Martes, 25 junio 2019

Por qué la mente es tan importante en el rendimiento deportivo

Trabajar la mente y las emociones es tan determinante en un deportista como desarrollar sus aptitudes físicas.

Los “Aspectos psicológicos en el ámbito deportivo” fue el tema central de la segunda jornada organizada por UNIR, la Universidad en Internet y la Asociación de Futbolistas Españoles (AFE), en el marco del ciclo dedicado al fútbol titulado “Fútbol de élite y vida real: 6 claves para llegar a ser deportista completo”. Esta serie de charlas se viene realizando con el objetivo de servir de foro de reflexión sobre las diferentes áreas que concurren en la vida de un deportista del siglo XXI.

Desarrollar competencias para ser competitivo

José Carrascosa es psicólogo especialista en deportes, con años de experiencia en el sector. Actualmente trabaja con el Valencia F.C. y es el socio fundador de Saber Competir. Su intervención la inició con una afirmación: competir cuanto antes mejor, pero competir dentro de unos términos.

En el deporte se debe competir con armas, y estas armas son las competencias físicas y emocionales. En relación con las segundas, Carrascosa identificó ocho habilidades:

  • – Comunicación y sociabilidad.
  • – Resiliencia.
  • – Valores.
  • – Mentalidad de aprendiz.
  • – Autonomía emocional.
  • – Trabajo en equipo.
  • – Liderazgo emocional.
  • – Estilo de vida saludable.

Como base de desarrollo de las competencias, es muy importante que el deportista esté motivado siempre, y sobre todo que llegue a estar automotivado para que no dependa de circunstancias externas como la opinión de su entrenador, su rendimiento o el del equipo.

Enumeró dos tipos de motivaciones, una orientada hacia el éxito, que se refleja en buscar satisfacciones relacionadas sobre todo con el ego. Son jugadores que tienden a venirse arriba cuando les va bien, y cuando les va mal acaban saliéndose del partido.

La otra orientación se enfoca en el trabajo. Se trata de hacerlo hoy mejor que ayer y de esforzarse siempre por superarse a sí mismos; son deportistas más analíticos, inteligentes en situaciones de dificultad, y abandonan mucho más tarde. “Hablamos de dos motivaciones que son complementarias. Lo ideal es estimular ambas”.

La propuesta del psicólogo es que en el futuro los entrenadores de fútbol, además de enseñar y desarrollar competencias físicas en los jugadores, se ocupen también de las habilidades emocionales, “pueden enseñar competencias emocionales de forma transversal, de manera que el psicólogo se convierta en un asesor de un proceso enseñanza-aprendizaje”.

Un talento apoyado en los dos tipos de competencias logrará deportistas muy competitivos, con una inteligencia resolutiva desarrollada.

 

La importancia del psicólogo deportivo

El deportista cuando compite siempre está sometido a una serie de factores que afectan su estado mental y emocional y, en consecuencia, el rendimiento físico. Incluso algunos atletas hablan de la relevancia de la mente en su desempeño.

La Dra. Ana Belén Calvo es directora del Máster en Piscología General Sanitaria Online de UNIR. En su intervención destacó la importancia de conocer las variables psicológicas que influyen en el rendimiento deportivo para poder entrenarlas. Factores como la motivación, la atención, la autoconfianza, los estados de ánimo, la autorregulación, la resiliencia y el optimismo ejercen una influencia notoria.

Es importante mantener la motivación alta porque influye en otras variables como la sensación de competencia, la autonomía e incluso en los estados de ánimo.

  • La motivación. La motivación es la necesidad o el deseo que activa nuestro comportamiento hacia una meta. “Es importante mantenerla porque influye en otras variables como la sensación de competencia, la autonomía e incluso en los estados de ánimo”.
  • La atención, es la capacidad que permite procesar un estímulo en determinado momento como en el campo de juego, si el miedo a fallar se incrementa, esta se anula.
  • La regulación emocional y el autocontrol, son herramientas necesarias para resolver un conflicto. En la ausencia del autocontrol entran las rumiaciones, los pensamientos negativos recurrentes, que los deportistas sienten más presentes en los momentos en los que se ha fallado.
  • El estrés. “Es importante desarrollar a nivel individual y colectivo la habilidad de manejar el estrés para poder afrontar esas situaciones, porque posibilita tener una mayor autoconfianza y concentración en esas situaciones de ansiedad durante la competición”.

“Cuando el deportista es consciente de estas fortalezas y las desarrolla también es consciente de su potencial”, pero, además, el contagio emocional es fundamental e influye en todo el equipo.

La cultura de la víctima y la cultura de la responsabilidad

Para el coach deportivo Daniel Jauregui hay dos tendencias claras en el mundo: la cultura de la víctima y la cultura de la responsabilidad. En la primera, la persona siempre hace responsable de lo que le sucede a factores externos, tiene excusas y quejas y busca tener la razón permanentemente. En la segunda se sitúan los sujetos que asumen que sus resultados dependen de ellos, proponen soluciones y escuchan.

Desde el victimismo un deportista nunca podrá tener un alto rendimiento. Por eso enfatizó en que este es un proceso que va de adentro hacia afuera, nace en el estado mental y emocional de la persona, puesto que los deportistas deben convivir con el perder y tiene que tener claro a dónde quiere llegar para poder desarrollar sus competencias.

Es básico aplicar el famoso ser-hacer-tener, cómo necesito ser para hacer lo necesario y de esa forma tener resultados.

“Un deportista siempre tendrá que enfrentarse a obstáculos y a resultados”, y en este sentido la automotivación y el autoliderazgo son fundamentales. Jauregui explicó que en deportes es básico aplicar el famoso ser-hacer-tener, cómo necesito ser para hacer lo necesario y de esa forma tener resultados.

El resultado es la última foto de un proceso, “un proceso hecho en excelencia puede tener un resultado asociado a esa calidad. Seria un milagro que un proceso desastroso desemboque en un resultado de excelencia”.

Ello aplica tanto a nivel individual como grupal, en el caso del fútbol, analizar cómo se requiere ser en ese partido para hacer lo que haga falta y obtener el resultado deseado.

“En resumen: cómo necesito ser y por lo tanto actuar. Asumir que la cultura de la responsabilidad nos va a llevar adonde queremos ir. Abandonar la postura de víctima. Hacerte amigo del resultado porque es el que te indica por donde ir y por donde no ir. Y llevar adelante el autoliderazgo”.