Miércoles, 24 junio 2020

¿Qué hace un psicólogo infantil? Funciones y objetivos de este perfil profesional

La Psicología Infantil es la rama de la Psicología que aborda el estudio y tratamiento de los problemas psicológicos y del neurodesarrollo de los niños y adolescentes (autismo, hiperactividad, adicciones…). A pesar de que una gran mayoría de los casos que llegan a los gabinetes y clínicas psicológicas pertenecen al área infanto-juvenil, se sabe muy poco sobre cómo trabaja un psicólogo infantil. ¿Sabes qué hace un psicólogo infantil? En UNIR abordamos cuáles son sus principales funciones y en qué consiste el trabajo de psicólogo infantil.

¿Cuáles son las funciones del psicólogo infantil?

La intervención psicológica a los más pequeños exige técnicas —tanto de evaluación como de intervención— muy diferentes a las utilizadas con adultos. El psicólogo infantil debe contar con un conocimiento profundo en diversas áreas, además de en Psicopatología Infantil, como es la Psicología Evolutiva, la Psicología de la Educación o la Neurología. Todas estas áreas están incluidas en el Grado en Psicología de UNIR.

Evaluación psicológica específica a los problemas infantiles

El proceso de evaluación psicológica con niños es diferente al que se lleva a cabo con los adultos en varias cuestiones. La primera es que la instrumentación psicométrica debe ser específica para la edad del menor y su problema. De hecho, el psicólogo necesita constatar, previamente al tratamiento, el nivel de neurodesarrollo del niño. Además, deberá tener en cuenta que los tiempos de trabajo son menores, puesto que son más propensos al agotamiento y perder la atención.

 

 

En cuanto a la intervención, el psicólogo necesita la colaboración de la familia y del tutor escolar y/u orientador durante todo el proceso de intervención: tanto en la recopilación de datos de la historia del niño como durante el tratamiento y seguimiento. Es muy frecuente que sean el tutor y el equipo de orientación educativa del centro escolar quienes recomienden a los padres la necesidad de que su hijo acuda a la consulta de un psicólogo. Esto a veces conlleva una dificultad extra: la poca motivación o colaboración por parte del paciente, especialmente, cuando se trabaja con adolescentes. Por eso, un psicólogo infantil siempre necesita excelentes habilidades como terapeuta.

Terapia de grupo con niños y adolescentes

Además de la intervención terapéutica individual, es muy habitual que el psicólogo infantil dirija terapias grupales como método de intervención complementario a la primera. Por ejemplo, estos grupos de apoyo funcionan muy bien con adolescentes que sufren problemas de adicción, trastornos alimenticios o víctimas de bullying.

La terapia grupal tiene grandes beneficios terapéuticos para los más jóvenes puesto que los iguales son un gran referente social. Además, les ayuda a desarrollar buenas habilidades sociales y comunicativas, a empatizar, resolver conflictos y, sobre todo, aprenden de las experiencias de los otros. No obstante, la terapia de grupo con adolescentes también conlleva ciertas dificultades. El psicólogo no solo debe ganarse la confianza del grupo, también debe crear un clima positivo, respetuoso y que facilite la interacción. No puede mostrarse demasiado directivo, pero al mismo tiempo tiene que asegurarse de que todos cumplen las normas establecidas.

 

 

Escuela para familias

Muchos centros educativos de Primaria y Secundaria —tanto privados como públicos— solicitan a gabinetes psicológicos infanto-juveniles que dirijan programas de asesoramiento a familias fuera de las horas lectivas. Estas clases para padres y madres, dirigidas por psicólogos infantiles, tienen como finalidad asesorar y formar a las familias en habilidades que les ayuden a solventar y cubrir las necesidades emocionales de sus hijos.

Los temas que se tratan en estas asesorías están enfocados a los problemas más habituales que surgen a los padres durante la crianza y educación de los hijos. Por ejemplo, a los progenitores de niños pequeños se les enseñan las claves para lograr que sus hijos sean más autónomos, consigan una rutina de estudio, colaboren en las tareas de casa o a cómo abordar los problemas de comportamiento.

La adolescencia es una etapa crítica para el seno de la familia: el adolescente es proclive a saltarse las normas establecidas en casa, a enfrentarse a la autoridad y a aislarse de la vida familiar. En estas escuelas para padres de adolescentes se trabaja especialmente las habilidades comunicación y resolución de conflictos. También se tratan, desde una perspectiva preventiva, temas que afectan a las nuevas generaciones, como el uso adecuado de Internet y las nuevas tecnologías o cómo detectar si tu hijo sufre bullying.

Orientación educativa

Muchos de los casos que llegan a la consulta de un psicólogo infantil están relacionados con el contexto escolar: niños que sufren dificultades en el aprendizaje (dislexia, disgrafía…), que muestran signos de fobia escolar o han sido víctimas de acoso. Pero también es frecuente que los padres acudan a este experto solicitando una orientación educativa para su hijo. Normalmente se trata de adolescentes que se sienten desmotivados hacia el estudio o, sencillamente, están perdidos respecto a cómo enfocar su futuro académico.

Técnicas psicológicas que utiliza un psicólogo infantil

La palabra es la herramienta fundamental del psicólogo en su trabajo, pero ¿es tan útil con los niños más pequeños? No siempre. Las habilidades comunicativas de los más pequeños son muy limitadas, sin mencionar sus dificultades a la hora de identificar y expresar sus emociones. Por lo tanto, esto supone un gran reto para el psicólogo infantil y un buen conocimiento de técnicas psicológicas específicas para trabajar con los más pequeños.

Los recursos más habituales en terapia infantil son el juego, el dibujo, la expresión corporal y la escenificación. Como métodos de intervención para el refuerzo y modelado de conductas también se utilizan técnicas como la economía de ficha, los contratos conductuales o la técnica de “tiempo fuera”.

Después de ver qué hace un psicólogo infantil, no es difícil deducir la complejidad que esconde el trabajo con niños. No obstante, la satisfacción que produce ver la evolución de estos pequeños pacientes compensa todo el esfuerzo.