Viernes, 11 septiembre 2020

Técnicas directas e indirectas para psicoterapia del trauma

La experiencia clínica nos enseña que cuando una persona presenta síntomas o dificultades psicológicas es muy probable que, consciente o no, haya vivido diferentes tipos de traumas que no ha conseguido procesar, generando memorias traumáticas. Por eso, los terapeutas debemos conocer herramientas para ayudar a los pacientes a superar traumas.

Ejemplos de trauma:

  • – Maltrato físico o verbal (ser testigo o víctima).
  • – Abuso sexual.
  • – Separación de los padres.
  • – Problemas médicos.
  • – Bulling.
  • – Fallos de apego por parte de padres/familiares/profesores: falta de afecto positivo, aceptación, respeto, conexión y regulación emocional.

En general, la mente tiende a la autocuración, si se dan las condiciones necesarias. Así lo defiende la teoría de C. Jung, predecesora de la técnica de Caja de arena que desarrolló D. Kalff y la teoría de F. Shapiro, que propone el sistema PAI (procesamiento adaptativo de la información), en relación al EMDR.

Sin embargo, cuando no se dan estas condiciones, los elementos del trauma activados en un momento dado permanecen con nosotros y el paso del tiempo no hace que se calmen.

 

 

¿Cuáles son los elementos que se derivan de un trauma psicológico?

De forma resumida podemos destacar tres:

  • 1. Emociones: tristeza, rabia, miedo, asco…
  • 2. Correlato corporal: hiper o hipoactivación fisiológica.
  • 3. Creencias negativas sobre uno mismo: no ser capaz, estar dañado para siempre, no merecer cosas buenas…

Que una parte de estos tres elementos permanezca en el tiempo nos genera sufrimiento, malestar y/o limitaciones, ya sea a la hora de relacionarnos, de conseguir logros, de alcanzar la calma, etc. Esto es porque a veces la persona sola no puede superar los traumas y es necesario realizar una psicoterapia del trauma.

Una vez que el sistema de procesamiento de la información se ha visto sobrepasado y no puede ayudar a digerir la información, almacenándola de forma adaptativa, el paso del tiempo sólo hará que vaya empeorando ya que, por un lado, están las cuestiones del pasado que arrastramos, más las cosas que van ocurriendo en el presente. Al tener el “vaso medio lleno” es más fácil que me desborde, que mis recursos de gestión sean insuficientes. Siendo así, dejar pasar el tiempo, “a ver si se pasa”, es un error. Una intervención precoz ahorrará dificultades emocionales y supondrá un tratamiento más breve.

En un proceso de psicoterapia no todas las técnicas deben ir encaminadas a procesar el trauma. Esto será un aspecto importante del tratamiento, pero el terapeuta debe hacer una formulación del caso completa, proponiendo objetivos a corto y medio plazo y los medios de los que dispone desde su experiencia y formación para conseguirlos.

 

 

¿Qué métodos terapéuticos pueden utilizarse para ayudar a procesar los traumas?

En primer lugar, hay que destacar que, más allá de las técnicas que podamos utilizar, el elemento clave necesario será la vinculación terapéutica. La consulta debe ser un espacio seguro y el terapeuta base y refugio seguros para el paciente (siguiendo el modelo de apego del Círculo de seguridad). Si esto no es así, ninguna técnica será útil.

Si ya tenemos esto en construcción, podemos diferenciar métodos más directos o indirectos de psicoterapia del trauma. Lo ideal es que el terapeuta conozca diferentes métodos, ya que debe tener recursos para trabajar con distintos perfiles de pacientes.

EMDR como método directo de procesamiento del trauma

En una terapia EMDR (Eye Movement Desensibilization and Reprocessing) el terapeuta, a través del proceso de evaluación, detectará traumas de la biografía de la persona que hayan podido quedar sin procesar. Así, se elaborará un “listado” de blancos o recuerdos diana, sobre los que se trabajará directamente, de uno en uno, y en un determinado orden, con la estimulación bilateral (visual, auditiva o táctil).

Con algunos pacientes no es posible procesar inicialmente con EMDR, porque pensar o hablar sobre el recuerdo es demasiado perturbador o porque este se queda ‘en blanco’, o no genera nada. Es posible que el recuerdo sea un disparador que lleve al paciente fuera de su ventana de tolerancia emocional a estados de hiperactivación (estado de lucha o defensa) o hipoactivación (estado de bloqueo o congelación).

Como terapeutas, debemos saber qué hacer en estos casos, habiendo varias opciones: comenzar por otro recuerdo, ampliar la fase de estabilización del paciente, entrenar más recursos, trabajo con defensas, utilizar otras técnicas más indirectas de abordaje del trauma… Saber qué hacer y qué no hacer es muy importante para no cometer errores terapéuticos. Estamos hablando de la salud de una persona y con esta seriedad debemos tomar nuestro trabajo. Según el caso, no atender cuestiones para las que no estamos preparados, derivar cuando es necesario o supervisar con un terapeuta más experto.

 

 

La técnica de Caja de arena como método indirecto para tratar traumas

Se trata de una técnica proyectiva de juego simbólico. Para poder utilizarla debemos contar con un material específico en la consulta: bandeja azul con arena y estantería con diferentes categorías de figuras. Pediremos al paciente que se familiarice con el material y, si puede, que escoja las figuras que le llamen y las coloque dentro de la caja. Si es posible, le pediremos que invente una historia sobre lo que está ocurriendo ahí y que ponga un título.

Al ser una técnica de juego, es terapéutica por sí misma y ayuda al paciente en la elaboración de conflictos psicológicos, además de servir para visibilizar necesidades y recursos. Por otro lado, puede ser útil al terapeuta para comprender los estados mentales de la persona a través de la observación de indicadores formales y de contenido.

Algunos terapeutas utilizan la caja de arena para procesar con EMDR, sobretodo con niños. En ese caso, se está perdiendo todo el carácter proyectivo de juego libre de la “Caja de arena” y ya no pueden inferirse los indicadores formales y de contenido que se aprenden en la formación específica de esta técnica, ya que se pide representar una escena o recuerdo. Así, en esos casos no se está utilizando la técnica de caja de arena, se está utilizando el material de una técnica al servicio de otra técnica, de forma similar a cuando se utiliza el dibujo durante el procesamiento con EMDR en niños.

Tanto EMDR como Caja de arena son herramientas que podemos utilizar en procesos terapéuticos de niños, adolescentes y adultos, con las adaptaciones oportunas, para ayudarles a superar traumas.