Martes, 29 octubre 2019

Inteligencia y educación emocional, ¿qué aportan?

Desde que en 1995, el doctor en Psicología por la Universidad de Harvard, Daniel Goleman, publicó su libro “Emotional Intelligence”, el término “inteligencia emocional” se ha divulgado mundialmente, realizándose numerosos proyectos para desarrollar dicha inteligencia y medir el impacto que produce en el rendimiento de las personas y en su bienestar, entre otras variables.

En el ámbito educativo, recientes estudios publicados por C.A.S.E.L. (Fundación para el desarrollo de habilidades socioemocionales de EEUU) y la Fundación Marcelino Botín, demuestran que los programas de desarrollo de habilidades socioemocionales:

  • – Promueven el bienestar personal y el éxito académico (11% superior),
  • – Reducen los problemas relacionados con violencia, drogas, alcohol, anorexia…etc.
  • – Mejoran la convivencia en las aulas.
  • – Favorecen el desarrollo integral y la salud mental a medio-largo plazo

En el ámbito empresarial, la consultora Hay Group, junto con los expertos en psicología y comportamiento organizacional, Daniel Goleman y Richard Boyatzis, demostraron que la inteligencia emocional es un buen predictor del rendimiento laboral. Afirmaron que “un ejecutivo que desarrolla sus competencias sociales y emocionales puede lograr una productividad hasta un 127% mayor que uno que no las desarrolla”.

Por otro lado, en el informe “Business Case 2016”, publicado por Six Seconds, se demuestra cómo las compañías que desarrollan en sus empleados las competencias de inteligencia emocional y las tienen en cuenta en iniciativas de cambio, reducen costes asociados con la rotación, el absentismo y el bajo rendimiento.

Diferencia entre Inteligencia Emocional y Educación Emocional

Todavía son muchas las personas que no tienen claro qué es la inteligencia emocional y en qué se diferencia de la educación emocional.

 

Inteligencia emocional

Es la capacidad de ser consciente y gestionar tus emociones y las de los demás para:

  • – Cuidar tu equilibrio emocional.
  • – Orientarte hacia tus objetivos.
  • – Construir relaciones sanas y positivas.

Educación emocional

Es el proceso pedagógico a través del cual se desarrollan y entrenan las competencias que engloba la inteligencia emocional. Este proceso debe cumplir una serie de características, concretamente debe:

1.- Estar sistematizado y estructurado, adaptando los objetivos a cada edad.

2.- Ser vivencial, para generar emociones, introspección y aprendizaje.

3.- Perdurar en el tiempo y generar hábitos en el día a día escolar.

Afortunadamente, cada vez son más los colegios que incluyen en su proyecto educativo objetivos, métodos y actividades de educación emocional para desarrollar la inteligencia emocional de la comunidad educativa.

 ¿Cómo se desarrollan las competencias de inteligencia emocional?

Es muy importante desarrollar las competencias de inteligencia emocional en los programas de educación emocional.

La inteligencia emocional se compone de competencias personales y sociales:

 

Competencias Personales

Son clave para conocerse, valorarse y autogestionarse, tomando decisiones responsables, coherentes e íntegras. Para lograrlo, es necesario desarrollar dos grandes bloques de subcompetencias:

 

Bloque 1: Conciencia de uno mismo.

  • – Autoconocimiento: a través de la educación emocional, se proponen juegos y dinámicas para descubrir las fortalezas, valores, necesidades y objetivos personales.
  • – Comprensión emocional: la educación emocional aprovecha situaciones tanto cotidianas como ficticias (cuentos, películas, dinámicas…), para reconocer y comprender por qué surgen las emociones y cómo nos afectan.

Una herramienta muy poderosa es el “Emociómetro”, una rutina diaria o semanal en la que profesor y alumnos paran para darse cuenta y compartir (si lo desean) cómo se sienten, por qué se sienten así y qué necesitan (en caso de sentirse mal).

  • – Autoconfianza: implica sentir seguridad en uno mismo.

Para desarrollar esta competencia, desde Infantil, se cultivan creencias potenciadoras (“¡sí puedo!”), se pone foco en los logros alcanzados y en las virtudes personales.  A medida que crecen, aprenden el daño que hacen las distorsiones, las creencias limitantes y la autocrítica tóxica. Todo ello, fortalece y facilita el desarrollo de una sana autoestima.

 

Bloque 2. La gestión de uno mismo.

  • – Gestión de las emociones: conlleva reconocer, aceptar, canalizar las emociones y frenar los impulsos conflictivos, tomando decisiones responsables, en coherencia con los propios valores.
  • A través de la educación emocional se entrenan diversas estrategias de regulación emocional como practicar  mindfulness a diario, reforzar el pensamiento positivo con frases inspiradoras en el aula o trabajar la expresión emocional con el Emociómetro.
  • También se trabaja la resiliencia, para aprender a superar la frustración ante los obstáculos del camino, saliendo fortalecido en el proceso.

  • La automotivación u orientación al logro: implica tener el foco en objetivos y tener la iniciativa para actuar. A través de la educación emocional se entrena la actitud proactiva y la definición de METAS.

 Competencias Sociales:

Son esenciales para construir relaciones respetuosas, y colaborativas, generando así, un buen clima de convivencia. Para lograrlo, es necesario trabajar otros dos grandes bloques de subcompentencias:

Bloque 1. Conciencia social: implica ser consciente de las emociones y necesidades de las personas que te rodean. Los programas de educación emocional trabajan la:

  • – Comunicación no verbal: se enseña a los niños/as a observar e interpretar el Lenguaje No Verbal de los demás, así como a ser conscientes de su propia comunicación No Verbal hacia los demás.
  • – Empatía y escucha: se desarrolla la sensibilidad del alumnado hacia las emociones de los demás, se entrena la capacidad de ampliar su punto de vista, escuchando y comprendiendo la forma de pensar y sentir de otros compañeros.

Bloque 2. Gestión de las Relaciones: implica tener la capacidad de conectar con los demás, colaborar, superar las diferencias y establecer relaciones respetuosas y constructivas. Para ello, en educación emocional se trabaja:

  • – Comunicación Asertiva: expresarse respetándose a uno mismo, al tiempo que se respeta al otro, es un arte que lleva tiempo aprender.

A través de dinámicas y juegos, van aprendiendo a reconocer situaciones en las que tienen un estilo de comunicación agresiva o sumisa y, entrenan cómo abordarlas de forma asertiva.

  • – Resolución de conflictos: En los programas de educación emocional, se enseñan, desde infantil, los pasos para resolver conflictos, y se dedica un tiempo todos los días para facilitar que los niños/as aprendan a dialogar y resolver sus diferencias.

  • – Trabajo en equipo y colaboración: la mejor forma de entrenar esta competencia es a través del uso de técnicas de aprendizaje cooperativo, realizando actividades en grupo, de forma que los alumnos/as tienen que colaborar. Al finalizar la tarea, se les propone realizar una autoevaluación y feedback de cómo han escuchado, empatizado, expresado sus opiniones, llegado a acuerdos, etc.

Para implantar con éxito un programa de educación emocional en un centro educativo, es esencial que el equipo docente reciba una formación continua para desarrollar su inteligencia emocional, ser referentes emocionalmente inteligentes para el alumnado y que el equipo directivo asuma un compromiso con su desarrollo personal, para liderar con inteligencia emocional.