros de cerveza aportan 42 kcal; de vino son 60 a 70 kcal; y de whisky son 245 kcal (Base de datos BEDCA, bedca.net).

No todo son malas noticias. Recordad que cocinar también adelgaza. Dos horas a tope cocinando el menú navideño nos hacen perder aproximadamente unas 310 kcal.

¡Felices y nutritivas fiestas!

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